doctor. Espero que no vaya a llevar el dinero a la competencia.
– No.
Ricky echo un vistazo al cheque.
– ?Ha puesto en venta la casa, doctor? Podriamos ayudarle en esa transaccion.
– No. No la vendo.
– ?Por que cierra entonces la cuenta? -pregunto el director-.
La mayoria de las veces, cuando cerramos una cuenta antigua es porque ha habido un cambio importante en la familia. Una muerte o un divorcio. Una quiebra en ocasiones. Alguna especie de tragedia que provoca que la gente se reorganice y empiece de nuevo en otra parte. Pero en este caso…
El director estaba sondeandolo.
Ricky no queria contestar. Observo el cheque.
– ?Puedo cobrarlo en efectivo aqui mismo?
– Podria ser peligroso llevar tanto dinero encima, doctor. -El director entorno los ojos-. ?Tal vez cheques de viaje?
– No, gracias, pero le agradezco su preocupacion. Prefiero el efectivo.
– Muy bien. -El director asintio-. Enseguida vuelvo. ?De cien?
– De acuerdo.
Ricky permanecio sentado unos instantes. Muerte, divorcio, quiebra. Enfermedad, desesperacion, depresion, chantaje, extorsion. Penso que a el se le podria aplicar cualquiera de esas palabras, o quiza todas.
El director regreso y le entrego otro sobre con el efectivo.
– ?Quiere contarlo? -pregunto.
– No; confio en usted -aseguro Ricky mientras se lo guardaba en el bolsillo.
– Tenga mi tarjeta, doctor Starks. Por si precisara nuestros servicios otra vez.
Ricky la acepto murmurando su agradecimiento. Se volvio para irse, pero de repente miro de nuevo al director.
– ?Por que motivos dijo que la gente suele cerrar sus cuentas?
– Bueno, suele haberles pasado algo muy grave. Tienen que mudarse a otro sitio, empezar una nueva carrera. Crear una nueva vida para ellos y para su familia. Muchas, deberia decir la inmensa mayoria, se cierran porque fallecen clientes muy mayores, de toda la vida, y los hijos que heredan el patrimonio que hemos administrado se lo llevan a mercados mas rentables o a Wall Street. Creo que casi el noventa por ciento de los cierres de nuestras cuentas estan relacionados con una defuncion. Puede que un porcentaje aun mayor. Por eso me preguntaba sobre el suyo, doctor. No se ajusta a lo que estamos acostumbrados.
– Interesante -comento Ricky-. No se que decirle. Pero le aseguro que si en el futuro necesito un banco, acudire aqui.
Eso apaciguo un poco al director.
– Estaremos a su disposicion -dijo mientras Ricky, que de repente reflexionaba sobre las palabras del director, salia para vivir lo que quedaba de su penultimo dia.
Cuando llego a la casa, la penumbra ingravida del atardecer ya lo envolvia todo. Recordo que en verano la verdadera noche, densa y negra, se demoraba hasta casi la medianoche. En los campos que se extendian alrededor cantaban los grillos, y las primeras estrellas salpicaban el cielo.
«Todo parece tan apacible… -penso-. En una noche como esta nadie deberia tener inquietudes ni preocupaciones.»
Esperaba encontrarse con Merlin o Virgil, pero la casa estaba silenciosa y vacia. Encendio las luces y se dirigio a la cocina para prepararse una taza de cafe. Se sento a la mesa de madera en la que habia compartido tantas comidas con su mujer a lo largo de los anos y abrio el sobre acolchado que habia recibido en el banco, que a su vez contenia un sobre con su nombre impreso.
