todavia alterada. Su pelo negro, desordenado por los freneticos dedos de Catherine, se derramaba sobre su frente. Ella levanto la mano y aparto a un lado los mechones, que al instante volvieron a caer donde estaban.

– Estas muy despeinado -dijo con una sonrisa.

– Tu tambien. Deliciosamente. -Bajo la cabeza y la beso. Un beso lento, profundo e intimo que comunicaba mejor de lo que lo habrian hecho las palabras el mensaje de que la experiencia amatoria le habia resultado tan satisfactoria como a ella. Un beso que reavivo la llama que se habia extinguido hacia apenas unos instantes.

– Quiero repetirlo de nuevo -susurro Catherine contra sus labios, pasandole ligeramente los dedos por la columna.

– No recuerdo haber recibido nunca mejores noticias. Sin embargo, me temo que necesitare primero unos minutos para recuperarme. -Dejando caer un beso rapido en la boca de ella, se aparto de su cuerpo y rodo hasta quedar tumbado de espaldas, llevandola con el.

Tumbada sobre su pecho, Catherine vio como se colocaba una de las almohadas detras de la cabeza. Tras envolverla relajadamente entre sus brazos, los parpados de Andrew se cerraron.

Al instante, Catherine arqueo las cejas.

– ?No iras a decirme que estas cansado!

El se rio entre dientes.

– Muy bien. No te lo dire.

– ?Pero lo estas! -Su voz estaba prenada de acusacion-. ?Como puede ser? No me he sentido mas pletorica de energia en toda mi vida. -Deslizo sus dedos por su abdomen-. Pero si apenas puedo quedarme quieta.

– Un hecho que reducira ostensiblemente mi periodo de recuperacion, te lo aseguro.

– Entonces ?no te sientes maravillosamente?

– Me siento increiblemente bien. Pero de un modo comparable a «una esponja estrujada», en oposicion al modo «pletorica de vigor» que caracteriza tu satisfaccion.

– Vaya. Lo de «esponja estrujada» no suena muy… alentador.

Una profunda carcajada trono en la voz de Andrew.

– De hecho, pretendia ser un cumplido.

– ?Ah, si? Pues creo que ha llegado el momento de que sea yo la que me haga con un diccionario para que puedas buscar en el la palabra «cumplido». Estoy segura de que «esponja estrujada» no aparece como ejemplo.

– Mi querida Catherine, estoy destrozado porque me has satisfecho completamente. Absolutamente. -Sus manos se deslizaron por la espalda de Catherine-. Como nunca hasta ahora.

«Mi querida Catherine.» Cielos, eso sonaba… delicioso. Sobre todo en ese ronco rugido en el que se habia convertido su voz.

– Bueno, sin duda puedo decirte lo mismo. De hecho, estoy ansiosa por hablarte de todas las primeras veces que he experimentado desde que he entrado al belvedere. ?Te gustaria oir las cosas que he descubierto?

– Me encantaria.

Catherine entrecerro los ojos al mirarle.

– ?Estas seguro de que no te quedaras dormido? Pareces estar sospechosamente adormilado.

Andrew hundio la barbilla y la miro con una pecaminosa sonrisa asomando a sus labios.

– No tengo sueno. Estoy saciado. Te aseguro que cuentas con toda mi atencion.

– Muy bien. Nunca habia desnudado a un hombre. -Trazo una serie de leves circulos sobre su pecho desnudo-. Nunca habia visto a un hombre desnudo.

Una ceja oscura se arqueo bruscamente.

– ?Nunca?

Catherine nego con la cabeza al tiempo que su barbilla rebotaba contra el pecho de Andrew. Luego se incorporo y recorrio su cuerpo con los ojos.

– Aunque no tengo nada con lo que poder compararte, creo que con toda probabilidad eres un especimen bien hecho.

Un extremo de la encantadora boca de Andrew se curvo hacia arriba.

– Gracias.

