celda contigua espera que lo ejecuten por el crimen que el, el recien llegado, ha cometido y del que casi se ha olvidado porque son tantos sus crimenes que forman una especie de marana en su mente. Se rie hasta las lagrimas, solo que al condenado de la celda contigua no le hace mucha gracia, ?verdad?
– Me esta diciendo que…
– Exacto, senor Cowart. El asesino de Joanie Shriver esta aqui, en el corredor de la muerte. ?Conoce a Blair Sullivan?
Cowart respiro hondo. El nombre estallo como metralla en su cabeza.
– Si.
– Todo el mundo conoce a Blair Sullivan, ?no, senor periodista?
– Asi es.
– Pues el es el asesino.
Cowart noto que le faltaba el aire. Queria aflojarse la corbata, sacar la cabeza por una ventana, ponerse donde corriera brisa, cualquier cosa con tal de airearse.
– ?Y como lo sabe?
– ?Porque el me lo dijo! Le parecia lo mas gracioso del mundo.
– Cuenteme exactamente lo que le dijo.
– Al poco tiempo de ingresar aqui, lo trasladaron a la celda contigua a la mia. No esta bien de la cabeza, ?sabe? Se rie cuando nadie cuenta chistes, llora sin motivo, habla solo, habla con Dios. ?Joder!, ese hombre habla muy bajo, sisea igual que una serpiente o algo asi. Es el hijoputa mas chalado que he conocido en mi vida. Esta como una cabra, ?sabe?
»Bien, pasado un par de semanas, entablamos conversacion y, para variar, me pregunta que que hago yo aqui. Asi que le cuento la verdad: que estoy en el corredor de la muerte por un crimen que no cometi. Esto provoca que el se ria entre dientes, y a continuacion me pregunta de que crimen me acusan. Y entonces le digo que de la muerte de una nina en Pachoula. El me pregunta si se trata de una nina rubita con aparato de ortodoncia, y yo lo confirmo. En ese preciso instante suelta una carcajada grotesca. Pregunta si el crimen se cometio a primeros de mayo, y yo contesto que si. Despues pregunta si el cuerpo de la nina fue encontrado en un pantano, cosido a navajazos. Vuelvo a contestar que si, y de paso le pregunto como sabe tanto del caso. Empieza riendose tontamente y acaba partiendose de la risa hasta quedarse sin aliento; le parece muy divertido. Luego me dice que sabe que yo no asesine a esa nina porque fue el, y anade que no estuvo nada mal. Me dice: 'Tio, eres el capullo mas patetico del corredor', y se echa a reir sin parar. Yo estaba dispuesto a matarlo alli mismo, ?sabe?, alli mismo, asi que empiezo a gritar y chillar, tratando de escurrirme entre los barrotes. La pasma se presenta en el corredor; llevan chalecos antibalas, porras y cascos con esa mierda de plastico delante de los ojos. Me apalean durante un rato y me llevan a una celda incomunicada. ?Sabe lo que es eso? Es un cuartucho sin ventanas, con un cubo y un catre de cemento. A uno le dejan alli desnudo hasta que da muestras de comportamiento correcto.
»Para cuando me sacaron de alli, lo habian trasladado a otra planta. No salimos a las mismas horas, asi que ya no lo veo. Corre el rumor de que ya ha pasado al otro barrio. A veces, todavia le oigo por las noches, gritando mi nombre. Bobby Earl, me llama, con una voz aguda y desagradable. '?Bobbbbby Earrrrll! ?Por que no me haaaaaaablas?' Y se echa a reir cuando yo no le respondo. Se rie sin parar.
Cowart se estremecio. Necesitaba un momento para asimilar aquella historia demencial, pero no habia tiempo. Estaba alli atrapado, encerrado por las palabras de Robert Earl Ferguson.
– ?Como puedo demostrarlo?
– ?No lo se, tio! ?Yo no tengo que demostrar nada!
– ?Y como puedo confirmarlo?
– ?Joder! El sargento le dira que tuvieron que apartar a Sullivan de mi vista. Pero no sabe el motivo. Nadie lo sabe, salvo usted y yo.
– Pero yo no puedo…
– No me diga lo que puede o no puede, senor periodista. Siempre me han dicho lo que no se puede hacer: no puedes hacer esto y lo otro, no puedes tener esto ni desear aquello. Tio, ha sido asi toda mi vida. No quiero volver a oirlo nunca mas.
Cowart se quedo en silencio.
