Catherine lo penso bien antes de dar una respuesta y luego dijo:

– Aunque tanto a Spencer y a mi nos encantan los perros, siempre me ha dado miedo tener uno.

– ?Porque creias que quiza el perro se abalanzaria sobre el? ?Que lo tiraria al suelo?

– Si. -Catherine alzo la barbilla-. Solo intentaba mantener a Spencer a salvo.

– No pretendia criticarte. De hecho, cuando era pequeno, creo que fue una decision sabia y prudente. Pero Spencer ya no es un nino.

– ?Y un hombre deberia tener un perro?

– Si, creo que deberia.

– No ha vuelto a sacar el tema desde hace unos anos… aunque sospecho que eso esta a punto de cambiar.

Andrew le tomo la mano y ella reprimio un suspiro de placer al sentir esos dedos callosos cerrandose alrededor de los suyos.

– He visto a los padres de la camada, y ninguno de los dos perros era grande. Fritzborne ha mencionado que le encantaria tener un perro en los establos si no quisieras al animal dentro de la casa. Dice que un perro mantendria a todos esos gatos a raya.

Catherine lo medito durante unos instantes y luego dijo:

– No te negare que Spencer ya no es un nino. Y que es cuidadoso. Y fuerte. Un joven como el merece un cachorro si lo desea. -Nego con la cabeza-. Todo parece estar cambiando, y muy deprisa. Juro que parece que fue ayer cuando no era mas que un bebe en mis brazos.

– Solo porque algo parezca estar cambiando deprisa, no significa que sea malo, Catherine. Segun mi experiencia, normalmente significa que esas cosas son… inevitables. -Antes de que a ella se le ocurriera algo que responder, anadio-: Aqui llega Spencer. -Retiro su mano con obvia reticencia y luego se la metio en el bolsillo del chaleco y saco el reloj. Tras consultar la hora, miro a Catherine con una expresion que la abraso-. Siete horas y treinta y tres minutos hasta la medianoche, Catherine. Rezo para poder aguantar tanto.

No era el el unico que rezaba esa oracion en particular. Esa noche la aventura entre ambos alcanzaria su inevitable fin. Un poco antes de lo que ella habia anticipado, pero sin duda seria lo mejor.

Si, sin duda.

Capitulo 18

Hay puntos sutiles y menos obvios en el cuerpo de todo hombre y de toda mujer que, al ser tocados, besados, acariciados y frotados provocan sensaciones intensas y placenteras. Por ejemplo, la zona lumbar. La nuca. Los lobulos de la oreja. La cara interna de la muneca y de los codos. Las pantorrillas. La parte interna de los muslos. La mujer moderna actual deberia esforzarse por descubrir todos los puntos deliciosamente sensibles del cuerpo de su amante y asegurarse de que el descubra todos los suyos…

Guia femenina para la consecucion

de la felicidad personal y la satisfaccion intima

CHARLES BRIGHTMORE

Andrew se dirigio a los manantiales, intentando desbrozar el nudoso problema que todavia parecia no tener solucion. ?Que hacer con Catherine?

Naturalmente, sabia perfectamente lo que queria hacer, habia dado pasos hacia ese fin en Londres, aunque todos sus instintos le advertian de que era demasiado pronto para declarar su amor y pedirle su mano. Por enesima vez maldijo los hados que le obligaban a marcharse al dia siguiente. A pesar de que habia hecho progresos obvios, no habia tenido tiempo suficiente para ganarse su corazon. Para convencerla de que cambiara su opinion sobre el matrimonio. Para encontrar algun modo de contarle la verdad sobre su pasado. Rezar para que esa informacion no la volviera contra el. Necesitaba tiempo, algo que desgraciadamente no tenia.

Tambien necesitaba paciencia, que cada vez le resultaba mas dificil reunir. Habia deseado a esa mujer, la habia amado desde lo que se le antojaba una eternidad. Todo en su interior se revelaba contra la idea de tomarse meses y meses para cortejarla despacio. La deseaba de inmediato.

