– Una cosa en cada viaje. Si lleva demasiadas, se rompera algo.

Deje eso y vuelva a buscarlo despues.

El hombre se encogio de hombros y dejo la lampara sin demasiado cuidado.

La mujer se volvio hacia Ricky.

– Como vera, doctor, ha llegado en un mal momento…

Ricky tuvo la impresion de que iba a despacharlo, cuando un hombre mas joven, de treinta y pocos anos, algo obeso y un poco calvo que llevaba unos pantalones caqui planchados, una camisa sport de diseno y unos relucientes mocasines con borlas, salio de la parte trasera de la oficina. Su aspecto era incongruente porque iba demasiado bien vestido para levantar y cargar cosas, y demasiado informal para hacer negocios. La ropa que llevaba era ostentosa y cara, y ponia de manifiesto que su aspecto, incluso en esas circunstancias, seguia unas normas rigidas. Ademas, en aquella vestimenta no habia nada relajado para sentirse comodo.

– Yo soy Merlin -dijo el hombre, que se saco un panuelo impecablemente doblado del bolsillo y se limpio las manos antes de tender una a Ricky-. Si no le importa este caos, podriamos hablar unos momentos en la sala de reuniones. Aun conserva la mayoria del mobiliario, aunque es imposible saber por cuanto tiempo.

El abogado senalo una puerta.

– ?Quiere que tome notas, senor Merlin? -pregunto la mujer.

– No creo que sea necesario.

Ricky fue conducido a una habitacion presidida por una larga mesa de cerezo con sillas. En el otro extremo habia una mesilla auxiliar con una cafetera y una jarra de agua con vasos. El abogado indico un asiento y fue a comprobar si habia cafe. Se volvio hacia Ricky encogiendose de hombros.

– Lo siento, doctor -dijo-. No queda cafe y la jarra de agua esta vacia. No puedo ofrecerle nada.

– No importa. No he venido hasta aqui porque tuviera sed.

– No. -Su respuesta hizo sonreir al abogado-. Por supuesto que no. Bien, en que puedo ayudarlo…

– Merlin es un nombre poco corriente -le interrumpio Ricky-.

Acaso es usted una especie de mago?

– En mi profesion, doctor Starks, un nombre como el mio es una ventaja -afirmo el abogado, sonriente-. Los clientes nos piden a menudo que saquemos el consabido conejo de la chistera.

– ?Sabe hacerlo?

– Pues, por desgracia, no. No tengo ninguna varita magica. Sin embargo, se me ha dado muy bien obligar a conejos adversarios reacios y recalcitrantes a salir de escondrijos en todo tipo de sombreros, no tanto con la ayuda de poderes magicos como de avalanchas de documentos legales y oleadas de demandas, por supuesto. Quizas en este mundo, esas cosas vengan a ser lo mismo.

Ciertos juicios parecen funcionar de un modo muy parecido a las maldiciones y hechizos que lanzaba mi tocayo Merlin.

– Veo que se trasladan.

El abogado saco un tarjetero de piel de un bolsillo. Tomo una tarjeta y se la paso por encima de la mesa a Ricky.

– El nuevo local -dijo-. El exito exige expandirse. Contratar mas abogados. Mas espacio.

– ?Y yo voy a ser otro trofeo en la pared? -pregunto Ricky.

La tarjeta indicaba una direccion en el centro de la ciudad.

– Es probable -asintio Merlin con una sonrisa-. De hecho, es bastante seguro. No deberia hablar con usted, sobre todo sin estar presente su abogado. ?Por que no le pide que me llame para que comentemos su poliza de seguros por negligencia…? Esta asegurado, ?verdad, doctor? Asi podremos arreglar este asunto con rapidez y de modo satisfactorio para ambas partes.

– Tengo un seguro, pero dudo que cubra la denuncia que se ha inventado su dienta. No creo haber tenido motivo para leer la poliza desde hace decadas.

– ?No esta asegurado? Es una pena… E «inventado» es una palabra que podria desaprobar.

– ?Quien es su dienta? -pregunto Ricky.

– Todavia no estoy autorizado a divulgar su nombre. -El abogado meneo la cabeza-. Esta en proceso de recuperacion y…

– Nada de eso ha pasado -le espeto Ricky-. Todo es pura fantasia. Una invencion. No hay ni una palabra cierta. Su cliente verdadero es otra persona, ?no?

