Me volvi y contemple un enorme buque petrolero que surcaba el azul transparente de la bahia; los colores del Picasso en la pared se parecian mucho a los del agua. El barco se dirigia al puerto de Miami, con la linea de flotacion baja, pues no llevaba carga. Al fondo, la voz del asesino continuaba hablando, imprimiendo una fria pasion a sus palabras.
Cuando la cinta termino, mire de nuevo al psiquiatra. Solto el aire como si durante todo ese tiempo hubiese estado conteniendo el aliento. Eso me trajo a la memoria un extrano recuerdo de un viaje con mi padre y mi hermano en el coche familiar. En una ocasion mi padre me dijo que si uno lograba aguantar la respiracion durante todo el tiempo que tardara en atravesar un tunel, se le concederia un deseo. Jamas especifico quien lo concederia (supuse que algun genio de los tuneles o algo asi), pero recuerdo que durante anos yo contenia el aliento automaticamente cuando el coche quedaba envuelto en la oscuridad, esforzandome en silencio por aguantar lo maximo posible. En los alrededores de Nueva York eso resultaba particularmente dificil; los tuneles Lincoln y Holland resultaron ser demasiado largos para mis pequenos pulmones. Siempre experimentaba una breve sensacion de derrota cuando expulsaba de golpe el aire de mi cuerpo.
– Bien -dijo el psiquiatra, titubeante-, esto es un problema.
– ?En que sentido?
– Le dire algo extraoficialmente. -Cuando asenti con la cabeza, prosiguio-: Se que la policia ya ha llamado a dos de mis colegas para que escucharan la grabacion. Hable con ellos anoche, pues sabia que usted vendria hoy. Vera, yo tengo la costumbre de estar en desacuerdo con mis colegas. -Solto una carcajada y luego sonrio por unos instantes-. Pero no en esta ocasion.
– ?Cual es el veredicto? -pregunte-. O sea, ?que puede decirme acerca de este tipo? No quiero parecer demasiado simplista, pero mi instinto me dice que ese hombre habla en serio. Y que es peligroso.
– Bueno -volvio a comenzar el doctor-, esta en lo cierto en ambos aspectos. -Echo una ojeada a sus notas-. Me temo que es demasiado pronto para colocarle una etiqueta que pueda usted ofrecer a sus lectores. En realidad, no hay suficiente material para formarse una idea precisa, aunque la cinta es notable.
»A menudo empleamos los terminos psicotico, psicopata, sociopata. Los dos ultimos significan mas o menos lo mismo. Hablamos de perversiones sexuales, conducta aberrante, paranoia, esquizofrenia, todos los terminos conocidos para usted y muchos otros profanos en la materia. Este asesino parece tener varios rasgos dominantes que se prestarian a varias interpretaciones psiquiatricas. Yo no he detectado sintomas evidentes de paranoia, pero eso no significa que el no padezca el trastorno. De hecho, la parte de su discurso en que habla de la victima parece indicar que lo padece. Es obvio que esta muy desequilibrado, al borde de la psicopatia… -El doctor vacilo de nuevo y clavo en mi una mirada intensa-. Pero dejemonos de palabreria y vayamos al grano, ?de acuerdo?
Asenti otra vez.
– Por regla general, quienes ejercemos la psiquiatria no emitimos juicios sobre la posible peligrosidad de los diversos trastornos. Sin embargo, en mi opinion, este asesino es sumamente peligroso. Tambien creo que volvera a matar. Mas de una vez. -Ojeo sus notas. «La gente tiene que entender», leyo en voz alta-. Bueno, esto parece expresar su necesidad de aceptacion; lo importante que es para el justificarse por lo que el mismo considera una conducta fuera de lo normal.
»Luego se extiende en una larga relacion de su ninez atribulada en una granja de Ohio. El hecho de que hable con tanta frialdad de los malos tratos de que fue objeto resulta insolito; por lo general, la mente bloquea esos recuerdos. El asegura que lo castigaban de forma irracional. Sospecho que el abuso que sufrio fue mayor y mas arbitrario que el que describio. Despues se produce una crisis; todos sus sentimientos respecto de la culpa, el castigo, el bien y el mal, todos se invierten: sus esquemas se rompen. Fijese en que el recuerda que su padre lo obligaba a contar en voz alta los golpes; ahora vemos ese aspecto repetido en su numeracion de la victima. Ella es el Numero Uno.
»Tambien me llama la atencion la imagen que el da de la madre. Ella parece una no-persona; se limita a observar todo el tiempo. Dudo de que realmente haya sido asi, creo que es probable que ella tambien haya tenido un comportamiento aberrante, pero no es mas que una especulacion.
»Luego el habla de un largo periodo de inquietud, de noches en vela. Desde el punto de vista psiquiatrico, esa epoca corresponde al momento de su despertar sexual. Pero a estas alturas el esta tan confundido… Me pregunto si realmente oia correr el agua del bano o si se trataba de algun otro sonido nocturno relacionado con sus padres. Claro que solo estoy haciendo conjeturas.
