estaban inquietas. He pensado muchas veces en ello, porque todavia no estoy seguro de lo que me mantuvo en ese incomodo estadio entre la vigilancia y la inconsciencia. Peter gemia en suenos y se revolvia en la cama, junto a la mia. La noche era dificil para el. De dia podia mostrar una actitud razonable que parecia impropia del hospital, pero por la noche algo le roia por dentro. Y mientras yo iba y venia entre esos estados de ansiedad, recuerdo haber visto a Larguirucho, a unas camas de distancia, sentado en la posicion del loto como un indio americano en un consejo tribal, mirando hacia el otro lado del dormitorio. Recuerdo haber pensado que el tranquilizante que le habian dado no le habia hecho efecto, porque lo normal era que lo hubiera sumido en un sueno tranquilo. Pero los impulsos que antes lo habian desquiciado vencian con facilidad al tranquilizante y, en lugar de eso, estaba sentado farfullando y gesticulando con las manos como un director que no logra que la orquesta toque al compas adecuado.

Asi es como lo recordaba de esa noche, hasta el momento en que una mano en el hombro me sacudio para despertarme. Ese fue el momento, asi que tenia que empezar ahi.

Por lo tanto, tome el lapiz y escribi:

Francis dormia a trompicones hasta que lo desperto una sacudida insistente que parecio alejarlo de algun lugar agitado y le recordo al instante donde estaba. Abrio los ojos, pero antes de que se le adaptaran a la oscuridad oyo la voz de Larguirucho que le susurraba con suavidad pero con energia, lleno de placer y entusiasmo infantil: «Estamos a salvo, Pajarillo. ?Estamos a salvo!»

Francis dormia a trompicones hasta que lo desperto una sacudida insistente que parecio alejarlo de algun lugar agitado y le recordo al instante donde estaba. Abrio los ojos, pero antes de que se le adaptaran a la oscuridad oyo la voz de Larguirucho que le susurraba con suavidad pero con energia, lleno de placer y entusiasmo infantil:

– Estamos a salvo, Pajarillo. ?Estamos a salvo!

Su figura le recordo a un dinosaurio alado posado al borde de la cama. A la luz de la luna que se filtraba por la ventana, Francis distinguio una extrana expresion de alegria y alivio en su rostro.

– ?De que estamos a salvo? -quiso saber, aunque en cuanto hizo la pregunta se dio cuenta de que conocia la respuesta.

– Del mal -respondio Larguirucho, y se rodeo el cuerpo con los brazos. Luego hizo un segundo movimiento y levanto la mano izquierda para cubrirse la frente, como si la presion de la palma y los dedos pudiera contener los pensamientos y las ideas que le surgian con desenfreno.

Cuando se aparto la mano de la frente, Francis tuvo la impresion de que le habia quedado una marca, casi como de hollin. No era facil distinguir nada a la luz tenue que habia en la habitacion. Larguirucho tambien debio de notar algo, porque de repente se miro los dedos con gesto burlon.

– ?Larguirucho! -susurro Francis, que se habia incorporado en la cama-. ?Que ha pasado?

Antes de que el pudiera responder, Francis oyo un siseo. Era Peter, que se habia despertado y se inclinaba hacia ellos.

– ?Dinoslo, Larguirucho! ?Que ha pasado? -pidio Peter con la voz queda-. Pero no hagas ruido. No despiertes a nadie mas.

Larguirucho asintio con la cabeza. Pero sus palabras se precipitaron de forma entusiasta, casi dichosa. Rezumaban alivio y liberacion.

– Ha sido una vision, Peter. Tiene que haber sido un angel que me ha sido enviado. Esta vision vino a mi lado, Pajarillo, para decirme…

– ?Para decirte que? -susurro Francis.

– Para decirme que tenia razon. Desde el principio. El mal habia intentado llegar hasta nosotros, Pajarillo. La encarnacion del mal estaba aqui, en el hospital, a nuestro lado. Pero ha sido destruida y ahora estamos a salvo. - Exhalo despacio y anadio-: Gracias a Dios.

Francis no sabia como interpretar aquello pero el Bombero se sento al lado del hombre alto.

– ?Esa vision estuvo aqui? ?En esta habitacion? -le pregunto.

– Junto a mi cama. Nos abrazamos como hermanos.

– ?La vision te toco?

– Si. Era tan real como tu o como yo, Peter. Notaba su vida junto a la mia. Como si nuestros corazones latieran al unisono. Excepto que tambien era magica, Pajarillo.

