– ?Esta absolutamente seguro de que ese Gradov de la avenida Federativni es el que buscamos?

– No te pases de lista conmigo, Nastasia, tambien tu estas segura, si no, no habrias venido zumbando a preguntarme la direccion del tio Kolia. Pero a ultima hora lo sabre a ciencia cierta. Averiguarlo no es nada complicado. Ahora dime, ?has visto alguna vez que un caso parado y no resuelto fuese objeto de una investigacion activa?

– La ley establece… -empezo a decir Nastia.

Pero Gordeyev no la dejo terminar:

– Lo que establece la ley lo se tan bien como tu. ?Y en la practica?

– Un caso parado va a la caja fuerte o al archivo, la gente suspira con alivio y hace lo posible por olvidarlo como si hubiera sido una terrible pesadilla. Ocurre a veces que reabren un caso si el inculpado es procesado por otro crimen y de pronto decide confesar pecados pasados. Pueden darse otros motivos pero las mas de las veces es pura suerte.

– Exactamente. Cuando un caso esta parado, no lo toca nadie. Por eso ahora mismo voy a llamar a Olshanski y le pedire ordenar la suspension de la causa criminal del asesinato de Yeriomina desde el momento en que venza el plazo de dos meses desde el dia de su apertura, conforme a lo establecido por la ley.

– Nos queda una semana entera… -refunfuno Nastia disgustada.

– Que importa. El papeleo puede esperar pero las habladurias empezaran hoy mismo. Ya me encargare yo de poner al corriente a toda la cofradia policiaco-judicial. ?Comprendes adonde quiero llegar?

– Si que lo comprendo. Unicamente me temo que lo de Olshanski no prospere. Es demasiado rigido para cerrar un caso mientras exista una hipotesis realista y tan prometedora.

– Estas subestimando a Kostia. Cierto que es un tipo malhablado, que su traje no ha visto la plancha en lo que va del siglo y que no se limpia los zapatos. Tiene un monton de defectos. Pero es un hombre muy inteligente. Y como juez de instruccion es muy inteligente tambien.

– Pero no consiente a nadie que tome decisiones por el. Tiene una verdadera chifladura con eso de la autonomia procesal.

– Pero si yo no pretendo arrebatarsela. El solito adoptara la decision. No pienses que es mas tonto que nosotros.

Victor Alexeyevich se froto las manos satisfecho y le guino un ojo a Nastia.

– ?A que viene esa cara de luto, hermosa? ?Crees que no conseguiremos nada? No temas, incluso si no conseguimos nada, adquiriremos alguna experiencia, que tampoco nos viene mal. ?Venga ya, alegra esa cara!

– ?De que voy a alegrarme, Victor Alexeyevich? Esta historia del telefono…

– Lo se -dijo Gordeyev con rapidez y repentina sequedad-. Yo tambien me he dado cuenta, no soy ciego. Pero es un motivo de reflexion, no de lagrimas. A proposito, no se te olvide devolverme el telefono, se lo he pedido prestado a Vysokovsky por un par de horas bajo mi palabra de honor. No queria tener tratos con ese ronoso pero su aparato era del mismo modelo que el tuyo. ?Arriba ese animo, Nastasia! Vamos, ?una sonrisita!

– No puedo, Victor Alexeyevich. Mientras pensaba que se trataba de una sola persona, sentia amargura y dolor. Desde que he comprendido que son dos, tengo miedo. Es una situacion completamente distinta, ?se da cuenta? Y no la encuentro nada divertida ni esperanzadora, de aqui que, a diferencia de usted, no puedo ni bromear ni sonreir.

– Yo ya he gastado todas mis lagrimas, Stasenka -contesto el coronel en voz baja-. Ahora no me queda otra cosa que hacer que sonreir. Cuando me di cuenta de que habia mas de uno, todo cambio al instante. Si antes me decia: «Has de aclarar quien es el que juega con dos barajas, apartalo del departamento y, en general, de la policia, y todo volvera a su cauce», hoy se me ha ocurrido una idea muy diferente. Si son dos o mas, la situacion se escapa a mi control, de manera que, por mas vueltas que le de, yo solo no conseguire hacer gran cosa. De mi no depende nada. Si resulta que lo de esos dos es una coincidencia, un accidente, el asunto tiene arreglo todavia. Pero si no es asi, si se trata de una organizacion que se nos ha infiltrado, entonces seria absurdo intentar siquiera combatirla. No me quedara mas remedio que jubilarme.

– ?Y abandonar todo cuanto ha ido creando con tanto amor y con tanto trabajo?

