– En realidad, hay dos tipos de interes que son controlados directamente por la Reserva. El Federal Funds Rate, que es el interes interbancario, o sea el interes que los bancos cobran a los otros bancos que piden dinero para hacer frente a los requerimientos de reservas. Si ese interes baja o sube, casi inmediatamente bajaran o subiran todos los intereses que cobran los bancos en sus operaciones. La Reserva fija el tope en las reuniones de la FOMC. Despues el New York Federal Reserve Bank, a traves de su bolsa de valores interior, vende o compra obligaciones del Estado, lo que a su vez restringe o expande el dinero disponible a los bancos, y asegura el mantenimiento del tipo de interes. A eso le llamamos sumar o restar liquidez. Asi fue como Arthur cogio al toro por los cuernos: ajustando el tipo de interes interbancario de una manera que el mercado no podia anticipar. El segundo tipo de interes es el tipo de descuento, el interes que le cobra la Reserva a los bancos por los prestamos. Pero este tipo va vinculado a prestamos que se consideran de emergencia; por lo tanto, se lo conoce como la «ventanilla de la ultima esperanza». Los bancos que acuden a ella con demasiada frecuencia son sometidos a inspecciones, porque eso se considera como un signo de debilidad en los circulos bancarios. Por ese motivo, la mayoria de los bancos prefieren pedirse dinero entre ellos a un interes un poco mas alto, ya que no hay ninguna critica a esa via de financiacion.
Sawyer decidio enfocar el tema desde otro angulo.
– De acuerdo. ?Lieberman habia actuado de forma extrana ultimamente? ?Le preocupaba alguna cosa? ?Sabe si habia recibido alguna amenaza?
Burns meneo la cabeza.
– ?El viaje a Los Angeles era algo normal?
– Muy normal. Arthur tenia una reunion con Charles Tiedman, presidente del banco de la Reserva Federal en San Francisco. Visitaba a todos los presidentes, y ademas el y Charles eran viejos amigos.
– Un momento. Si Tiedman es presidente del banco en San Francisco, ?por que Lieberman iba a Los Angeles?
– Alli hay una sucursal de la Reserva. Ademas, Charles, y su esposa viven en Los Angeles y Arthur iba a alojarse en su casa.
– Pero ?no se habia visto con Tiedman en la reunion de noviembre?
– Asi es. Pero el viaje de Arthur a Los Angeles estaba dispuesto con mucha antelacion. Fue solo una coincidencia que ocurriera inmediatamente despues de la reunion del FOMC. Sin embargo, se que estaba ansioso por hablar con Charles.
– ?Sabe la razon?
– Tendra que preguntarselo a Charles.
– ?Alguna cosa mas que pueda ayudarme?
Burns considero la pregunta durante unos instantes, y despues volvio a menear la cabeza.
– No recuerdo nada en el pasado personal de Arthur que pueda haber conducido a esta abominacion.
– Le agradezco la informacion, Walter -dijo Sawyer mientras se levantaba y le tendia la mano a Burns.
En el momento en que Sawyer se daba la vuelta, Burns le sujeto del hombro.
– Agente Sawyer, la informacion que manejamos en la Reserva es tan enormemente valiosa que la mas minima filtracion puede representar unos beneficios increibles para algunas personas sin escrupulos. Supongo que con los anos me he vuelto muy reservado precisamente para evitar algo asi.
– Lo comprendo.
Burns apoyo una mano regordeta sobre la puerta cuando el agente que acababa de abrocharse el abrigo se disponia a salir.
– ?Que? ?Ya tiene algun sospechoso?
El agente miro a Burns por encima del hombro.
– Lo siento, Walter, en el FBI tambien tenemos secretos.
Henry Wharton, sentado detras de su mesa, golpeaba nervioso la moqueta con la punta del zapato. El socio gerente de Tylery Stone era bajo de estatura, pero un gigante en conocimientos legales. Bastante calvo y con un bigotito gris, era el retrato tipico del socio principal de un gran bufete. Despues de representar durante treinta y cinco anos a la elite de las empresas norteamericanas, no era facil de intimidar. Pero si habia alguien capaz de intentarlo, era el hombre que tenia delante.