– Me encanta sentir tu piel. Calida y firme. -Incapaz de dejar de tocarle, poso la mano sobre su hombro y luego arrastro la palma hasta el centro de su pecho-. No he visto ni tocado el pelo del pecho de un hombre. Es un poco rasposo, aunque suave a la vez. Y tus musculos… una cautivadora delicia. Tan fuertes bajo toda esa piel calida y firme. -Deslizo hacia abajo la yema de un dedo-. Este lazo de vello oscuro es absolutamente fascinante. El modo en que nace en tu pecho y continua hacia abajo, dividiendo en dos estas maravillosas ondulaciones de tu estomago para volver a extenderse hasta acunar… -Su voz se apago al tiempo que su mirada se fijaba en su masculinidad-…esta parte de ti que tan cautivada me tiene, que me ha provocado sensaciones tan increibles. Incluso en reposo eres impresionante. -Con suavidad, trazo un pequeno circulo alrededor de la punta con el indice-. Nunca habia tocado asi a un hombre -susurro.

Andrew trago saliva y a continuacion se incorporo hasta quedar tumbado de costado, apoyando el peso de su cuerpo en el antebrazo. Sus ojos oscuros la observaron con una expresion ilegible. Alargo entonces la mano y acuno el rostro de Catherine en su palma, acariciandole la mejilla con la yema del pulgar.

– Lamento que tu matrimonio no fuera feliz, Catherine.

Ante su propia mortificacion, Catherine sintio que unas lagrimas abrasadoras se abrian paso desde el fondo de sus ojos.

– No tarde en darme cuenta de que con Bertrand se me habia negado la satisfaccion que puede surgir de un vinculo emocional. Sin embargo, hasta esta noche no habia sido consciente de lo que me habia perdido de la parte fisica de nuestra union. Concebi en las primeras semanas de mi matrimonio y, en cuanto mi condicion quedo confirmada, Bertrand no se acerco a mi. Y, cuando Spencer nacio… Bertrand no volvio a tocarme. Podria contar el numero de veces que visito mi dormitorio, y ninguna de esas visitas se asemejo en ningun modo a lo que tu y yo hemos compartido esta noche. Estar con Bertrand era mecanico. Seco. Carente de la menor inspiracion. Actos rapidos y apresurados al abrigo de la oscuridad. Tan decepcionante y frustrante que yo no alcanzaba a entender. -Catherine volvio la cabeza y deposito un beso en la encallecida palma de Andrew-. Estar contigo ha sido… milagroso. Excitante. Cautivador. Y en absoluto seco. Una primera vez hasta lo inimaginable.

Respiro hondo, ponderando sus siguientes palabras durante varios segundos antes de proseguir.

– Bertrand tenia amantes, como puedes imaginar. Varias de las que tengo conocimiento y estoy segura que muchas otras de las que no tengo noticia. Debo admitir que tambien yo llegue a plantearme esa solucion en mas de una ocasion cuando la soledad se hizo insoportable. Cuando necesitaba tocar a otra persona. Cuando anhelaba sonreir a alguien, ademas de a mi hijo. Cuando deseaba compania adulta.

– Pero ?nunca tuviste un amante?

– No.

– ?Por que?

Se encogio de hombros.

– A pesar del comportamiento de mi esposo, mi conciencia se resistia a la idea de romper los votos de mi matrimonio. Sin embargo, y si he de serte totalmente sincera, mi fidelidad tenia mas que ver con el hecho de mantenerme fiel a mis propios valores que a serle fiel a mi esposo.

– Lo que no menoscaba tu caracter de ningun modo, Catherine.

– Quiza no, pero el resto de mis motivos no son tan nobles. Basicamente, tenia miedo. No queria arriesgarme a convertirme en pasto de los chismes del pueblo, y una aventura en un pueblo del tamano de Little Longstone seria imposible de ocultar. Temia no solo por mi reputacion, sino tambien por la de Spencer.

– La cautela no es una virtud innoble, Catherine.

– Estoy de acuerdo. Aunque puedes ver lo que ha sido de toda esa cautela. No fue dificil mantenerla mientras nada la puso a prueba. Pero nunca conoci a nadie a quien quisiera tener como amante. Hasta ahora.

Los ojos de Andrew se oscurecieron y un escalofrio de jubilo recorrio a Catherine. Sus parpados se cerraron y, durante varios segundos, volvio a vivir la maravilla de lo que acababan de experimentar juntos. Soltando un prolongado y lento suspiro, susurro sonadora:

– Nada de lo que habiamos hablado me habia preparado para esto. Cuando escribi la Guia, nunca pense…

Sus palabras se interrumpieron bruscamente ante su desliz y sus ojos se abrieron de golpe. Durante un

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