interrumpe por hacer un gesto inadecuado o no marcar la pausa de manera suficiente, se consuela pensando que le suplico que viniera a Nueva York a hacer de Winnie, que una y otra vez le ha repetido que ninguna actriz en activo podria sacar mejor partido a ese papel. Ha sido duro con ella, si, pero la obra es dura y ella ha trabajado mucho precisamente por eso, incluso dejando que su cuerpo se echara a perder con objeto de ganar los diez kilos necesarios para convertirse en Winnie, para habitar a Winnie («De unos cincuenta anos, bien conservada, de preferencia rubia, regordeta, brazos y hombros desnudos, corpino escotado, busto generoso…»), y se ha documentado mucho preparandose, leyendo a Beckett, estudiando su correspondencia con Alan Schneider, el primer director de la obra, y ahora sabe que «tiento» es un buen trago, que «rafia» es un cordel fibroso utilizado por jardineros, que las palabras que dice Winnie al principio del Acto II, «Salve, sagrada luz», son una cita del Libro III del
Es el tercer dia del ano, la tarde del sabado, 3 de enero, y Morris esta cenando con Mary-Lee y Korngold en el Odeon, no muy lejos del atico de Tribeca que han alquilado para sus cuatro meses de estancia en Nueva York. Llegaron a la ciudad justo cuando el hacia los preparativos para marcharse a Inglaterra, y aunque en los ultimos meses han hablado varias veces por telefono, hacia mucho que no se veian, desde 2007, cree recordar, quiza desde 2006. Mary-Lee acaba de cumplir cincuenta y cuatro, y su breve y polemico matrimonio ya no es mas que un vago recuerdo. No le guarda rencor ni animadversion, en realidad le tiene bastante carino, pero sigue siendo un enigma para el, una desconcertante mezcla de ternura y distancia, una perspicaz inteligencia oculta tras unos modales bruscos y turbulentos, sucesivamente generosa y egoista, graciosa y aburrida (se vuelve insistente en ocasiones), vanidosa y a la vez con una absoluta indiferencia hacia si misma. De ello da muestra el sobrepeso adquirido para su nuevo papel. Siempre ha estado orgullosa de su esbelta silueta, bien conservada, se ha preocupado por el contenido en grasa de cada trozo de comida que se lleva a la boca, ha convertido en religion el hecho de comer
Lleva mucho tiempo actuando, desde los veintipocos anos, y en el atestado restaurante no hay una sola persona que no sepa quien es, miradas y miradas se dirigen a su mesa, hay «ojos en sus ojos», pero ella finge no prestar atencion, esta acostumbrada a esas cosas, aunque Morris nota que en el fondo le gusta, que esa especie de silenciosa adulacion es un regalo que siempre le viene bien. No muchos actores logran permanecer en activo durante treinta anos, en particular las mujeres, y sobre todo las mujeres que trabajan en el cine, pero Mary-Lee ha sido lista y flexible, ha estado dispuesta a reinventarse a cada paso a lo largo de toda su trayectoria. Incluso durante la primera racha de exitos cinematograficos que propiciaron su carrera, se tomaba tiempo libre para trabajar en el teatro, siempre con obras buenas, las mejores, el Bardo y sus herederos modernos, Ibsen, Chejov, Williams, Albee, y luego, a los treinta y tantos, cuando los grandes estudios dejaron de hacer peliculas para mayores, no vacilo en aceptar papeles en films independientes de bajo presupuesto (muchos de ellos producidos por Korngold), y despues, con mas anos a sus espaldas, cuando llego al punto en que empezaba a hacer de madre, dio el salto a la television interpretando el papel protagonista en una serie llamada
Le parece raro estar con ella ahora, otra vez sentado a una mesa de un restaurante neoyorquino, frente a su ex mujer y su marido, extrano porque el amor que una vez sintio por ella ha desaparecido por completo y sabe que Korngold es mucho mejor marido para Mary-Lee de lo que el hubiera sido, y es afortunada de tener a un hombre como ese que se ocupe de ella, que la sostenga cada vez que se tambalee, que le procure los consejos que ella ha escuchado y seguido durante anos, que la quiera de un modo que apacigue sus inquietudes y malos humores, mientras que el, Morris, nunca estuvo a la altura de la tarea de quererla de la forma en que necesitaba ser amada, jamas podria haberle dado consejos sobre su carrera, ni haberla ayudado a mantenerse en pie ni a comprender lo que levantaba remolinos en esa preciosa cabeza suya. Ella es mucho mejor persona de lo que era hace treinta anos y todo el merito es de Korngold, lo admira por haberla rescatado despues de dos fracasos matrimoniales, por tirar las botellas de vodka y los frascos de pastillas que empezo a acumular a raiz de su segundo divorcio, por permanecer a su lado en momentos desgarradores, y ademas de lo que Korngold ha hecho por Mary-Lee, Morris lo admira pura y simplemente por si mismo, no solo porque se porto bien con su hijo durante los anos en que el muchacho aun estaba con ellos, no solo porque sufrio la desaparicion de Miles como un autentico miembro de la familia, sino porque ademas hace muchos anos que descubrio que Simon Korngold es una persona absolutamente amable, y lo que a Morris mas le gusta de el es el hecho de que nunca se queja. Todo el mundo esta padeciendo la crisis, la recesion, cualquiera que sea la palabra que la gente emplee para referirse a la nueva depresion, incluidos los editores de libros, por supuesto, pero Simon se encuentra en una situacion mucho peor que la suya: la industria del cine independiente ha quedado destruida, productoras y distribuidoras estan cerrando una tras otra y ya hace dos anos que realizo su ultima pelicula, lo que significa que este otono se ha retirado extraoficialmente y en vez de hacer cine ha aceptado un trabajo para ensenar cinematografia en la Universidad de California, pero no esta amargado por eso, o al menos no da muestras de resentimiento, y lo unico que dice para explicar lo que le ha pasado es que tiene cincuenta y ocho anos y que producir cine independiente es labor para jovenes. La agotadora busqueda de capital puede destrozarte la moral a menos que estes hecho de acero, anade, y el fondo de la cuestion es que el ya no tiene temple para eso.
Pero eso viene despues. La conversacion sobre Winnie y «Salve, sagrada luz» y los hombres de acero no empieza hasta despues de que hayan hablado de por que Mary-Lee ha llamado a Morris hace tres horas para invitarlo a cenar con tan poca antelacion. Hay noticias. Ese es el primer punto del orden del dia, y momentos despues de entrar en el restaurante y ocupar sus asientos a la mesa, Mary-Lee le cuenta lo del mensaje que ha encontrado en el contestador automatico a las cuatro de esa misma tarde.
Era Miles, afirma. He reconocido su voz.
