– Tenemos un par de preguntas.

– ?Sobre esos tios a los que les metieron un tajo en el cuello?

– Precisamente.

– Ya vinieron otros maderos a preguntar. Yo no se nada.

– Quiero ensenarle la foto de una persona, por si la ha visto por aqui en las ultimas semanas o en otro momento.

El hombre accedio con un gesto y se detuvo a pocos metros de la valla.

Cowart le tendio la fotografia de Ferguson. El hombre la observo y a continuacion sacudio la cabeza.

– Mirela bien. ?Esta seguro?

El hombre miro a Cowart, molesto.

– Claro que estoy seguro. ?Es un sospechoso o algo?

– Solo queremos saber un par de cosas sobre el -contesto Brown, y cogio la fotografia-. ?No lo ha visto merodeando, o quiza conduciendo un coche alquilado?

– No -respondio el hombre. Sonrio dejando a la vista una mermada dentadura amarillenta-. No he visto a nadie ni merodeando ni en ningun coche alquilado. Le dire mas: es usted el primer negro que veo por aqui en mi vida. -Escupio, solto una risa sarcastica y anadio-: Se parece a usted. Negro… -Pronuncio la palabra alargando las dos silabas con tono de mofa mordaz.

Luego el hombre volvio el rostro sonriente hacia el perro y dio un silbido; el animal se puso en pie al instante, erizo el pelaje de los cuartos traseros y enseno los dientes. Cowart dio un paso atras al percatarse de que aquel hombre probablemente dedicaba mas tiempo, empeno y dinero en alimentar al perro que a si mismo. Pero Brown no se inmuto. Transcurrido un momento, marcado por el grave grunido del perro, el policia retrocedio y echo a andar por la calle. Cowart tuvo que acelerar para no perderlo.

– Vamonos -dijo Brown.

– Aun nos quedan algunas casas.

– Vamonos -repitio Brown. Se detuvo y senalo en torno a las decrepitas casas y caravanas-. Ese cabron tiene razon.

– ?A que se refiere?

– Un negro conduciendo por esta calle a plena luz del dia cantaria como una almeja. Sobre todo un negro joven. Si Ferguson estuvo aqui, vino al amparo de la noche. Puede que lo hiciera, pero corrio un gran riesgo.

– ?Que riesgo habria habido a medianoche? Nadie le habria visto.

El policia se apoyo en el lateral del coche.

– Venga, Cowart, pienselo. Le dan una direccion y le encargan un asesinato. Le encargan que vaya a un lugar en el que nunca ha estado, que encuentre una casa que nunca ha visto, que entre y que se cargue a dos personas que no conoce y que luego se largue sin dejar pruebas y sin llamar la atencion. El riesgo era enorme. Asi que primero habria ido a ver el sitio y con quien tendra que verselas. ?Y como iba a hacerlo sin que lo vieran? Aqui nadie se mueve del barrio, cono, la mitad son jubilados que se pasan el dia sentados ahi fuera aunque el sol caiga a plomo, y la otra mitad son incapaces de trabajar mas de diez minutos seguidos. Excepto mirar, no tienen mucho que hacer.

Cowart sacudio la cabeza.

– Pero cosas como esta ocurren cada dia -contesto-. ?A que se refiere?

– Claro que ocurren. Supongamos que Sullivan le dio el plan ya hecho, que le facilito toda la informacion necesaria… -Hizo una pausa-. Vale, es posible, pero creo que despues de haber pasado tres anos en el corredor, Ferguson se cuidaria mucho de hacer algo que pudiera devolverle alli dentro por un descuido.

Al periodista le parecio un razonamiento sensato, pero se resistia a admitirlo.

– ?Por que tuvo que haber venido la semana pasada? Pudo haber venido mucho antes. Quiza fue lo primero que hizo al salir de la carcel. En cuanto dejo de ser noticia, cuando hacia un par de semanas que su cara ya no salia en los periodicos ni en la tele. Llega con cara de inocente y da una vuelta por aqui. Sabe que son una pareja de ancianos y que tienen una rutina fija. Se hace una idea general de lo que tendra que hacer. Quiza llama a la puerta, trata de venderles una enciclopedia o que se suscriban a una revista. Se queda en la casa lo suficiente para echar un vistazo sin levantar sospechas. Luego se larga. ?Que mas da que lo vean?, sabe que cuando vuelva ya se habran olvidado de el.

