«Es una fotocopia de una denuncia presentada en su contra ante el Colegio de Medicos y la Sociedad Psicoanalitica de Nueva York. Soy consciente de que la naturaleza anonima de la acusacion la hace muy dificil de rebatir. Por cierto, la fotocopia fue remitida a mi casa, no a mi oficina, y carecia de remitente o de cualquier otra caracteristica identificadora.»

El paciente vacilo de nuevo.

«Me encuentro ante un serio conflicto de intereses. No tengo duda de que la denuncia es una noticia importante y de que deberia pasarla a uno de nuestros periodistas de informacion local para que la investigara. Por otra parte, eso comprometeria mucho nuestra relacion. Estoy muy preocupado por las acusaciones, que supongo usted negara…»

El paciente parecio recuperar el aliento para anadir con un tinte de amargura:

«Todo el mundo niega siempre haber obrado mal. “No lo hice, no lo hice, no lo hice”… Hasta que los hechos y las circunstancias son tan evidentes que ya no pueden mentir mas. Presidentes, funcionarios, empresarios, medicos… Hasta monitores de boyscouts y entrenadores de ligas infantiles, por el amor de Dios.

«Cuando por fin se ven obligados a decir la verdad, esperan que todo el mundo entienda que se vieron obligados a mentir, como si fuese correcto seguir mintiendo hasta que estas tan atrapado que ya no puedes hacerlo mas.»

El paciente se detuvo otra vez y, despues, colgo. El mensaje parecia cortado, como si faltara la pregunta que queria que Ricky contestara.

A Ricky le temblaba la mano cuando pulso de nuevo el play del contestador. El siguiente mensaje era solo el llanto de una mujer.

Por desgracia, lo reconocio y supo que era otra paciente de hacia tiempo. Sospecho que ella tambien habria recibido una copia de la carta. Avanzo la cinta. Los dos mensajes restantes eran asimismo de pacientes. Uno, un destacado coreografo de Broadway, farfullo de rabia apenas contenida. El otro, una fotografa de estudio de cierto renombre, parecia tan confundida como consternada.

Lo invadio la desesperacion. Quiza por primera vez en su carrera profesional no sabia que decir a sus pacientes. Imagino que los que todavia no habian llamado no habrian abierto aun el correo.

Uno de los elementos fundamentales del psicoanalisis es la curiosa relacion entre paciente y terapeuta, en que el paciente revela cada detalle intimo de su vida a una persona que no corresponde del mismo modo y que muy rara vez reacciona a una informacion incluso de lo mas provocadora. En el juego infantil de la verdad, se establece la confianza a traves del riesgo compartido. Tu me cuentas, yo te cuento. Tu me muestras lo tuyo, yo te muestro lo mio. El psicoanalisis desnivela esta relacion y la convierte en totalmente unilateral. Ricky sabia que la fascinacion de los pacientes por quien era el, por lo que pensaba y sentia y por como reaccionaba eran dinamicas importantes y formaban parte del gran proceso de transferencia que tenia lugar en su consulta, en el que sentado en silencio detras de sus pacientes tumbados en el divan, se convertia simbolicamente en muchas cosas pero, sobre todo, pasaba a simbolizar algo distinto y perturbador para cada uno de ellos, y asi, al adoptar esos diferentes papeles para cada paciente, podia guiarlos a traves de sus problemas. Su silencio pasaba a representar psicologicamente la madre de un paciente, el padre de otro, el jefe de un tercero. Su silencio pasaba a representar el amor y el odio, la colera y la tristeza. Podia convertirse en perdida, y tambien en rechazo. En ciertos sentidos, en su opinion, el analista era un camaleon, que cambia de color ante la superficie de cualquier objeto que toca.

No devolvio ninguna de las llamadas de sus pacientes. Por la noche, todos habian telefoneado. Penso que el redactor del Times tenia razon. Vivimos en una sociedad que ha cambiado el concepto de la negacion. La negacion va acompanada ahora de la suposicion de que es solo una mentira de conveniencia para ser adaptada en algun momento posterior, cuando se ha negociado una verdad aceptable.