– De acuerdo -dijo luego-. Lo comprobare…
Ferguson lo miro con los ojos llenos de una rabia electrizante.
– Eso es, vaya a comprobarlo -le espeto-. Vaya a preguntarle a ese hijoputa. Ya vera, ?joder!, ya vera. -Se levanto subitamente y se aparto de la mesa-. Ahora lo sabe. ?Que va a hacer? ?Que puede hacer? Vaya a hacer sus jodidas preguntas, pero asegurese de que sigo vivo cuando haya terminado.
Luego se acerco a la puerta y empezo a aporrearla. Sonaba como un retumbar de disparos.
– ?Hemos acabado por hoy! -grito-. ?Sargento Rogers! ?Mierda! -La violencia de sus golpes hizo vibrar la puerta. Cuando el guardia la abrio, Ferguson echo un vistazo a Cowart y dijo-: Quiero volver a mi celda. Quiero estar a solas. No necesito mas conversaciones. No, senor.
Ferguson tendio las manos y se las esposaron. Cuando sono el chasquido de los grilletes alrededor de sus munecas, echo otro vistazo al periodista. La suya era una mirada fria y penetrante, llena de suplica y orgullo. Luego dio media vuelta y desaparecio por la puerta. Cowart se quedo alli sentado, en silencio; cualquiera hubiera dicho que un tornado le habia arrebatado las piernas y amenazaba con tragarselo.
Cuando lo condujeron fuera del recinto, Cowart pregunto al sargento:
– ?Donde esta Blair Sullivan?
Rogers bramo:
– ?Sully? Esta en el ala Q. No sale de su celda en todo el dia; se dedica a leer la Biblia y escribir cartas. Escribe a un punado de psiquiatras y a las familias de sus victimas; descripciones obscenas de lo que les hizo a sus seres queridos. Desde luego no enviamos esas cartas; el no lo sabe, aunque creo que sospecha algo. - Sacudio la cabeza-. Ese tipo juega sucio. Tambien tiene problemas con Robert Earl. Grita su nombre, como provocandole, a veces en mitad de la noche. ?Le dijo Bobby Earl que intento matar a Sullivan cuando estaban en celdas contiguas? Fue algo muy extrano. Al principio se llevaban bien, siempre hablaban a traves de los barrotes, pero luego Robert Earl se trastoco, empezo a gritar y a dar golpes, tratando de alcanzar a Sullivan. Fue el unico problema que ha causado; le valio una breve estancia en el trullo. Ahora estan en la lista de separacion.
– ?Y eso que es?
– El propio nombre lo explica. No pueden tener contacto de ningun tipo y bajo ninguna circunstancia. Procuramos evitar que los muchachos se maten mutuamente antes de que el estado tenga la oportunidad de hacerlo conforme al procedimiento legal.
– Supongamos que quiero hablar con Sullivan…
El sargento nego con la cabeza.
– Ese hombre es el diablo en persona, senor Cowart. Por Dios, me da hasta miedo, y eso que he visto toda clase de maniacos homicidas.
– ?Porque?
– Aqui tenemos hombres que se lo cargarian a usted sin pensarselo dos veces; para ellos, quitarle la vida a alguien no es nada. Tenemos locos, maniacos sexuales, psicopatas, amantes del suspense, asesinos a sueldo o sicarios, llamelos como quiera. Pero Sullivan, en fin, esta cortado por distinto patron, y no sabemos precisar cual. Es como si encajara en todas las categorias, igual que esos malditos lagartos que cambian de color…
– ?Los camaleones?
– Si. El no pertenece a ninguna clase en concreto; es casi como si todas esas clases de asesino dieran lugar a otra en su persona. -Rogers hizo una pausa-. Ese hombre me da miedo. No puedo decir que me alegre sentar a nadie en la silla electrica, pero no vacilare a la hora de ajustarle las correas a ese hijoputa. Y ese momento no tardara en llegar.
– ?Y eso? Solo lleva un ano en el corredor, ?no?
– Cierto. Pero ha despachado a todos sus abogados, como ese tipo de Utah hace unos anos. Solo tiene pendiente la apelacion automatica del Tribunal Supremo, y dice que cuando haya agotado esa via sera el final. Esta impaciente por irse al infierno porque le extenderan la alfombra roja para que entre.
– ?Cree que cambiara de opinion?
– El no es como los otros; ni siquiera como los peores asesinos. No creo que cambie de parecer. Vivir, morir,
