procedi a reconstruir toda la conversacion. Menos las ultimas palabras.

Cuando llegue a casa, Christine me esperaba. El cielo habia adquirido un intenso color purpura violaceo. Las ultimas luces del dia iluminaban los gigantescos cumulos que flotaban sobre los Everglades, al oeste.

– Te he visto en la tele -dijo-. En las noticias locales. Cronkite, Brinkley y Chancellor tambien te han mencionado. Tu padre tambien te ha visto. Ha llamado hace unos minutos. -Me echo los brazos al cuello-. No se muy bien si debo estar orgullosa o asustada. Creo que me siento un poco de las dos maneras.

Fui a la cocina y abri una botella de cerveza. Christine se sirvio una copa de vino y nos sentamos a conversar. A ella le agradaba pasarse los dedos por el cabello, levantando los mechones y echandoselos hacia atras, como para apartarselos de las orejas. La cerveza estaba fria y yo sentia como si se extendiese por todo mi cuerpo; refrescante. Me afloje la corbata, me recoste y levante mi vaso.

– Por ti -dije.

Christine choco su copa con mi vaso.

– Y bien -dije-, ?como te ha ido el dia?

– Ha sido un dia comun y corriente. Nos han traido un chico. No, un chico no; un muchacho en esa edad dificil en que la voz no es aguda ni grave. Recordaras la epoca en que, en cuanto te enamoras, te sale un grano en medio de la frente.

Sonrio y me rei.

– ?Y?

– Bueno, ha sido alegre y triste al mismo tiempo. A veces me preocupa que me afecten demasiado los casos de los pacientes que ingresan en el pabellon. ?Sabes?, el director me ha preguntado si yo estaria dispuesta a trasladarme a la sala de terminales. Lo unico que ellos tienen es esperanza. A veces, ni siquiera eso. Le he contestado que no. Al menos en mi pabellon la gente tiene posibilidades de recuperarse. Escasas, pero son posibilidades al fin y al cabo.

– ?Y el muchacho?

– Tenia un tumor muy grande en el tobillo. No sabremos lo grave que es hasta que lo abran. Es decir, las radiografias te muestran que esta alli y te dan una idea del tamano y todo eso, pero la gravedad solo se aprecia cuando se examina el tumor al descubierto bajo las luces del quirofano. Los tumores tienen una fealdad, una malevolencia propia.

»El caso es que trajeron al muchacho… Lo que nunca deja de sorprenderme de los chicos de esa edad es que se comportan como si fuesen inmortales. Uno puede darles la peor noticia del mundo, decirles que les quedan dias, horas, minutos de vida, y ellos siguen pensando que tienen toda la eternidad por delante. Demuestran una confianza increible en su propio cuerpo. Son demasiado jovenes para saber que el organismo puede ser muy traicionero.

»El muchacho paso la noche correteando por todo el pabellon. La enfermera nocturna me ha contado que, incluso sedado, se paso casi toda la noche despierto y hablando. Ella le hizo compania durante un par de horas. Le interesaba el beisbol, segun me ha dicho ella; el queria hablar de los Yankees y los Red Sox. Ojala hubieras estado alli. Podrias haberle dado conversacion.

»Bueno, por la manana ya estaba preparado. La enfermera de turno lo ha llevado al quirofano en silla de ruedas. El se ha quedado mirando al medico y le ha dicho: 'Confio en usted, pero no se emocione demasiado.' Entonces se ha echado a reir y todos nos hemos reido con el. Yo estaba de pie detras de su cabeza para evitar que se pusiera nervioso, pero el chico estaba mas tranquilo que yo. Se ha dormido enseguida, en cuanto le ha hecho efecto el pentotal. Recuerdo que en el momento en que le extirparon una seccion del tumor para realizar la biopsia, he rezado por que el resultado fuese negativo.

»Este trabajo me esta convirtiendo en una fanatica religiosa. Continuamente mantengo conversaciones en mi mente, y pienso cosas como: 'Oye, Dios, este es un buen chico. Dale una oportunidad, ?vale?' Sea como fuere, esta vez ha funcionado: el tumor era benigno. El patologo ha vuelto al quirofano con una sonrisa de oreja a oreja, y todos hemos sonreido al conocer el resultado. Es gracioso ver sonreir a los medicos detras de la mascarilla; solo se intuye la forma de la sonrisa.