Una sola mentira bien elaborada habia atacado de un modo salvaje horas que sumaban dias y semanas que se convertian en meses y se volvian anos con cada uno de los pacientes. No sabia muy bien como reaccionar ante sus pacientes o si no deberia hacerlo en absoluto. El clinico que habia en el sabia que examinar la reaccion de cada paciente a las acusaciones seria provechoso, pero a la vez parecia inutil.

Para cenar se preparo una sopa de pollo enlatada.

Mientras la tomaba, se pregunto si algunos de los cacareados poderes medicinales y reconstituyentes de aquel brebaje le fluirian hasta el corazon.

Todavia no tenia ningun plan de actuacion. Ningun mapa que pudiera seguir. Un diagnostico, seguido de un tratamiento. Hasta ese momento, Rumplestiltskin le recordaba una especie de cancer insidioso que atacaba distintas partes de su persona. Aun tenia que definir como abordarlo. El problema era que eso contrariaba su formacion. Si hubiera sido oncologo, como los medicos que trataron sin exito a su esposa, o incluso un dentista, que podia ver el diente cariado y extraerlo, lo habria hecho. Pero la formacion de Ricky era muy distinta. Un analista, aunque reconoce algunas caracteristicas y sindromes definibles, deja en ultima instancia que el paciente invente el tratamiento en el simple contexto del proceso.

Ricky se veia limitado en su forma de abordar la cuestion de Rumplestiltskin y sus amenazas por la misma cualidad que lo habia mantenido en tan buen lugar durante tantos anos. La pasividad que constituia el sello de su profesion era, de repente, peligrosa.

A ultima hora de la noche, le preocupo por primera vez que Rumplestiltskin pudiera matarlo.

10

Por la manana, marco otro dia en el calendario de Rumplestiltskin y redacto los siguientes versos:

Me dedique a buscar a destajo en veinte anos de mi trabajo.

?Es ese numero acertado?

El tiempo casi se ha terminado y no puedo dejar de preguntar:

?A la madre de R debo encontrar?

Se dio cuenta de que se estaba apartando de las normas de Rumplestiltskin. En primer lugar, hacia dos preguntas en lugar de una, y ademas no las formulaba para obtener una simple respuesta afirmativa o negativa como le habian instruido. Pero intuia que si usaba la misma rima infantil que su torturador, lo induciria a pasar por alto la violacion de las normas y, tal vez, a contestar con un poco mas de claridad. sabia que necesitaba informacion para deducir quien le habia tendido la trampa. Mucha mas informacion. No se hacia ilusiones de que Rumplestiltskin fuera a revelar algun detalle que le indicara con exactitud donde buscarlo, ni que pudiera proporcionarle al instante una via hacia un nombre que podria dar a las autoridades (si lograba deducir con que autoridades debia ponerse en contacto). Ese hombre habia planeado su venganza con demasiada precision para que eso pasara ahora mismo. Pero un analista se considera un cientifico de lo indirecto y lo oculto. Asi que Ricky deberia ser un especialista en las cosas escondidas y encubiertas, y si tenia que averiguar el nombre real de Rumplestiltskin, deberia hacerlo a partir de un desliz que el, por muy intrincados que fueran sus planes, no hubiera previsto.

La mujer del Times que tomo el pedido para el anuncio de una columna en portada parecio agradablemente intrigada por el poema.

– No es habitual -comento-. Suelen ser anuncios del tipo «Felices bodas de oro, papa y mama» o ganchos publicitarios para algun producto nuevo que alguien quiere vender. Esto parece distinto. ?Cual es el motivo? - pregunto.

– Forma parte de un elaborado juego -contesto Ricky, procurando ser educado con una mentira eficiente-. Una diversion veraniega de un par de amigos a los que nos gustan los acertijos y los rompecabezas.

– Vaya -replico la mujer-. Suena divertido.

Ricky no respondio, porque aquello no tenia nada de divertido. La mujer del periodico le leyo el poema una ultima vez para asegurarse de haberlo anotado bien, y luego le tomo los datos. Le pregunto si queria que le mandara una factura o que le cargara el importe a una tarjeta de credito. Se decidio por esta ultima opcion. Oyo a la mujer teclear en el ordenador los numeros de su Visa a medida que se los iba diciendo.

– Bien, eso es todo -anadio la mujer-. El anuncio saldra manana. Buena suerte con el juego. Espero que gane.

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