– ?Asi que eso fue todo lo que dijo? ?Que no sabia que su marido estaba en el avion? -pregunto Wharton.
Nathan Gamble se miro las manos con los ojos entrecerrados. Despues miro a Wharton y el abogado se sobresalto.
– Eso fue lo unico que le pregunte.
– Comprendo. -Wharton meneo la cabeza apenado-. Cuando hable con ella estaba destrozada. Pobrecita. Semejante choque, una cosa como esa, tan inesperada. Y…
Wharton se interrumpio al ver que Gamble se levantaba para ir hasta la ventana detras de la mesa del abogado. El magnate contemplo el panorama de Washington iluminado por el sol del mediodia.
– Se me ha ocurrido, Henry, que te corresponde a ti hacer mas preguntas.
Puso una mano sobre el hombro de Wharton y lo apreto con suavidad.
– Si, si -asintio Wharton-. Entiendo tu posicion.
Gamble se acerco a la pared del lujoso despacho donde estaban colgados numerosos diplomas de las universidades mas prestigiosas.
– Muy impresionante. Yo no acabe el instituto. -Miro al abogado por encima del hombro-. No se si lo sabias.
– No lo sabia -dijo Wharton en voz baja.
– Pero creo que, a pesar de eso, no me ha ido tan mal.
Gamble encogio los hombros.
– Y que lo digas. Has triunfado en toda la linea.
– Caray, empece sin nada, y probablemente acabare de la misma manera.
– Es dificil de creer.
Gamble se tomo un momento para enderezar uno de los diplomas. Se volvio otra vez hacia Wharton.
– Pasemos a los detalles. Creo que Sidney Archer sabia que su marido estaba en aquel avion.
– ?Piensas que te mintio? -Wharton le miro atonito-. No te ofendas, Nathan, pero no me lo creo.
Gamble volvio a sentarse. Wharton iba a anadir algo mas, pero el otro le hizo callar con una mirada.
– Jason Archer -dijo el millonario- trabajaba en un gran proyecto: organizar todos los archivos financieros de Triton para el trato con CyberCom. El tipo es un maldito genio de la informatica. Tenia acceso a todo. ?A todo! - Gamble senalo con un dedo por encima de la mesa. Wharton, nervioso, se froto las manos pero continuo callado-. Ahora bien, Henry, tu sabes que necesito ese trato con CyberCom, al menos es lo que me dice todo el mundo.
– Una union absolutamente brillante -opino Wharton.
– Algo asi. -Gamble saco un puro y se tomo unos momentos para encenderlo. Lanzo una bocanada de humo hacia una esquina de la mesa-. En cualquier caso, por un lado tengo a Jason Archer, que conoce todo mi material, y por el otro tengo a Sidney Archer, que dirige mi equipo de negociadores. ?Me sigues?
Wharton fruncio el entrecejo desconcertado.
– Me temo que no, yo…
– Hay otras companias que quieren a CyberCom tanto como yo. Pagarian lo que sea para conocer los terminos de mi acuerdo. Si los consiguen, me joderian vivo. Y no me gusta que me follen, al menos de esa manera. ?Me comprendes?
– Si, desde luego, Nathan. Pero…
– Y tambien sabes que una de las companias que quiere meterle mano a CyberCom es RTG.
– Nathan, si estas sugiriendo que…
– Tu bufete tambien representa a RTG -le interrumpio el otro.
– Nathan, ya sabes que nos hemos ocupado de eso. Este bufete no esta representando a RTG en su oferta por CyberCom en ningun aspecto.
– Philip Goldman todavia es socio de aqui, ?no? Y todavia es el principal abogado de RTG, ?verdad?
– Desde luego. No podiamos pedirle que se marchara. Solo se trataba de un conflicto entre clientes y uno que ha sido mas que sobradamente compensado. Philip Goldman no esta trabajando con RTG en su oferta por