no son demasiado inusuales en el centro de Manhattan. Mis trajes son de confeccion, los tipicos azul oscuro de raya diplomatica que se llevan en la ciudad. Bonitos, pero que puede comprar cualquiera que tenga quinientos dolares en el bolsillo. Quizas en un futuro proximo me incorpore al grupo que viste ropa hecha a medida. Tengo aspiraciones en ese sentido. Pero de momento sigo estando en la franja del cuarto piso, moda de caballero, de la plebe. ?Le describio ese repartidor mi cara? ?Y mi calva incipiente? ?No? Por su expresion adivino la respuesta. Asi pues, yo dudaria que cualquier identificacion que usted crea que hizo alguien resistiera un intenso examen profesional. Sin duda, una identificacion que le ha convencido de un modo tan absoluto. Creo que esto es mas bien consecuencia de su profesion, doctor. Valora demasiado lo que la gente le dice. Considera las palabras dichas como un medio de llegar a la verdad. Yo las considero un medio para ocultarla.
El abogado lo miro sonriendo y anadio:
– Parece estar bajo presion, doctor.
– Seguro que lo sabe bien, senor Merlin. Porque usted o su jefe son quienes han creado esta situacion.
– Me ha contratado una mujer joven de quien usted abuso, como ya le dije antes, doctor. Eso es lo que me ha puesto en contacto con usted.
– Por supuesto. Pues bien, senor Merlin -solto Ricky a medida que su rabia crecia-, vaya a sentarse a otra parte. Este sitio esta ocupado. Por mi. No quiero seguir hablando con usted. No me gusta que me mientan tan descaradamente, y no pienso escucharlo mas. Hay muchos asientos en este tren… -Ricky senalo el vagon casi vacio-. Sientese por ahi y dejeme solo. O por lo menos deje de mentirme.
Merlin no se movio.
– Eso no seria sensato -aseguro.
– Puede que este cansado de comportarme de modo sensato -dijo Ricky-. Tal vez deberia actuar sin reflexionar. Dejeme solo.
Pero no esperaba que el abogado lo hiciera.
– ?Es asi como se ha comportado? ?De modo sensato? ?Se ha puesto en contacto con un abogado como le aconseje? ?Ha tomado medidas para protegerse y proteger sus posesiones de un juicio y del bochorno? ?Ha sido racional e inteligente en sus acciones?
– He tomado medidas -contesto Ricky.
No estaba seguro de que eso fuera exacto.
Era evidente que el abogado no le creia.
– Bueno, me alegra oir eso -senalo-. Tal vez podriamos llegar a un acuerdo entonces. Usted, su abogado y yo.
– Ya sabe cual es el acuerdo que yo quiero, senor Merlin, o comoquiera que se llame. Asi que, por favor, ?podria dejar la farsa que se obstina en representar y decirme el motivo de que este en este tren y sentado a mi lado?
– Ah, doctor Starks, detecto cierta desesperacion en su voz.
– Bueno, ?cuanto tiempo cree que me queda, senor Merlin?
– ?Tiempo, doctor Starks? ?Tiempo? Todo el que necesite, hombre…
– Hagame un favor, senor Merlin: vayase o deje de mentir.
Sabe muy bien de que hablo.
Merlin lo miro con atencion, con la misma sonrisita de gato de Cheshire en los labios. Pero a pesar de ese aire de autosuficiencia, habia abandonado parte de su afectacion.
– Bueno, doctor. Tictac, tictac. La respuesta a su ultima pregunta es: diria que le queda menos de una semana.
– Por fin una afirmacion veraz. -Ricky inspiro con fuerza-.
Y ahora digame quien es usted.
– Eso no importa. Un jugador mas. Alguien contratado para hacer un trabajo. Y no soy la clase de persona que usted cree, ni mucho menos.
– Entonces, ?por que esta aqui?
– Ya se lo dije: para animarlo.
– Muy bien -dijo Ricky con firmeza-. Animeme.
Merlin parecio pensar por un instante y, acto seguido, le contesto:
– Creo que la frase inicial de Cuidados del bebe y del nino, del doctor Spock, seria adecuada en este momento.
– No he tenido ocasion de leer ese libro -comento Ricky con amargura.
– La frase es: «Sabe mas de lo que piensa».
Ricky reflexiono un momento antes de contestar con sarcasmo:
– Esplendido. Genial. Intentare recordarlo.
– Valdria la pena que lo hiciera.
Ricky no respondio.
– ?Por que no me da su mensaje? -dijo en cambio-. Despues de todo, es eso, ?no? Un mensajero. Asi que, adelante. ?Que quiere decirme?
– Urgencia, doctor. Ritmo. Velocidad.
– ?Como?
– Acelere -solto Merlin, sonriente, con un acento desconocido-. Tiene que hacer su segunda pregunta en el periodico de manana. Tiene que avanzar, doctor. Si no desperdiciando el tiempo, por lo menos esta dejandolo escapar.
– Todavia no he elaborado la segunda pregunta.
El abogado hizo una ligera mueca, como si estuviera incomodo en el asiento o notara los primeros indicios de un dolor de muelas.
– Eso se temian en ciertos circulos -indico-. De ahi la decision de darle un empujoncito.
Merlin levanto el maletin de piel que tenia entre los pies y se lo puso en el regazo. Cuando lo abrio, Ricky vio que contenia un ordenador portatil, varias carpetas y un telefono movil. Tambien habia una pistola semiautomatica azul acero en una funda de piel. El abogado aparto el arma y sonrio al ver que Ricky la observaba. Cogio el telefono y lo abrio, haciendo brillar ese exclusivo verde electronico tan habitual en el mundo moderno. Se volvio hacia Ricky.
– ?No le queda ninguna pregunta por hacer sobre esta manana?
Ricky siguio mirando la pistola antes de responder:
– ?A que se refiere?
– ?Que vio esta manana, de camino a la estacion?
Ricky vacilo. No sabia que Merlin, Virgil o Rumplestiltskin supieran lo de su visita al doctor Lewis, pero entonces, de repente, comprendio que debian de saberlo si habian enviado a Merlin a reunirse con el en el tren.
– ?Que vio? -insistio Merlin.
– Un accidente -contesto con voz dura.
El abogado asintio.
– ?Tiene la certeza de eso, doctor?
– Si.
– La certeza es una presuncion maravillosa -comento Merlin-.
La ventaja de ser abogado en lugar de, pongamos por caso, psicoanalista es que los abogados trabajan en un mundo desprovisto de certeza. Vivimos en el mundo de la persuasion. Pero ahora que lo pienso, quiza no sea demasiado distinto para usted, doctor. Despues de todo, ?no lo persuaden de cosas?
– Vaya al grano.
– Apuesto a que nunca uso esta frase con un paciente. -El abogado sonrio de nuevo.
– Usted no es paciente mio.
– Cierto. Asi que cree que vio un accidente. ?De quien?
Ricky no estaba seguro de cuanto sabia Merlin sobre el doctor Lewis. Era posible que lo supiera todo. O que no supiera nada.
Guardo silencio.
El abogado contesto por fin a su propia pregunta.
