– Cuenteme algo sobre usted, Cowart; luego tal vez podamos hablar. Me gusta saber con quien trato.

– ?Que quiere saber?

– ?Esta casado?

– Divorciado.

El preso silbo.

– ?Tiene hijos?

Cowart vacilo, y luego respondio:

– No.

– Mentiroso. ?Vive solo o tiene una querida?

– Solo.

– ?En un piso o en una casa?

– En un apartamento.

– ?Tiene amigos intimos?

Volvio a vacilar.

– Claro.

– Mentiroso. Van dos y sigo contando. ?Que hace por las noches?

– Nada especial. Leo. Veo algun partido.

– Es muy reservado, ?eh?

– Cierto.

A Sullivan le temblo el parpado.

– ?Le cuesta dormir?

– No demasiado.

– Mentiroso. Es la tercera vez. Deberia darle verguenza, mentir a un pobre condenado. Igual que Pedro hizo a Jesus antes de cantar el gallo. Ahora digame, ?suena por las noches?

– ?Que diablos…?

De pronto Sullivan susurro:

– Juegue limpio, Cowart, o me ire de aqui sin haber respondido a ninguna de sus jodidas preguntas.

– Claro que sueno. Todo el mundo suena.

– ?Conque?

– Con gente como usted -replico con ceno.

Sullivan volvio a reirse.

– Ahi me ha pillado. -Se reclino en la silla y lo observo-. Conque pesadillas, ?eh? Porque eso es lo que somos, ?no? Pesadillas.

– Asi es -respondio Cowart.

– Eso es lo que yo intentaba explicar a esos tipos del FBI, pero no me escuchaban. Eso es lo que somos, humo y pesadillas. Solo caminamos y hablamos y traemos un poco de miedo y oscuridad a esta tierra. Evangelio segun San Juan: «Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y quereis cumplir los deseos de vuestro padre. Este era homicida desde el principio, y no se mantuvo en la verdad, porque no hay verdad en el.» ?Lo pilla? Versiculo ocho. Bueno, seguro que hay un punado de complejos terminos de psiquiatria para designar todo esto, pero son solo jerga medica, ?no cree?

– Supongo que si.

– ?Sabe una cosa? Tiene que ser un hombre libre para ser un buen asesino. Libre, Cowart. No estar prisionero de toda esa puta mierda que inunda las vidas normales. Un hombre libre.

Cowart no respondio.

– Y le dire algo mas: no cuesta matar a alguien. Eso les dije a esos tipos del FBI. Y, una vez hecho, tampoco le das demasiadas vueltas. Quiero decir, ya tienes demasiadas cosas en que pensar, como deshacerte de los cuerpos y las armas y quitarte las manchas de sangre de las manos y demas. ?Sabe?, despues de cometer un asesinato uno esta muy ocupado, pensando que hacer a continuacion y como demonios salir de alli.

– Bueno, y si matar es facil, ?que le resulto dificil?

Sullivan sonrio.

– Buena pregunta. Nunca me la habian hecho. -Se quedo pensando un momento, con el rostro hacia el techo-. ?Sabe? Creo que lo mas dificil para mi fue llegar a este corredor y caer en la cuenta de que no mate a las personas a las que mas deseaba ver muertas.

– ?A que se refiere?

– ?No es eso lo mas duro en esta vida, Cowart? ?Dejar pasar las oportunidades? Es de lo que mas nos arrepentimos; lo que nos mantiene toda la noche en vela.

– Sigo sin entenderlo.

Sullivan cambio de posicion en la silla, se volvio a inclinar hacia delante y susurro en un tono de complicidad:

– Tiene que entenderlo. Si no es ahora, algun dia lo entendera. Tambien tiene que recordarlo, porque algun dia sera importante. Algun dia, cuando menos lo espere, pensara: ?A quien odia Blair Sullivan mas que nada en este mundo? ?De quienes le molesta saber cada dia que estan vivos, que se encuentran bien y que pasaran el resto de sus dias en libertad? Es muy importante que lo recuerde, Cowart.

– ?No me lo va a decir?

– Pues no.

– Por Dios…

– No tomaras el nombre de Dios en vano. Soy sensible a estas cosas.

– Solo queria decir…

Sullivan volvio a inclinarse.

– ?Cree que estas cadenas podrian sujetarme si en verdad quisiera romperle la cara? ?Cree que estos insignificantes barrotes podrian detenerme? ?Cree que no podria liberarme para despedazar su cuerpo y beber su sangre como si fuera el elixir de la vida en solo un segundo?

Cowart retrocedio con un respingo.

– Puedo hacerlo. Asi que no me cabree, Cowart. -Y se quedo mirandolo fijamente desde el otro lado de la mesa-. No estoy loco y creo en Dios, aunque es muy posible que me vea en el infierno. Pero eso no me molesta en absoluto, no senor, porque mi vida ha sido un infierno y asi debe ser mi muerte. -Se quedo en silencio. Luego se reclino en el asiento de metal y adopto su tono perezoso, casi insultante-. Ya ve, Cowart, lo que me separa de usted no son los barrotes ni las cadenas ni toda esa mierda, sino un simple detalle: yo no tengo miedo de morir. Yo no temo a la muerte, y para usted es dolorosa. Sienteme en la silla, pongame una inyeccion letal, coloqueme ante un peloton de fusilamiento o lleveme a la horca. Y si me arroja a los leones, yo ire rezando mis plegarias y estare deseando pasar a mejor vida, una vida en la que sospecho que sembrare tanto mal como en esta. ?Sabe lo que me extrana, Cowart?

– ?Que?

– Me da mas miedo vivir aqui encerrado como una maldita bestia que morir. No quiero que los loqueros me estudien y me pinchen, ni que los abogados argumenten y hablen por mi. ?Que diablos? No quiero que ustedes escriban sobre mi. Solo quiero irme de este mundo, ?entiende? Largarme de una vez para siempre.

– ?Por eso ha despedido a sus abogados? ?Por eso no apela?

Solto una sonora carcajada.

– Claro. Por Dios, mireme. ?Que ve?

– Un asesino.

– Exacto. -Sonrio Sullivan-. Eso es. Yo mate a esas personas. Y habria matado a mas si no me hubieran detenido, habria matado a ese agente… un cabroncete con suerte. Todo lo que tenia era un cuchillo, el que use con esa chica para pasar un buen rato. Me deje la pistola en los pantalones y el desenfundo antes que yo. Todavia no se por que no disparo y ahorro a todo el mundo tanta molestia. Pero no, me detuvo con todas las de la ley. No me puedo quejar; tuve mis oportunidades. Incluso me leyo los derechos despues de esposarme. Tenia la voz quebrada y las manos le temblaban, y estaba mas nervioso que yo. En cualquier caso, tengo entendido que detenerme le valio un gran paso a su carrera, y eso me enorgullece, si senor. Asi que, ?de que me voy a quejar? Si quisiese apelar, solo estaria dando mas trabajo a un punado de picapleitos. Que se jodan. ?Sabe? Mi vida no es tan maravillosa como para querer quedarme aqui.

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