El estrepito de la lluvia helada contra los cristales resono en la habitacion y una sensacion gelida parecio invadir el ambiente. Burns se levanto para acercarse a la chimenea al tiempo que le indicaba a Sawyer que arrimara la silla. Mientras Burns echaba al fuego unas astillas guardadas en un cubo de laton, Sawyer abrio la libreta y repaso por encima algunas notas. Cuando Burns volvio a sentarse, Sawyer estaba preparado.

– Me doy cuenta de que mucha gente no sabe que hace la Reserva Federal. Me refiero a las personas fuera de los mercados financieros.

Burns se froto un ojo y a Sawyer le parecio oir una risita.

– Si yo fuera un apostador, no dudaria en apostar a que mas de la mitad de la poblacion de este pais ignora la existencia del Sistema de la Reserva Federal, y que nueve de cada diez no tiene idea de cual es nuestro proposito. Debo confesar que este anonimato me resulta muy reconfortante.

Sawyer hizo una pausa para despues inclinarse hacia el hombre mayor.

– ?Quien se beneficiaria con la muerte de Arthur Lieberman? No me refiero personalmente, sino al aspecto profesional. Como presidente de la Reserva.

Burns abrio los parpados hasta donde pudo, que no era mucho.

– ?Insinua que alguien volo aquel avion para matar a Arthur? Si no le molesta que se lo diga, me parece un poco rebuscado.

– No digo que sea ese el caso. No hemos descartado ninguna posibilidad, de momento. -Sawyer hablaba en voz baja, como si temiera que alguien pudiera oirle-. La cuestion es que he revisado la lista de pasajeros y su colega era el unico personaje a bordo. Si fue un sabotaje, entonces el primer motivo seria matar al presidente de la Reserva.

– O que fuese un atentado terrorista y que a Arthur le tocara la desgracia de estar a bordo.

– Si lo consideramos un sabotaje -senalo Sawyer-, entonces no creo que la presencia de Lieberman en el avion sea una coincidencia.

Burns se estiro en el sillon y acerco los pies a la chimenea.

– ?Dios mio! -exclamo por fin con la mirada puesta en el fuego.

Aunque parecia mas propio de su persona verle vestido con traje y chaleco y una cadena de reloj sobre la panza, su vestuario -americana de pelo de camello, sueter azul oscuro de cuello redondo, camisa blanca con botones en el cuello, pantalon gris y mocasines negros- no desentonaba con su corpulencia. Sawyer se fijo en que los pies eran muy pequenos en relacion al tamano. Ninguno de los dos dijo nada durante un par de minutos. Por fin Sawyer rompio el silencio.

– Supongo que no es necesario advertirle que todo lo que le he dicho es estrictamente confidencial.

Burns volvio la cabeza para mirar al agente del FBI.

– Guardar secretos es lo mio, Lee.

– Por lo tanto, volvamos a mi pregunta: ?quien se beneficia?

Burns se tomo su tiempo para pensar la respuesta.

– La economia de Estados Unidos es la mas grande del mundo. Por lo tanto, alli donde va Estados Unidos, van todos los demas. Si un pais hostil quisiera danar nuestra economia o provocar un descalabro en los mercados financieros mundiales, cometer una atrocidad como esta podria conseguir ese efecto. No dudo que los mercados sufriran una conmocion tremenda si resulta que su muerte fue premeditada. -El vicepresidente meneo la cabeza entristecido-. Nunca pense que viviria para ver ese dia.

– ?Hay alguien en este pais que quisiera ver muerto al presidente de la Reserva? -pregunto Sawyer.

– Desde que existe la Reserva se le han atribuido teorias conspirativas tan tremendas que no me cabe ninguna duda de que hay un punado de personas en este pais que se las creen a pies juntillas aunque sean inverosimiles.

– ?Teorias conspirativas? -Sawyer entorno los parpados.

Burns tosio y despues se aclaro la garganta ruidosamente.

