sencilla verdad salio sin ambages de sus labios.

– Si. Porque verte entrar a mi habitacion, con ese deseo en la mirada, me ha afectado del mismo modo. -El calor le arrobo las mejillas al oirse reconocerlo-. ?Por que estas aqui?

– Necesito hablar contigo. -Vacilo y luego dijo-: Me temo que tengo que volver a Londres. Hoy. Lo antes posible.

La consternacion y la desilusion hicieron presa en ella.

– Entiendo. ?Ha ocurrido algo?

– Un robo y cierto grado de vandalismo en el museo. Aunque no habia nada que robar, el edificio ha sufrido danos considerables. Tengo que cuantificar la dimension de las reparaciones para poderselo comunicar a Philip. Tambien tendre que hablar con los inversores y acallar cualquier temor que puedan albergar. Lo ultimo que Philip y yo necesitamos es tener nerviosos a los inversores.

Catherine poso la palma de la mano en su mejilla en un gesto de conmiseracion y compasion. Andrew estaba ostensiblemente afectado.

– Que espanto. No sabes cuanto siento que esto haya ocurrido.

– Tambien yo. Y no solo por las razones obvias en lo que concierne al museo, sino tambien porque no tengo el menor deseo de irme de aqui. No sabes cuanto deseaba pasar el dia con Spencer y contigo. -Se le oscurecieron los ojos-. Y la noche contigo.

El deseo hormigueo por las venas de Catherine, quien trago saliva antes de preguntar:

– ?Tienes pensado… volver a Little Longstone?

– Si.

Un jadeo en el que hasta entonces no habia reparado se abrio paso entre sus labios.

– ?Cuando?

– Espero que manana.

– Por favor, considera mi establo a tu disposicion.

– Gracias. El viaje sera mas rapido si viajo a caballo que si lo hago en coche. Hare todo lo posible por regresar a primera hora de la noche, pero quiza tarde mas.

– Entiendo. ?Vendras a encontrarte conmigo… manana por la noche?

– ?Donde y cuando?

Catherine lo penso durante un instante.

– A medianoche. En los manantiales. Quiero…

Acuno su rostro entre las manos al tiempo que sus ojos buscaron los de ella.

– Dime lo que quieres.

– Quiero que me hagas el amor en las aguas calientes.

Algo parecido al miedo, aunque sin duda nada tenia que ver con el, parpadeo en los ojos de Andrew, pero se desvanecio tan rapido que Catherine decidio que debia haberse equivocado. El le acaricio la boca con un suave beso.

– Sera para mi un gran placer satisfacer tu deseo, Catherine.

Las palabras de Andrew le acariciaron los labios de ella, disparando el deseo a sus entranas.

– Manana por la noche, en los manantiales, a medianoche -murmuro con un jadeante susurro. Se sintio banada en una oleada de pasion, de deseo y de lujuria… todo ello tan nuevo, todo tan largamente negado-. Andrew… no quiero esperar a manana por la noche.

El levanto la cabeza y el infierno que ardia en sus ojos la redujo a cenizas.

– Ten cuidado con lo que deseas, Catherine, porque estas a tan solo segundos de distancia de…

– ?De que me lleven por el mal camino? -Retrocediendo y retirandose asi de su abrazo, desato el lazo que ataba su camison y se sacudio el saten de los hombros, que fue a formar un suave monton a sus pies.

Andrew observo deslizarse el camison sobre su cuerpo, dejandola desnuda. Tenso entonces el cuerpo, colmandola de una embriagadora sensacion de poder y satisfaccion femeninas.

– ?Llevada por el mal camino? -repitio el en voz baja y dando un paso hacia ella-. Humm. Si, esa es definitivamente una posibilidad.

– ?Solo una posibilidad? -Catherine chasqueo la lengua y retrocedio de nuevo un paso, luego otro, hasta apoyar la espalda contra la pared-. Que… desilusion.

Andrew borro la distancia que los separaba con una zancada y pego las manos a la pared, una a cada lado de ella, encerrandola entre el parentesis de sus brazos. Su ardiente mirada la recorrio mientras un musculo palpitaba en su mandibula y el aliento de Catherine se entrecortaba.

– ?Es eso lo que quieres, Catherine? ?Que te lleve por el mal camino?

– No estoy segura de saber exactamente lo que eso implica, aunque suena… seductor.