Brown asintio con un gesto y miro a Cowart.

– No esta mal para un periodista -dijo-. Es posible. Habra que considerarlo. -Esbozo una leve sonrisa antes de anadir-: Aunque no es eso lo que usted desea averiguar. Lo que a usted le interesa es comprobar que no pudo haberlo hecho. No como lo hizo, ?cierto?

Cowart abrio la boca para responderle, sin llegar a hacerlo.

– Y hay mas, Cowart -continuo Brown-. Lo que voy a decirle le gustara porque hace que su hombre parezca inocente. Supongamos que Sullivan pacto ese encargo, como el afirma, pero no con Bobby Earl sino con otra persona, y que en realidad queria asegurarse de que nadie iba a mirar bajo la piedra adecuada. ?Que mejor manera de asegurarse que contandole a usted que Mister Inocente era el asesino? Sabia que tarde o temprano alguien vendria a esta calle con una foto de Bobby Earl en la mano. Y si el nombre de Bobby Earl aparece de nuevo en la prensa, el tipo tendra tiempo de sobra para destruir cualquier prueba. Un poco mas de confusion. - Hizo una pausa-. Usted sabe muy bien lo importante que es ser rapido de reflejos en un caso de asesinato, ?verdad, Cowart? Antes de que el tiempo borre los hechos y las pruebas.

– Se lo importante que es ser rapido de reflejos. Eso es lo que usted hizo en Pachoula y mire en que berenjenal nos hemos metido.

Brown fruncio el ceno.

Cowart noto como el sudor de las axilas le resbalaba cosquilleandole las costillas.

– Todo puede ser -contesto.

– Asi es.

Brown se enderezo y se froto la frente con una mano, como si quisiera arrancar los pensamientos de su interior. Suspiro.

– Quiero ver el escenario del crimen -dijo, y echo a andar por la calle a buen paso, como si caminando deprisa pudiera dejar atras el calor que los abrumaba.

Al llegar al numero 13, el policia vacilo y dijo:

– Bueno, al menos las circunstancias le eran propicias.

– ?Que quiere decir?

– Fijese en la casa, Cowart. Es un lugar ideal para matar a alguien. -Hizo un gesto con el brazo-. Apartada de la calle, sin vecinos cerca. ?Ha visto como esta dispuesta la casa? De noche es imposible saber que ocurre alli dentro a menos que se acerque uno hasta aqui. ?Le parece que ese Mister Dientes Podridos se toma la molestia de pasear al perro por la noche? Apuesto a que, cuando el sol se pone y los vecinos encienden la tele despues de un par de copas, por la calle no anda nadie mas que esos adolescentes. Todos los demas estan borrachos o viendo la reposicion de Dallas o rezando para el dia del Juicio. Seguro que estos de aqui no creian que les fuera a llegar tan pronto.

Cowart escudrino el exterior de la casa. Imagino el lugar de noche y le parecio que Brown llevaba razon. Tal vez hubo gritos, como si la pareja estuviera discutiendo, pero debieron de mezclarse con el volumen alto de los televisores. Botellas rotas, gritos de borracho, quiza ladridos de perro. Incluso en el caso de que alguien oyera un coche arrancando a toda prisa, debio de pensar que era algun chaval.

– Un sitio ideal para matar -dijo Brown.

La casa estaba precintada con cinta amarilla de la policia. El detective paso por debajo y Cowart lo siguio hasta doblar la esquina.

– Por ahi -dijo Brown senalando la puerta trasera.

– Esta sellada.

– Y una mierda. -Abrio la puerta de un simple tiron, rompiendo la cinta amarilla.

En la cocina todavia era perceptible el olor a muerte, que mezclado con el bochorno convertia la estancia en un nicho asfixiante. Habia rastros de las pesquisas de la policia por toda la habitacion. Polvo para huellas dactilares sobre la mesa y las sillas, marcas de tiza y flechas que senalaban algunos rincones. Los charcos de sangre reseca seguian en el suelo aunque podia apreciarse que se habian tomado muestras. Cowart observo como el detective examinaba y evaluaba cada indicio.

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