– Un libro. Un bollo. Una parka.

Fuera. Rhage corrio por el tunel subterraneo y estuvo en el Pit en medio minuto. Golpeo sobre la puerta.

Vishous se tomo su maldito tiempo para contestar, iba vestido con unos boxer cortos y fijo la cabeza cuando dijo. -Que el…

– Mary ha salido de la casa. Sola. Necesito encontrarla.

V se froto los ojos y lo miro intentando concentrarse. Fue hacia su ordenador, viendo cada imagen del exterior que tenia, y la encontro sentada al sol en la puerta de la calle de la mansion. Era astuta. Si algo le pasara, seria capaz de entrar en el vestibulo en un momento.

Rhage suspiro. -?Como haces para que esta cosa se mueva acercandose mas?

– Uso el zoom con el boton de la derecha del raton.

Rhage centro la imagen. Ella estaba alimentando a un par de gorriones, lanzandoles trocitos del bollo. Cada vez que levantaba la cabeza, miraba a su alrededor. La sonrisa confidencial en su cara, solo una leve elevacion de sus labios.

El toco la pantalla, acariciando su cara con las yemas de sus dedos. -Sabes, te equivocaste, mi hermano.

– ?Lo hice?

– Ella es mi destino.

– ?Dije que no lo fuera?

Rhage lo miro sobre todo el equipo del ordenador, concentrandose en el ojo tatuado de V. -No soy su primer amante. Me dijiste que mi destino era una virgen. Por lo cual te has equivocado.

– Nunca me equivoco.

Rhage fruncio el ceno, rechazando de primera mano la idea de que alguna otra mujer significaria o tomaria el lugar de Mary en su corazon.

Hombre, que se joda el destino si iba a intentar que amara a alguien mas. Y al diablo con los pronosticos de V.

– Debe de ser agradable saberlo todo. -Refunfuno el. -O al menos pensar que lo sabes.

Mientras se giraba para dirigirse al tunel, su brazo fue agarrado con fuerza.

Los diamantinos ojos de V, por lo general tan tranquilos, se habian estrechado y se habia cabreado. -Cuando digo que no me equivoco, no lo hago por mi ego. Ver el futuro es una maldita maldicion, mi hermano. ?Crees que me gusta saber cuando se va a morir todo el mundo?

Rhage retrocedio y Vishous sonrio con frialdad. -Si, cometelo. Y luego comprende que la unica cosa que no se es cuando, por lo que no os puedo salvar a ninguno. Ahora, ?quieres decirme por que deberia fanfarronear sobre mi maldicion?

– Oh, Dios…mi hermano. Lo siento…

V soplo su aliento. -De acuerdo. Mira, ?por que no vas con tu mujer? Ha estado pensando en ti toda la tarde. No te ofendas, pero me canso de oir su en mi cabeza.

*****

Mary se recosto mas contra las grandes puertas de cobre y acero y levanto la vista. En lo alto, el cielo era una extension brillante azul, el aire seco y vigorizante despues de la extraordinaria y temprana nevada de la noche anterior. Antes de que el sol se pusiera, queria caminar por las tierras, pero el calor que atravesaba su parka la volvia letargica. O tal vez solo estaba agotada. No habia sido capaz de dormir despues de que Rhage abandonara la habitacion, habia pasado todo el dia esperando que volviera.

No tenia ninguna idea de lo que habia pasado anoche. No estaba segura de lo que habia visto o que pensaba que lo habia hecho. Por todos los santos, los tatuajes no se levantaban de la piel de nadie. Y no se movian. Al menos, no en su mundo.

Rhage no habia sido la unica razon de su insomnio. Era hora de averiguar lo que los doctores iban a hacerle. La cita con la Dra. Delia Croce era manana y cuando hubiera terminado, sabria lo malos que iban a ser los tratamientos.

Dios…Queria hablar con Rhage sobre todo para lo que tendria que prepararse.

Cuando el sol bajo por debajo de la linea de los arboles, el frio se instalo en ella.

Se levanto, se estiro y luego paso por el primer juego de puertas hacia el vestibulo. Cuando se cerraron, ella mostro su cara hacia la camara y el juego del interior se abrio.

Rhage estaba sentado en el suelo al lado de la entrada. Se levanto despacio. -Hola. He estado esperandote.

Ella sonrio torpemente, cambiando su libro hacia delante y hacia atras entre sus manos. – Queria decirte donde estaba. Pero te olvidaste del movil cuando tu…

– Mary, escucha, sobre anoche…

– Espera, antes de comenzar con eso. -Ella le cogio la mano. Tomo una profunda respiracion. -Manana voy al hospital. Para la consulta de antes de los tratamientos.

Su ceno fruncido se volvio muy profundo, sus cejas se encontraban en medio de su frente. -?Que hospital?

– San Francis.

– A que hora.

– Por la tarde.

– Quiero que alguien vaya contigo.

– ?Un doggen?

El nego con la cabeza. -Butch. El poli es bueno con las armas y no quiero que vayas sin proteccion. Mira, ?podemos ir arriba?

Ella asintio y el le tomo la mano, conduciendola hasta el segundo piso. Cuando estuvieron en su dormitorio, e se paseaba sin cesar, mientras ella se sento sobre la cama.

Cuando ellos hablaron de la cita con el doctor, resulto que la preparacion de el era mas bien la preparacion de ella. Y luego se quedaron en silencio.

– Rhage, explicame que paso anoche. -Cuando el vacilo, ella le dijo. -Sea lo que sea, pasaremos por ello. Puedes decirmelo.

El se paro. Afrontandola. -Soy peligroso.

Ella fruncio el ceno. -No, no lo eres.

– ?Sabes lo que hay por toda mi espalda?

Con frialdad, ella penso en el movimiento del tatuaje…

Espera, se dijo ella. Eso no habia pasado. El habia respirado con fuerza o algo y por eso la cosa parecia que habia cambiado de posicion.

– Mary, es parte de mi. La bestia. Esta dentro de mi. -El se froto el pecho y luego los brazos. Ahora los muslos. -Intento controlarlo lo mejor que puedo. Pero esto…no quiero hacerte dano. No se que hacer. Incluso ahora, cerca de ti, soy…Cristo, soy un lio de mierda.

Mientras tendia las manos que le temblaban, se veia totalmente atado.

– Parte de la razon por la que tengo que luchar es por que el combate me rebaja. -Dijo el. -Y tambien es lo de las mujeres. Las tomaba por que la liberacion ayudaba a mantener a la bestia en el compartimento. Pero ahora no puedo tener sexo, estoy inestable. Es por lo que, anoche, casi lo perdi. Dos veces.

– Espera un… ?De que estas hablando? Tu me tienes. Haz el amor conmigo.

– No puedo dejar que pase mas. -Dijo el con los dientes apretados. – No puedo…tener sexo contigo nunca mas.

Atontada, ella lo miro fijamente. -Eso significa, que ?no estaras mas conmigo? ?Ninguna otra vez?

El nego con la cabeza. -Nunca.

– ?Que diablos? Tu me quieres. – Sus ojos se dirigieron al grueso bulto en sus pantalones. – puedo ver que estas duro. Puedo oler la necesidad que tienes por mi.

De repente sus ojos dejaron de parpadear y brillaron blancos.

– ?Por que te cambian los ojos? -Susurro ella.

– Por que ello…esta llegando.

Cuando ella se callo, el comenzo a respirar de una manera extrana. Dos embates adentro, una larga exhalacion. Dos jadeos cortos, un suspiro lento.

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