– Estaria encantado de mostrartelo.

Catherine apoyo las manos en el pecho de Andrew, envalentonada aun mas por el apresurado palpitar de su corazon contra sus palmas. Todo su cuerpo se acelero, anticipando el contacto con el cuerpo de el.

– Excelente. No veo el momento de disfrutar de una despedida decente.

– Mi querida Catherine, nada hay de decente en la despedida que estas a punto de recibir.

La boca de Andrew cubrio la suya con un beso abrasador y devorador. Ella deslizo las manos en su chaqueta para acariciarle la espalda, presa de una desesperada y abrumadora necesidad de tocar y de ser tocada por todas partes al mismo tiempo. Con un entrecortado gemido, el intensifico aun mas su beso, hundiendole la lengua y acariciandola con ella al tiempo que llenaba sus manos con sus avidos pechos mientras sus dedos jugueteaban con sus sensibles pezones, que pedian mas y mas. Los labios de Andrew abandonaron entonces su boca, recorrieron su mandibula con besos ardientes y abrasadores, siguiendo por el cuello para pasar despues a sus senos. Con la lengua dibujo enloquecedores remolinos alrededor de sus erectos pezones antes de llevarse cada uno de los duros capullos al aterciopelado calor de su boca. Catherine arqueo la espalda, presa de una silenciosa suplica en la que le pedia que siguiera saboreandola mas, y el la complacio mientras ella entrelazaba sus dedos entre los abundantes y sedosos cabellos de Andrew.

Se retorcio contra el y, como respuesta, Andrew cayo de rodillas, trazando con la boca abierta un reguero de besos por su estomago. Los musculos de Catherine temblaron cuando el saboreo la hendidura de su ombligo. Tomo aire, llenandose la cabeza de un erotico aroma en el que reconocio su propio almizcle femenino combinado con el sandalo de Andrew.

– Separa las piernas para mi, Catherine -le pidio Andrew con un ronco rugido al tiempo que sus palabras vibraban contra su estomago.

Con la sensacion de estar ardiendo de dentro hacia fuera, Catherine obedecio y el la recompenso acariciando los inflamados y humedos pliegues ocultos entre sus muslos. Un jadeo, al que siguio un largo ronroneo de placer, resono en su garganta, y tuvo que aferrarse entonces a los hombros de el.

Andrew pego los labios a la sensible piel situada justo debajo de su ombligo y entonces sus labios fueron deslizandose mas y mas abajo, hasta que su lengua la acaricio como acababan de hacerlo sus dedos.

Unas asombrosas e increibles sensaciones la recorrieron por entero. Catherine cerro los ojos y apoyo la cabeza contra la pared, inflamada mas alla de toda cordura mientras el le envolvia las nalgas con las palmas de las manos y le hacia el amor con los labios y la lengua hasta que ella creyo volverse loca de placer. El climax rugio por todo su cuerpo entre destellos de un fuego abrasador, arrastrando con el un aspero chillido de sus labios.

Cuando sus espasmos apenas habian tocado a su fin, Andrew se levanto y rapidamente la llevo a la cama, donde la deposito sobre el cubrecama. Todavia presa de algunas oleadas de exquisitos temblores, Catherine tendio los brazos, invitandole en silencio a acercarse a ella, desesperada por sentir su delicioso peso, la embestida de su ereccion dentro de ella. Los cinco segundos que Andrew necesito para liberar la ereccion de sus pantalones se le antojaron a Catherine una eternidad. Se tumbo encima de ella, acomodandose entre sus muslos separados y la penetro con una larga y suave embestida que a punto estuvo de detenerle el corazon.

Las miradas de ambos se encontraron y, con cada matiz de su intensa expresion visible en la suave luz del sol que se filtraba por las cortinas, Andrew fue moviendose lentamente dentro de ella, penetrandola hasta el fondo para retirarse casi completamente de su cuerpo y hundirse en ella de nuevo hasta lo mas hondo. Las manos de Catherine erraron inquietantemente por su espalda hasta descansar sobre sus hombros. Andrew intensifico el ritmo de sus embestidas y ella gimio, saliendo a su encuentro, aceptando, saboreando cada acometida. Arqueo la espalda y el placer la abrumo de nuevo. Un gemido masculino, que sono como si se desgarrara de la garganta de

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