Ricky lo abrio y extrajo una hoja. El membrete de la parte superior conferia a la carta el aspecto de una transaccion comercial mas o menos corriente. El membrete ponia:
Debajo del membrete leyo lo siguiente, escrito en un estilo comercial, sucinto y rutinario:
Apreciado doctor Starks:
Con relacion a su reciente consulta a esta oficina, nos satisface informarle de que nuestros agentes han confirmado que sus suposiciones son correctas. Sin embargo, en este momento no podemos facilitarle mas detalles sobre los individuos en cuestion. Sabemos que cuenta con limitaciones importantes de tiempo. Por lo tanto, a menos que recibamos una peticion suya, en el futuro no podremos proporcionarle mas informacion. Si sus circunstancias cambiaran, le rogamos se ponga en contacto con nuestra oficina para cualquier consulta adicional.
Sera facturado por nuestros servicios en veinticuatro horas.
Muy atentamente, R.S. SKIN, presidente Investigaciones Privadas R.S. SKIN
Ricky leyo la carta tres veces antes de dejarla sobre la mesa.
Le parecio un documento verdaderamente excepcional. Sacudio la cabeza casi con admiracion y sin duda con desesperacion.
Seguro que la direccion y la empresa eran falsas por completo.
Pero ese no era el merito de la carta, sino lo nimia que resultaria a cualquiera salvo a Ricky. Cualquier otra relacion con Rumplestiltskin habia sido erradicada de su vida. Los poemitas, la primera carta, las pistas y las instrucciones habian sido destruidos o robados. Y la carta decia a Ricky lo que necesitaba saber, pero de tal forma que si alguien mas la leia, no le llamaria la atencion.
Y conduciria a cualquiera que pudiera sentir curiosidad hacia un callejon sin salida. Un rastro que no iba a ninguna parte.
«Es inteligente», penso Ricky.
Sabia quienes querian que se suicidara, pero no conocia sus nombres. Sabia por que querian que se suicidara. Y sabia que, si no satisfacia su exigencia, tenian la capacidad de cumplir lo que le habian prometido desde el primer dia. La factura por sus servicios.
sabia que el caos desatado en esas dos ultimas semanas se evaporaria cuando se cumpliera el plazo. Los falsos abusos sexuales que habian arruinado su carrera, el dinero, el piso, todo lo que le habia ocurrido en el transcurso de catorce dias se aclararia al instante en cuanto el estuviera muerto.
Pero mas alla de eso, lo peor era que a nadie le importaria.
Los ultimos anos se habia aislado profesional y socialmente.
Estaba, si no separado, si alejado y distanciado de sus parientes.
No tenia una verdadera familia, ni verdaderos amigos. Penso que a su funeral asistiria gente en traje negro, con expresiones de dolor y pesar meramente formales. Serian sus colegas. Tal vez algunos antiguos pacientes a los que creia haber ayudado, y que mostrarian sus emociones de modo adecuado. Pero el pilar del psicoanalisis es que un tratamiento exitoso lleva al paciente a un estado libre de ansiedad y depresion. Eso era lo que habia buscado proporcionar a sus pacientes durante los anos de sesiones diarias.
Asi que no seria razonable pedirles que ahora derramaran lagrimas por el.
La unica persona que experimentaria verdadera emocion en el banco de la iglesia seria el hombre que le habia causado la muerte.
«Estoy completamente solo», penso Ricky.
?De que serviria rodear con un circulo el nombre «R. 5. 5km» de la carta y dejarlo para algun inspector con la nota: «Este es el hombre que me obligo a suicidarme»?
Ese hombre no existia. Por lo menos, a un nivel en el que fuera capaz de encontrarlo un policia local de Wellfleet, Massachusetts, en plena temporada veraniega, cuando los delitos consistian basicamente en hombres de mediana edad que conducian a casa borrachos despues de una fiesta, en rinas domesticas entre los ricos y en adolescentes escandalosos que querian comprar sustancias ilegales.
Y peor aun: ?quien lo creeria? En lugar de eso, lo que cualquiera que investigara su vida descubriria casi de inmediato seria que su mujer habia muerto, que su carrera estaba destrozada debido a una acusacion por abusos