El Bombero asintio. Luego, alargo la mano despacio y toco la frente de Larguirucho, donde seguian las marcas de hollin. Peter se froto los dedos.

– ?Viste que la vision entrara por la puerta, o cayo de arriba? -pregunto, y senalo hacia la puerta del dormitorio y luego hacia el techo.

– No. -Larguirucho sacudio la cabeza-. Llego sin mas. En un segundo estaba junto a mi cama. Parecia banada de luz, como si procediera del cielo. Pero no pude verle la cara. Casi como si estuviera envuelta en un velo. Tiene que haber sido un angel -comento-. Imagina, Pajarillo, un angel aqui. Aqui, en esta habitacion. En nuestro hospital. Para protegernos.

Francis no dijo nada, pero Peter asintio con la cabeza. Se llevo los dedos a la nariz y se los olio. Francis tuvo la impresion de que se sorprendia. El Bombero hizo una pausa y echo un vistazo alrededor de la habitacion. A continuacion pronuncio unas palabras autoritarias en voz baja, como ordenes de un mando militar cuando el enemigo esta cerca y el peligro se esconde detras de cada sombra.

– Larguirucho, vuelve a la cama y espera a que Pajarillo y yo regresemos. No digas nada a nadie. Silencio absoluto, ?entendido?

Larguirucho fue a replicar pero vacilo.

– De acuerdo -dijo-. Pero estamos a salvo. Estamos todos a salvo. ?No crees que los demas querran saberlo?

– Vamos a asegurarnos antes de ilusionarlos -repuso Peter. Eso parecio tener sentido para Larguirucho, porque asintio, se levanto y regreso a su cama. Cuando llego, se volvio y se llevo el dedo indice a los labios haciendo la senal de silencio.

– Ven conmigo, Pajarillo -susurro Peter despues de sonreir a Larguirucho-. ?Y no hagas ruido! -Cada palabra parecia poseer una tension indefinida que Francis no acababa de entender.

Sin mirar atras, el Bombero avanzo con cautela entre las camas, moviendose sigiloso por el reducido espacio que separaba a los hombres dormidos. Paso junto al bano, donde un haz de luz sobresalia por debajo de la puerta. Algunos hombres se movieron y uno parecio querer levantarse cuando pasaron junto a su cama, pero Peter se limito a pedirle que guardara silencio, y el hombre emitio un gemido, se giro y volvio a dormirse.

Cuando llego a la puerta, miro atras y vio a Larguirucho, sentado de nuevo en la cama en la posicion del loto. Este los vio y los saludo con la mano.

Peter alargo la mano hacia el pomo.

– Esta cerrada con llave -indico Francis-. Cierran todas las noches.

– Esta noche no -replico Peter. Y, para probarlo, giro el pomo. La puerta se abrio con un ligero crujido-. Vamos, Pajarillo.

El pasillo estaba a oscuras durante la noche, con solo alguna que otra lampara tenue que lanzaba reducidos arcos de luz al suelo. El silencio desconcerto momentaneamente a Francis. Por lo general, los pasillos del edificio Amherst estaban abarrotados de gente sentada, de pie, caminando, fumando, hablando consigo misma, hablando con gente que no estaba ahi o incluso hablando entre si. Los pasillos eran como las venas del hospital, sin cesar bombeaban sangre y energia a cada organo importante. Nunca los habia visto vacios. La sensacion de estar solo en el pasillo resultaba inquietante. El Bombero, sin embargo, no parecia preocupado. Miraba pasillo adelante, hacia donde una lampara de escritorio emitia un tenue brillo amarillo en el puesto de enfermeria. Desde donde estaban, el puesto parecia vacio.

Peter dio un paso y bajo la mirada al suelo. Hinco una rodilla y toco con cuidado una mancha oscura, como habia hecho con el hollin en la frente de Larguirucho. De nuevo, se llevo el dedo a la nariz. Entonces, sin decir palabra, indico a Francis que se fijara.

El joven no estaba seguro de lo que se suponia que tenia que ver, pero presto atencion. Los dos siguieron avanzando hacia el puesto de enfermeria, pero se detuvieron frente a uno de los trasteros.

Francis escudrino el puesto y vio que estaba realmente vacio. Eso lo confundio porque daba por sentado que habia por lo menos una enfermera de guardia las veinticuatro horas del dia. El Bombero contemplaba el suelo

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