– Bueno, para pasar el tiempo.
– ?Por que estas aqui, Van?
Muy nerviosa, ella se inclino para acariciar al perro.
– Por esa conversacion inacabada que tu mencionaste. Ha sido un dia muy largo y he tenido mucho tiempo para pensar.
– ?Y?
?Por que no la tomaba en brazos y se la llevaba al dormitorio?
– Y yo… Sobre lo que dijiste esta tarde…
– Te dije que estoy enamorado de ti.
Vanessa se incorporo aclarandose la garganta al mismo tiempo.
– Si, sobre eso. Yo no estoy segura de lo que siento… Ni tampoco lo estoy de lo que tu sientes.
– Ya te he explicado cuales son mis sentimientos hacia ti.
– Si, pero es muy posible que creas que es eso lo que sientes porque solias… porque estamos cayendo en la misma rutina, en la misma relacion de entonces. Te resulta familiar, comoda…
– Ni hablar. Te aseguro que no he tenido ni un solo momento de comodidad desde que te vi tocando el piano.
– En ese caso familiar -susurro ella, mientras se retorcia la cadena que llevaba colgada del cuello-, pero yo he cambiado, Brady. No soy la misma persona que era entonces, cuando me marche de aqui. No podemos fingir que esos anos no han pasado. Por eso, por muy atraidos que nos sintamos el uno por el otro, seria un error ir mas alla.
Brady se acerco a ella muy lentamente. Estaba dispuesto a cometer ese error. Mas que dispuesto.
– ?Es eso lo que has venido a decirme?
– En parte si.
– Entonces, ahora me toca a mi.
– Me gustaria terminar primero -dijo Vanessa, sin dejar de mirarlo fijamente a los ojos-. He venido aqui esta noche porque nunca he conseguido sacarte de mis pensamientos… ni de mi… -se interrumpio. Queria decir corazon, pero no podia-… cuerpo. Yo nunca he dejado de apreciarte ni de hacerme preguntas. Algo sobre lo que no teniamos control evito que maduraramos lo suficiente como para tomar la decision de separarnos o de ser amantes. He venido aqui esta noche porque me he dado cuenta de que quiero lo que nos arrebataron. Te deseo a ti -concluyo. Se acerco a el y lo estrecho entre sus brazos-. ?Esta claro?
– Si -susurro Brady. La beso dulcemente-. Muy claro.
Vanessa sonrio.
– Hazme el amor, Brady. Nunca he dejado de desearte…
Con las manos entrelazadas, subieron juntos al dormitorio.
Capitulo IX
Vanessa ya habia estado en el dormitorio mientras esperaba la llegada de Brady, estirando y alisando las sabanas, ahuecando las almohadas y preguntandose como seria estar alli con el.
Brady encendio la lampara de la mesilla de noche, que estaba colocada sobre una caja. El suelo aun estaba sin terminar y las paredes sin rematar. La cama consistia en tan solo un colchon sobre el suelo. A pesar de todo, a Vanessa le parecio el dormitorio mas hermoso que habia visto nunca.
Por su parte, a Brady le habria gustado obsequiarle con velas y rosas, una cama con dosel y sabanas de raso. Lo unico que podia ofrecerle era a si mismo.
De repente, se sintio tan nervioso como un muchacho en su primera cita.
– No hay mucho ambiente aqui -dijo.
– Es perfecto.
Brady le tomo las manos y se las llevo a los labios.
– No te hare dano, Van.
– Lo se -replico ella. Le beso a el tambien las manos-. Esto va a parecer una estupidez, pero no se lo que hacer.
El bajo la boca, poniendola a prueba, tentandola…
– Ya aprenderas…
Vanessa esbozo una sonrisa mientras le acariciaba suavemente la espalda.
– Creo que tienes razon -susurro.