»Despues vienen esas declaraciones tan notables. Mire, lo he anotado: 'Intentaba ahuyentar todas las pesadillas. Mas tarde, en Vietnam, me dejaban solo en el puesto de escucha del perimetro…' ?Lo ve? Pasa bruscamente del tema de su ninez al de la guerra. Vietnam. Asi. pues, cabe la posibilidad de que acuse los efectos de un tipo de fatiga de combate. Durante la decada de los cincuenta, despues de la guerra de Corea, colabore en algunos estudios. Descubrimos sintomas de psicosis que surgian bajo ciertos tipos de tension y fatiga. Bien. En general, no duraban mucho tiempo y se disipaban cuando el sujeto se apartaba de la situacion de tension. Sin embargo, algunos de mis colegas que han trabajado con veteranos de Vietnam dan cuenta del mismo sindrome, solo que en un grado mas agudo: en esos casos, los sintomas no desaparecen con tanta rapidez. Hay muchas teorias que intentan explicar el fenomeno en funcion de la naturaleza de la guerra, la contrainsurgencia, el salvajismo, la falta de un enemigo definido, la ausencia de un frente y la absurdidad de todo, especialmente en combinacion con las contradicciones de la guerra. Me refiero a que eran hombres que estaban en campana y realizaban tareas rutinarias que a veces teman consecuencias terribles: temian pisar una mina terrestre, perder las piernas o los genitales; extraviarse en un entorno ajeno; encontrarse de pronto en medio de un fuego cruzado, incapaces de ver o de combatir al enemigo, rodeados de muerte. Entonces, momentos despues, subian a la cima de alguna colina, descendia un helicoptero y todo el mundo bebia Coca-Cola fria o una cerveza, casi como si estuvieran en casa. Eso resulta increiblemente desorientador. En efecto, no sabian donde estaban. Y en medio de todo aquello, nuestro hombre halla paz.'… fue una epoca tranquila para mi…' Extraordinario.
»Pero -continuo el psiquiatra-, y este es un pero muy importante, sucede algo. En cierto momento alude al 'verdadero horror'. Lo ve como una especie de obra de teatro, una manera de describir lo que nosotros llamamos reaccion disociativa, que consiste en verse a si mismo como desde fuera. Y luego dice que hablara de eso mas tarde.
»Supongo que esa es la clave. Si yo fuese aficionado al juego, apostaria a que la serie de asesinatos en la que parece haberse embarcado es, en su mente enmaranada, una suerte de reconstruccion. En efecto, el esta reproduciendo una experiencia personal. Es como esos casos tan sonados de veteranos de guerra que disputan con la gente en la calle; reconstrucciones inconscientes de momentos vividos en la guerra. La mente se confunde; la paz del hogar se convierte a sus ojos en escenario de guerra. Y el soldado que llevan dentro reacciona.
»Creo que nos ayudaria mucho a comprender la forma de pensar del asesino el que usted averiguase la naturaleza de ese 'horror'. Pero tenga cuidado: la mente del hombre aun puede adaptarse. El todavia aprecia el simbolismo. No le propondra necesariamente un trato equitativo.
El psiquiatra giro en su silla y se puso de pie. Se dirigio a la ventana panoramica y dirigio la vista a la bahia. Levanto las manos en un movimiento reflejo para apartarse un mechon de la frente. Sin dejar de mirar al exterior, prosiguio:
– Recuerdo cuando estuve en el ejercito, en una unidad psiquiatrica a las afueras de Vacaville, en California. Alli tratamos miles de hombres aquejados de fatiga inducida por las condiciones de batalla, secuelas de la guerra de Carea. Dios mio, cuesta creer que haya pasado un cuarto de siglo. La mayor parte de los casos permanecen frescos en mi memoria. Eran como piezas en una cadena de montaje, ensambladas con rapidez y eficiencia, pero con algun defecto interior que no saltaba a la vista pero que les impedia funcionar de manera apropiada.
»En un pabellon teniamos que mantener las luces encendidas durante toda la noche porque los hombres tenian un miedo atroz a la oscuridad; eran hombres fuertes, que habian pasado por experiencias terribles y sobrevivido, pero, de pronto, no podian controlar sus temores cuando se apagaban las luces. Hay un caso que recuerdo particularmente. No estoy seguro de que venga a cuento: juzguelo usted mismo.
»El llego poco despues de la invasion china, cuando los chinos cruzaron el rio Yalu y dejaron divisiones enteras aisladas antes de que el mando estuviese centralizado y las lineas se formasen de nuevo. Tal vez usted no lo recuerde y, por cierto, pocas personas en Estados Unidos llegaron a enterarse de lo inesperado y aterrador que resulto ese ataque. En ese entonces prevalecia el racismo que aun encontramos hoy, en menor grado, en la guerra de Vietnam; el miedo derivado de la propaganda acerca del peligro amarillo y los orientales insensibles y bestiales. Todavia imperaban en buena medida el patrioterismo y el sentimiento anti oriental de la Segunda