– He sido un idealista, creia que el trabajo bien hecho y honrado era algo que dependia exclusivamente de nosotros mismos, de nuestra habilidad y deseo. He fomentado y cultivado en vosotros ese deseo y esa habilidad, y nadie podra decir que mis esfuerzos no hayan fructificado. Acuerdate de todos los casos que en los ultimos dos anos hemos llevado a los tribunales y que antes se desmoronaban como castillos de naipes. Ningun abogado ha podido tumbar nuestros casos porque cada uno de nosotros lleva en su interior a un letrado aun mas severo y puntilloso, y hemos aprendido a ver cada prueba, cada hecho, con sus ojos como condicion previa. Cierto, he conseguido lo que me habia propuesto. Pero mi obra, mi hijo bien amado carece, como resulta, de vitalidad, porque ninos sanos y normales no sobreviven en nuestro entorno por definicion. Los ninos son buenos pero las condiciones de su vida no son las mas indicadas. Por el momento, esos ninos son incapaces de aguantar la presion de los estimulos materiales y estan abocados a morir. Por triste que resulte comprenderlo, es asi.

– Pero ?y si a pesar de todo se trata de una casualidad que no tiene nada que ver con ningun sistema? ?O si se trata de un sistema que es posible desmontar por completo, aniquilar? -sugirio timidamente Nastia, a la que no le hacia ninguna gracia la perspectiva de perder a un jefe como el Bunuelo.

Habia sido el Bunuelo quien, tiempo atras, la encontro en el Departamento del Interior de un distrito para invitarla a trabajar en Petrovka, y la trajo aqui expresamente para que pudiera ocuparse de lo que sabia y mas le gustaba hacer, del trabajo analitico. Ningun otro jefe jamas la habria autorizado a pasar largas horas en su despacho estudiando cifras, hechos, pruebas, fragmentos de informaciones, ordenando esas migajitas de tal manera que formasen complicados ornamentos… Sin mencionar ya el afecto puramente humano que le inspiraba el Bunuelo, ese gordinflon divertido y calvo, o el profundisimo respeto que sentia por el coronel de policia Gordeyev.

– Desenganate, pequena. Por supuesto que intentaremos hacer cuanto este en nuestra mano, si no, no valdriamos un pimiento, pero no conviene confiar en el exito. Trabajaremos sin pensar en el resultado final, que ya es evidente y no esta a nuestro favor, sino concentrandonos en el propio proceso. Ya que conocemos el resultado de antemano y no podemos alterarlo, nos sentiremos mas libres, cometeremos errores, cuantos mas, mejor, pero aprenderemos de ellos. Hay que saber sacarle el maximo partido a cualquier situacion.

Despues de pasar la noche en blanco, Andrei Chernyshov no se sentia nada bien. A diferencia de Nastia, acostumbrada al insomnio, Andrei, que antes de acostarse solia sacar al perro a pasear, por lo general no adolecia de trastornos de sueno, dormia como un tronco, y cuando algo le impedia pegar ojo, se sentia debil y le dolia la cabeza. No obstante, tras dejar a Serguey Bondarenko en manos de la mujer de este a primera hora de la manana, Chernyshov vencio el deseo de marcharse a casa y acostarse, y se fue a cumplir una nueva mision encomendada por Kamenskaya: encontrar a la familia de la victima, aquel hombre a quien Tamara Yeriomina, borracha, habia asesinado hacia veintitres anos. Resulto que poco antes de fallecer, Vitaly Luchnikov, el interfecto, se habia casado, pero despues del entierro, la joven viuda abandono Moscu para instalarse en la provincia de Briansk, donde residian unos familiares de su difunto marido que se mostraban dispuestos a ayudarla a criar al nino que estaba a punto de venir al mundo. En Moscu no quedaban familiares ni del propio Luchnikov ni de su esposa, ya que ninguno era originario de esta ciudad sino que habian ido alli en su dia para trabajar con permiso de residencia provisional.

Tras estudiar el horario de trenes, Andrei decidio que seria mas comodo hacer el viaje en coche. Lo malo era que no tenia para la gasolina, puesto que parte de su liquidez se la habia «comido» el borracho Bondarenko, a quien habia sido preciso poner sobrio e interrogar antes de que ciertos benefactores anonimos le abriesen los ojos, tal como lo habian hecho con Vasili Kolobov. Al final, despues de resolver el problema economico, Chernyshov enfilo por la carretera de Kiev con rumbo a la provincia de Briansk.

Llego a la casa de Elena Luchnikova hacia las diez de la noche. Le abrio una joven monisima, un mohin de justa indignacion impreso sobre su lozana carita. Al parecer, estaba esperando a alguien mas, porque, al ver en el porche a Andrei, la expresion de su rostro cambio en un santiamen, de enfadada a hospitalaria.

– ?Viene a vemos a nosotros? -pregunto.

– Si son ustedes Luchnikov, entonces si. Queria ver a Elena Petrovna.

– ?Mama! -grito la joven-. Tienes una visita.

– Pensaba que era Denis, que venia a buscarte -se oyo una voz grave, profunda-. Nina, no tengas a la gente

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