descanso de la interestatal, o como el de la lonja de Willow Creek. Es enorme. Se lo llevan cada semana y toda esa mierda va directa al vertedero. Nadie mira nunca lo que se tira; queda enterrado bajo toneladas de basura, si senor. Nunca mas encontrarian esa ropa.

– ?Eso es lo que ocurrio?

Sullivan no respondio, sino que prosiguio:

– Apuesto a que esos polis, y usted tambien, y quizas hasta los dolidos padres de esa criatura, tienen especial interes en saber por que la pequena subio al coche, ?eh? Por algo habra sido, ?no? ?Por que pasan estas cosas, eh?

– Digamelo usted.

Silbo al otro lado del telefono.

– Porque Dios lo quiere, Cowart.

Hubo un silencio.

– O tal vez el demonio. Piense en ello, Cowart. A lo mejor Dios tenia un mal dia y dejo que su ex mano derecha hiciera de las suyas, ?eh?

Cowart no contesto. Oyo aquellos susurros que recorrian la linea telefonica para aterrizar pesadamente en su oido.

– Bueno, Cowart, apuesto a que quienquiera que haya convencido a esa nina para que subiese en su coche, le dijo algo como: «Oye, bonita, ?podrias ayudarme? Me he perdido y necesito encontrar el camino.» ?Y no es ese el dogma del mismisimo Senor? Puedo ver a ese hombre en el coche con toda claridad. Claro que estaba perdido, Cowart; perdido en muchos sentidos. Pero ?verdad que aquel dia se encontro a si mismo? -Respiro con brusquedad antes de seguir-. ?Y que le dijo cuando ya habia llamado su atencion? Pues tal vez le dijo: «Puedo acercarte en coche hasta tu casa, ?quieres, bonita?» Con toda la calma y naturalidad del mundo. -Volvio a titubear-. Con calma y naturalidad, si senor. Igual que en una pesadilla. Precisamente de lo que esa buena gente del colegio ensena a los ninos a desconfiar y mantenerse alejados. -Hizo una pausa y anadio alegremente-: Solo que ella no lo hizo, ?verdad?

– ?Eso es lo que usted le dijo? -pregunto Cowart, vacilante.

– ?Acaso he dicho que fuese yo? No, solo he dicho que posiblemente alguien se lo dijo. Alguien que aquel dia sintiera maldad e instintos asesinos y tuviera la suerte de fijarse en aquella nina. -Volvio a soltar una carcajada. Despues estornudo.

– ?Por que lo hizo? -pregunto Cowart de repente.

– ?He dicho que lo hiciera yo? -respondio Sullivan con una risita nerviosa.

– No, pero me esta fastidiando con…

– Pues perdoneme por pasarmelo bien.

– ?Por que no se limita a decirme la verdad? ?Por que no da la cara y dice la verdad?

– ?Y arruinar asi la diversion? Cowart, en el corredor de la muerte nos gusta procurarnos diversion.

– ?Dejando que electrocuten a un hombre inocente…?

– ?Eso es lo que estoy haciendo? ?No tenemos una omnisciente y sabia justicia penal para ocuparse de esas cosas? ?Para tener la seguridad de que no se electrocuta a ningun inocente?

– Ya sabe a que me refiero.

– Si, lo se -respondio de repente en voz baja y tono amenazador-. Y me importa una mierda.

– Entonces, ?por que me ha llamado?

Sullivan hizo una pausa. Cuando volvio a hablar, su voz sono lugubre y queda.

– Porque queria que supiera lo mucho que me interesa su carrera, Cowart.

– No me…

– ?Callese! -Sullivan parecio mascar sus propias palabras-. ?Se lo he dicho antes! Escucheme cuando le hablo. ?Entiende, senor periodista?

– De acuerdo.

– Porque quiero decirle una cosa.

– ?Que cosa?

– Quiero decirle que esto no ha acabado, sino que acaba de comenzar.

– ?A que se refiere?

– Imagineselo.

Cowart espero, Al cabo, Sullivan dijo:

– Creo que volveremos a hablar. Me gustan estas pequenas charlas; parece que cuando hablamos las cosas se mueven. Ah, otra cosa.

– ?Que?

– ?Sabe que el Tribunal Supremo de Florida ha fijado mi apelacion automatica para el primer trimestre? Les gusta hacernos esperar. Seguramente esperan que cambie de opinion o algo asi, que decida abandonar la via de las apelaciones. Tal vez siga el ejemplo de Bobby Earl: contratare a algun personajillo para que empiece a poner en duda la constitucionalidad de freirme el culo. Me agrada que alguien se interese por el viejo Sully. -Hizo una pausa-. Pero una cosa esta clara, ?no, senor periodista?

– ?Cual?

– Que estan completamente equivocados. No cambiaria de opinion aunque el mismisimo Jesus bajara y me lo pidiera con buenos modales.

Y colgo bruscamente.

Cowart fue al lavabo y paso varios minutos con el agua fria corriendole por las munecas, para procurar controlar el repentino acaloramiento que se habia apoderado de el y sosegar los latidos de su corazon.

Su ex esposa tambien lo llamo una noche en que ya se disponia a dejar el trabajo, el dia despues de aparecer en Nightline.

– ?Matty? -dijo Sandy-. Te vimos en la tele.

Su voz transmitia algo asi como un alborozo infantil, y eso a Cowart le trajo recuerdos de los buenos tiempos, de cuando el era joven y los dos se querian. Sintio una especie de placer impostado.

– Hola, Sandy. ?Como estas?

– Bien. Engordando. Siempre cansada. ?Te acuerdas de como fue la otra vez?

«La verdad es que no», penso. Recordaba haber pasado buena parte del embarazo trabajando a tiempo completo en la redaccion.

– ?Que te parecio?

– Debe de haberte resultado emocionante. La historia es increible.

– Ya.

– ?Que pasara con esos dos hombres?

– No lo se. Creo que Ferguson tendra un nuevo juicio. En cuanto al otro…

– Me dio miedo, ?sabes?

– Es un hombre muy retorcido.

– ?Que sera de el?

– Si no empieza a apelar, el gobernador firmara su orden de ejecucion en cuanto el Tribunal Supremo del estado confirme la sentencia. Y no cabe duda de que lo haran.

– ?Cuando?

– No lo se. El Tribunal no tiene un dia concreto para hacerlo, dispone de tiempo hasta fin de ano. Todo resulta burocratico hasta que la orden del gobernador llega a prision. Ya sabes, montones de documentos y firmas y sellos y esa clase de cosas, hasta que a alguien le toca electrocutar al tipo. Los funcionarios de prisiones lo llaman hacer el trabajo sucio.

– Tal vez el mundo sea un lugar minimamente mas seguro cuando lo ejecuten -dijo Sandy con un ligero temblor en la voz.

Cowart no contesto.

– Y si el no admite haber cometido el crimen, ?que pasara con Ferguson?

– No lo se. Puede ocurrir hasta lo mas inverosimil.

– Si ejecutan a Sullivan, ?se llegara a saber la verdad?

– ?La verdad? Bueno, creo que ya la sabemos. La verdad es que Ferguson no deberia estar en el corredor de

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