Temia que todo el terreno ganado hasta la fecha se perdiera al marcharse. Ella solo deseaba una relacion a corto plazo. El sospechaba que en cuanto Catherine volviera a su rutina habitual, no estaria dispuesta a invitarle de nuevo a Little Longstone. Lo cierto es que una visita de esas caracteristicas bien podia convertirse en fuente de habladurias. Una cosa era quedarse unos cuantos dias tras haberla escoltado hasta su casa para que no tuviera que viajar desde Londres sola. Otra muy distinta era realizar viajes de regreso simplemente para visitarla.

Cuando se aproximaba ya a la ultima curva del sendero antes de llegar a los manantiales, el chasquido de una pequena rama llamo su atencion. Lo primero que penso fue que se trataba de Catherine, pero a continuacion percibio un leve olor a tabaco. Se tenso y se volvio apresuradamente, pero con un segundo de retraso. Algo se estrello contra la parte posterior de su cabeza y su mundo se fundio en negro.

Catherine estaba de pie al borde de los manantiales, mirando el agua templada y suavemente burbujeante, esperando la llegada de Andrew. Se habia envuelto en su propia resolucion como en una armadura, atandose con fuerza el corazon para evitar cualquier riesgo de que este escapara a sus confines. Durante anos habia estado satisfecha con su existencia solitaria, compartiendo su vida con Spencer, disfrutando de las aguas y de sus jardines y de su amistad con Genevieve. La presencia de Andrew amenazaba con invadir el puerto seguro que se habia construido alli, removiendo todos esos sentimientos confusos, los anhelos y deseos que ella no albergaba. Necesitaba desesperadamente recuperar el equilibrio. Despues de esa noche, asi lo haria. Esa noche les pertenecia a ella y a Andrew. Al dia siguiente cada uno seguiria su camino. Y asi era como ella lo queria.

El sonido amortiguado de una pequena rama al romperse la desperto de su ensueno y el corazon le dio un vuelco de pura anticipacion. Segundos despues, oyo lo que le parecio un golpe sordo seguido de un suave gemido, al que siguio un segundo golpe.

– ?Andrew? -llamo con voz queda. Solo le respondio el silencio. Se puso de puntillas y atisbo por encima del murete de piedra que dibujaba una curva alrededor de los manantiales, y miro hacia el sendero oscuro. Solo pudo ver negras sombras, y, a pesar de quedarse escuchando varios segundos, no oyo nada salvo el crujido de las hojas en la suave brisa. ?Habria imaginado aquel sonido? ?O quiza Andrew habia tropezado con una rama o con la raiz de un arbol en la oscuridad?

– ?Andrew? -volvio a llamarle, esta vez elevando un poco la voz. Silencio. Maldijo el hecho de no haber llevado con ella una linterna, pero conocia tan bien el sendero que conducia a los manantiales que podia recorrerlo con los ojos cerrados. Ademas, no habia querido arriesgarse a que nadie viera la luz desde la casa. ?Andrew habria tambien intentado evitar ser descubierto y habria resultado herido como consecuencia de ello?

Catherine salio de detras de las rocas y camino apresuradamente por el sendero. En cuanto doblo la curva vio el cuerpo estirado boca abajo en el suelo.

– ?Andrew! -Con el corazon en la boca, corrio hacia el, rezando para que no estuviera malherido. Justo en el momento en que llego hasta el, se vio sujetada brutalmente desde atras. Un fuerte brazo la agarro por debajo del pecho, aprisionandole los brazos a los costados, y tiro de ella hacia atras, levantandola del suelo. Catherine logro chillar una vez antes de que su agresor le tapara la boca con la otra mano.

Catherine pateo y se revolvio con fiereza, pero no tardo en resultarle obvio que nada podia hacer contra la fuerza superior de ese hombre. El hombre medio la arrastraba y medio cargaba con ella hacia los manantiales. Alejandola de Andrew.

Andrew. Dios mio. Debia de haber sido victima de aquel rufian. ?Seguiria vivo? Redoblo sus freneticos esfuerzos, retorciendose, pateando, aunque en vano mientras era arrastrada, cada vez mas cerca del agua.

Unos sonidos lejanos que se elevaban y se desvanecian como una fuerte marea se colaban entre la densa niebla que cubria la mente de Andrew. Un espantoso dolor le palpitaba tras los ojos y, con un esfuerzo herculeo, logro abrir los parpados. Parpadeo y miro… ?el cielo oscuro?

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