»Pero la mala noticia es que, para extirparlo todo, hemos tenido que fracturarle la pierna. El cirujano se ha esforzado durante una hora por extirparlo antes de recurrir a eso. Maldecia y se quejaba; el tiene un hijo de la misma edad.

»Al chico le ha costado mucho comprenderlo. Al despertar parecia muy decepcionado; no hablaba mas que de su equipo de la liga juvenil y de que se iba a perder la temporada. Estaba confundido porque no acababa de entender por que todos estabamos tan contentos. Lo estabamos porque el tumor era benigno y el no habia perdido toda la maldita pierna. Lo unico que entendia era que tenia una pierna rota, y ni siquiera podia jactarse de habersela roto robando una base o completando una carrera.

Christine apuro la copa y volvio a llenarla. Me miro desde el otro extremo de la habitacion.

– ?Recuerdas tu pubertad? No logro imaginarte a esa edad.

Reflexione por un momento. En lugar de una imagen de mi mismo, visualice a un chico delgaducho en un camino de macadan, andando entre las sombras una tarde de primavera. No podia concentrarme en el rostro del asesino, pero vi una habitacion pequena y una tabla, y oi la respiracion agitada del padre mientras le propinaba a su hijo golpes en el trasero hasta dejarselo ensangrentado.

– ?Jugabas al beisbol? -pregunto Christine.

– En el campo corto -respondi-. Mi hermano era receptor. -Me vino a la mente un sol brillante. Verano. Rei en voz alta-. Una vez estabamos en un partido muy renido y uno de los tipos del otro equipo bateo con mucha fuerza y la pelota salio disparada hacia mi derecha, entre la tercera base y yo. Ellos tenian un tipo en la tercera. El chico arranco a correr hacia la base del bateador. Habian puesto fuera ya a dos jugadores, ?sabes? La consigna era correr cuando se presentase la ocasion. Yo pegue un buen salto, tal vez no muy alto, pero a esa edad todo parece mas grande y acelerado, y atrape la pelota. Lo mas probable es que la pelota cayese en mi guante por casualidad. De todos modos, cuando se es un chaval se tienen instintos casi perfectos para el beisbol. Solo despues, con el entrenamiento, se echan a perder. Me puse de pie y lance la pelota hacia la base del bateador. En la actualidad no podria hacer un lanzamiento mas perfecto. A la altura de la cintura, con mucha fuerza. Llego casi tres metros por delante del chico del equipo contrario que estaba corriendo. Y mi hermano la dejo caer. No le hable durante una semana.

Sonrei, pero Christine fruncio el ceno.

– Eso parece cruel -comento.

– La pubertad es cruel.

Pense de nuevo en el asesino. No tan cruel, decidi.

Sono el telefono y fui a contestar.

– Tal vez sea tu padre -senalo Christine.

Se dirigio a la cocina y comenzo a preparar un sandwich.

– Te he visto en las noticias -dijo mi padre y solto una carcajada-. Parecia que te sacaba de quicio el ver que se habia vuelto la tortilla.

– Bueno, creo que al principio, si.

– Seguro que te ha pillado por sorpresa. ?Ha vuelto a llamarte el asesino?

– Aun no -respondi-, pero sospecho que lo hara.

– Debe de ser emocionante. Me pregunto si saldra algo en el Times manana.

– Bueno, uno de sus periodistas me ha telefoneado.

– ?Y bien? -inquirio-. ?Como sienta esta fama repentina?

Varias respuestas cruzaron mi mente. Pense en decirle que no me afectaba, que seguia siendo el mismo periodista objetivo a pesar de lo sensacional de la noticia y la atencion que estaba recibiendo. O que era solo una cronica mas y que en realidad no creia que a la larga tuviese grandes repercusiones. Sin embargo, habria sido una mentira descarada. Por eso opte por contestar que en efecto era emocionante y que disfrutaba el hecho de haberme convertido en el centro de todas las miradas.

– No es distinto de lo que te sucede a ti -dije-, cuando intervienes como abogado defensor en un caso muy sonado. De pronto te encuentras en medio de la sala y todo el mundo esta pendiente de tus palabras. Supongo que lo que me ocurre a mi es parecido; por primera vez noto que lo que he escrito realmente produce efecto en la gente. El asesino dijo un par de veces que pretende montar una obra, un teatro; creo que es mas que evidente que ahora yo represento un papel en ella.

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