– Hay quienes creen que la Reserva es una herramienta de la oligarquia mundial para mantener a los pobres en su lugar. O que recibimos ordenes de un selecto grupo de banqueros internacionales. Incluso me han contado una teoria segun la cual somos servidores de seres extraterrestres infiltrados en los mas altos cargos del gobierno. Por cierto, mi partida de nacimiento pone Boston, Massachusetts.

– Caray, vaya locura.

– Exacto. Como si una economia de siete billones de dolares que emplea a mas de cien millones de personas pudiera ser dirigida en secreto por un punado de banqueros.

– ?Asi que alguno de estos grupos podria haber conspirado para matar al presidente como represalia por una supuesta corrupcion o injusticia?

– Vera, hay pocas instituciones gubernamentales tan malinterpretadas y temidas por puro desconocimiento como el consejo de administracion de la Reserva Federal. Cuando usted menciono la posibilidad, dije que era rebuscada. Despues de pensarlo unos minutos, debo decir que mi reaccion inicial no fue la correcta. Pero volar un avion… -Burns volvio a menear la cabeza.

– Quisiera saber algo mas de los antecedentes de Lieberman -pregunto el agente en cuanto acabo de escribir unas notas.

– Arthur Lieberman era un hombre de una inmensa popularidad en los principales circulos financieros. Durante anos fue uno de los grandes ejecutivos de Wall Street antes de ingresar en la funcion publica. Arthur llamaba a las cosas por su nombre y, por lo general, no se equivocaba en sus juicios. Con una serie de maniobras magistrales, sacudio a los mercados financieros casi desde el momento en que asumio la presidencia. Les demostro quien era el jefe. -Burns hizo una pausa para echar otro leno al fuego-. De hecho, dirigio la Reserva de la manera que me agrada pensar que lo hubiese hecho yo de haber tenido la oportunidad.

– ?Tiene alguna idea sobre quien podria suceder a Lieberman?

– No.

– ?Ocurrio algo inusual en la Reserva antes del viaje a Los Angeles?

Burns se encogio de hombros.

– Tuvimos la reunion del FOMC el quince de noviembre, pero eso es algo normal.

– ?El FOMC?

– Federal Open Market Committee [Comite Federal de Mercado Abierto]. Es la junta que establece la politica de la entidad.

– ?Que hacen en las reuniones?

– A grandes rasgos, los siete miembros de la junta de gobernadores y los presidentes de cinco de los doce bancos de la Reserva Federal estudian los datos financieros pertinentes sobre la economia, y deciden si hay que tomar alguna medida respecto a la masa monetaria y los tipos de interes.

– O sea que cuando la Reserva sube o baja los tipos, eso afecta a toda la economia. La contrae o la expande, ?es asi?

– Al menos es lo que creemos -replico Burns, sarcastico-. Aunque nuestras acciones no siempre han tenido los resultados que pretendiamos.

– ?Asi que no paso nada extrano en la reunion?

– No.

– De todos modos, ?podria informarme de lo que se dijo y quien lo dijo? Quiza le parezca irrelevante, pero encontrar el motivo nos ayudaria muchisimo a rastrear al que hizo esto.

– Imposible. -La voz de Burns subio una octava-. Las deliberaciones son absolutamente confidenciales y no se pueden divulgar. Ni a usted ni a nadie.

– Walter, no quiero insistir, pero con el debido respeto, si algo que se dijo en esa reunion es relevante para la investigacion del FBI, este seguro de que nos haremos con ella.- Sawyer le miro a los ojos hasta que Burns bajo la mirada.

– Se distribuye un breve informe sobre las minutas de la reunion entre las seis y las ocho semanas despues de celebrada -dijo Burns con voz pausada-, pero solo despues de celebrarse la siguiente. El resultado de las reuniones, se hayan tomado decisiones o no, se comunican a los medios informativos el mismo dia.

– Lei en el periodico que los tipos de interes no han variado.

Burns fruncio los labios mientras observaba a Sawyer.

– Asi es, no reajustamos los tipos de interes.

– ?Como ajustan los tipos?

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