Con un instinto que era tan potente como la experiencia, echo la cabeza hacia atras y dejo que las manos exploraran a placer. Separo los labios para el y saboreo el pequeno gemido de placer que Brady emitio. Entonces, temblo con un gozo propio al notar que las manos de el le acariciaban los pechos, la cintura, las caderas y se deslizaban hacia los muslos antes de emprender de nuevo el viaje de vuelta.
Se apreto contra el, disfrutando plenamente con aquella lluvia de sensaciones. Cuando Brady le mordisqueo suavemente la garganta, murmuro su nombre. Como el viento entre los arboles, suspiro por el y se plego a sus caricias como si esperara que el la moldeara.
La absoluta confianza que ella le demostro lo dejo completamente atonito. Por muy apasionada que se mostrara, era virgen. Su cuerpo era el de una mujer, pero aun seguia siendo tan inocente como la muchacha que habia amado y perdido. No lo olvidaria. Cuando el deseo prendio dentro de el, lo aparto. Aquella vez debia ser ella quien disfrutara. Todo seria para ella.
Con suavidad, le bajo el corpino hasta la cintura. La beso, tranquilizandola con murmullos al tiempo que sus manos provocaban en la piel de Vanessa pequenas explosiones de placer.
Por fin, el vestido cayo al suelo. La ropa interior de Vanessa era una red de encaje blanco que parecia hacerse mas tupida justo encima de los pechos antes de hundirse para cenirle la cintura. Durante un momento, Brady se contento con mirarla.
– Me dejas sin palabras…
Con torpes manos, Vanessa comenzo a desabrocharle la camisa. Aunque ya tenia la respiracion entrecortada, no dejo de mirarlo mientras le quitaba la prenda y dejaba que esta se uniera con su propio vestido en el suelo. Entonces, con el corazon latiendole salvajemente, le rodeo el cuello con los brazos.
– Tocame… Muestrame lo que tengo que hacer…
Aunque la beso con pasion, Brady se obligo a acariciarla con delicadeza. Las manos de Vanessa se movian rapidamente por su piel y lo empujaban desesperadamente al abismo del deseo. Cuando la dejo en la cama, observo que ella cerraba los ojos y que cuando los volvia a abrir, estos estaban nublados por la lujuria.
Inclino la cabeza para saborearle todo el cuerpo. Deslizo la lengua por debajo del encaje para torturarle los tensos pezones. Cuando el placer se apodero por completo de ella, Vanessa sintio un profundo anhelo entre las caderas que la empujo a clavarle las unas en la espalda.
Con un rapido giro de la muneca, Brady le desabrocho las ligas. Le deslizo las medias suavemente e hizo que le ardiera la piel, encendiendola aun mas con las caricias que le aplicaba con los labios. Parecia que no pasaba por alto ningun detalle de la piel de Vanessa, ninguna curva. Con suavidad, los dedos jugueteaban encima de ella, por todas partes…
Era tan paciente como insaciable, por lo que la fue acercando cada vez mas a un abismo que ella nunca habia vislumbrado. Vanessa tenia el cuerpo como un horno que no dejaba nunca de emitir calor y que vibraba con necesidades tan potentes como las de el. Se volvio loco observandola, viendo el modo en el que sentia cada nueva sensacion que el le provocaba y que se le reflejaba en los ojos, en el rostro…
Deseo… Pasion… Placer… Excitacion… Todas estas sensaciones parecian fluir de el para adentrarse en ella y viceversa. Todo resultaba familiar. Se reconocian perfectamente el uno al otro. Aquello los reconfortaba. Sin embargo, todo era unico, nuevo, gloriosamente fresco. Aquella era precisamente la aventura.
Brady gozo con el modo en el que la piel de Vanessa le fluia entre las manos, en la manera en la que el cuerpo se le tensaba y se arqueaba bajo sus caricias. Por fin, bajo la tenue luz de la lampara, retiro la barrera que suponia el encaje.
Ya desnuda, Vanessa extendio las manos y le tiro freneticamente de los pantalones. Como el sabia que sus