– Puedo asegurarle que mi dienta es verdadera -dijo el abogado tras una pausa-. Lo mismo que sus acusaciones. La senorita X es una mujer muy angustiada…

– ?Por que no la llama senorita R? -repuso Ricky-. R de Rumplestiltskin. ?No seria mas adecuado?

– Me parece que no le entiendo, doctor. -Merlin parecia algo confundido-. X, R, como quiera. Eso no importa en realidad, ?no?

– Exacto.

– Lo que importa, doctor Starks, es que esta metido en un buen lio. Y le aseguro que le interesa que este lio desaparezca de su vida lo antes posible. Si tengo que presentar una demanda, bueno, el dano ya estara hecho. La caja de Pandora, doctor. Todas las cosas malas saldran a la luz publica. Acusaciones y desmentidos, aunque segun mi experiencia, el desmentido nunca logra el mismo impacto que la acusacion, ?verdad? No es el desmentido lo que recuerda la gente, ?no?

Meneo la cabeza.

– Yo nunca he abusado de ningun paciente. Ni siquiera creo que exista esa persona. No tengo ningun historial de esa paciente.

– Bueno, doctor, me alegra saberlo. Espero que este del todo seguro de eso. -Mientras hablaba, la voz del abogado bajo de tono y cada palabra se afilaba cada vez mas-. Porque, para cuando me haya entrevistado con todos sus pacientes de la ultima decada, haya hablado con todos los colegas con quienes haya tenido alguna disputa y haya diseccionado todas las facetas de su vida, que mi dienta exista o no carecera de importancia, porque ya no le quedara ni vida ni reputacion. Ninguna en absoluto.

Ricky se abstuvo de replicar. Merlin siguio mirandole directamente, sin flaquear ni un segundo.

– ?Tiene algun enemigo, doctor? ?Algun colega envidioso? ?Cree que todos sus pacientes han quedado satisfechos con su tratamiento? ?Dio alguna vez una patada a un perro? ?No pudo frenar a tiempo cuando una ardilla se le cruzo delante del coche cerca de su casa de veraneo en Cape Cod? -El abogado sonrio de nuevo, ahora de modo desagradable-. Ya estoy informado de ese sitio -aseguro-. Una bonita casa al borde de un bosque, con jardin y vistas al mar. Cinco hectareas. Compradas en 1984 a una mujer de mediana edad cuyo marido acababa de morir. ?Como no aprovecharse de una afligida viuda en esas circunstancias? ?Tiene idea de como ha aumentado el valor de esa propiedad? Estoy seguro de que si. Permitame que le comente una cosa nada mas, doctor Starks.

Haya o no algo de cierto en la acusacion de mi clienta, me quedare con esa propiedad antes de que esto haya acabado. Y tambien con este piso, su cuenta bancaria en el Chase y su plan de jubilacion en Dean Witter que todavia no ha tocado, y con la modesta cartera de valores que mantiene en la misma agencia de corredores. Pero empezare por su casa de veraneo. Cinco hectareas. Creo que podre subdividirlas y forrarme. ?Que le parece, doctor?

A Ricky todo le daba vueltas.

– ?Como sabe…? -empezo sin conviccion.

– Me encargo de saber esas cosas -le interrumpio Merlin-. Si usted no tuviera nada que yo quisiera, no me tomaria ninguna molestia. Pero lo tiene y puedo asegurarle que no vale la pena luchar, doctor. Y su abogado le dira lo mismo.

– Luchar por mi integridad si -contesto Ricky.

– No esta viendo las cosas con claridad, doctor. -Se encogio de hombros otra vez-. Estoy intentando decirle como dejar su integridad mas o menos intacta. Usted, como un ingenuo, parece creer que esto tiene relacion con tener razon o no. Con decir la verdad en lugar de mentir. Me resulta curioso viniendo de un psicoanalista veterano como usted. ?Es la verdad, la verdad autentica y clara, algo que oiga a menudo? ?O mas bien verdades ocultas y encubiertas por toda clase de trucos psicologicos, esquivas y escurridizas una vez identificadas? Y jamas blancas o negras por completo, mas bien de tonalidades grises, marrones e incluso rojas. ?No es eso lo que predica su profesion?

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