La mandibula de Andrew se tenso.
– Si sabe lo tuyo, tambien es muy posible que este al corriente de la implicacion de la senora Ralston.
Catherine se llevo las manos a las mejillas al tiempo que la culpa la abofeteaba.
– ?Como no he pensado en eso antes? Genevieve tambien corre peligro. Debemos avisarla.
– Estoy de acuerdo. Pero no voy a permitir que salgas de aqui, y yo no voy a dejarte. Milton puede informarla de los acontecimientos de esta noche y avisarla, a ella y a su servicio, para que esten en guardia. Puede llevarse con el a un criado y a Fritzborne para que le sirvan de proteccion. -Le apreto la mano-. Estare aqui en unos minutos. Calientate delante del fuego, y…
– No abras la puerta hasta mi regreso -anadio Catherine, terminando la frase por el con una debil sonrisa.
Andrew regreso diez minutos mas tarde y dijo:
– Estan de camino hacia la casa de la senora Ralston.
El alivio logro disminuir un poco la ansiedad de Catherine.
– Gracias.
– De nada. Y ahora, volvamos a tu implicacion en la
Catherine asintio.
– Me dijo que queria escribir un libro, pero que el paralizante dolor que sufre en las manos le impedia hacerlo. Me ofreci a ser sus manos.
Incapaz de permanecer quieta por mas tiempo, empezo a caminar de un lado a otro delante de el.
– Resulto muy estimulante escribir las palabras que Genevieve me dicto e implicarme en el proyecto. Hacia anos que nadie, aparte de Spencer, me necesitaba, y disfrute lo indecible sintiendome util. Y, en cuanto al contenido, lo encontre fascinante. Estimulante. Y demasiado familiar. Para mi supuso una gran satisfaccion saber que estaba ayudando a dar a las mujeres una informacion que yo hubiera deseado conocer antes de casarme. Y confieso que me produjo un perverso placer la idea de escandalizar a todos esos hipocritas. Disfrutaba con la idea de infligir anonimamente un castigo por el modo cruel con el que tanta gente habia tratado a Spencer.
Guardo silencio y giro sobre sus talones para mirarle directamente.
– ?Sabes acaso lo que aquellos a los que consideraba mis amigos susurraban a mi espalda cuando nacio Spencer? ?Lo que mi propio esposo me dijo a la cara? -Sus manos se cerraron en dos tensos punos-. Que no habia esperanza para el. Que su deformidad era espantosa, y que sin duda su cerebro estaria tan deforme como su pie. Que no merecia heredar el titulo. Que habria sido mejor que hubiera muerto. -La voz se le quebro al pronunciar la ultima palabra. Ni siquiera se dio cuenta de que las lagrimas se deslizaban por sus mejillas hasta que una gota le cayo en la mano.
Andrew se acerco a ella y acuno su rostro entre sus palmas, enjugandole las mejillas mojadas con los pulgares.
– No sabes cuanto siento que Spencer y tu hayais tenido que soportar una crueldad tan innombrable como esa.
– Lo unico que yo veia era mi dulce y hermosa criatura -susurro Catherine-, con los ojos llenos de un dolor que nada tenia que ver con su enfermedad cada vez que algun miembro «distinguido» de la sociedad le rechazaba.
Inspiro hondo, estremeciendose.
– Pero nunca, ni en mis mas enloquecidas imaginaciones, se me ocurrio que, al escribir la
Andrew volvio la cabeza para depositar un fervoroso beso en la palma de su mano.
– Tengo la cabeza muy dura. Y es evidente que tambien Carmichael. Creia que habia terminado con el.
– Carmichael -repitio ella, frunciendo el ceno-. ?Acaso no es el el hombre que identifico a la persona que me disparo?
– Si. Una pequena coincidencia. Y no creo demasiado en las coincidencias. A juzgar por como nos ha atacado esta noche, estoy seguro de que Carmichael tiene algo que ver con el disparo. A fin de desviar las sospechas que pudieran apuntar hacia el, afirmo ser testigo e identifico a otra persona como el autor del disparo. El hombre que fue arrestado no ha dejado de clamar su inocencia.
Catherine sintio un escalofrio. Se aparto de Andrew y se envolvio entre sus propios brazos.
– No puedo creer que la
– No sabes cuanto me alivia saber que haya salido asi. Podria perfectamente habernos matado a los dos.
– ?A que te refieres?
– Si el agua del manantial hubiera sido un poco mas profunda, me temo que las cosas no habrian salido tan bien. Yo… no se nadar.
Catherine le miro fijamente.
– ?Como dices?
– Que no se nadar. No se dar una sola brazada. Spencer se ofrecio a ensenarme. Durante una leccion, invertimos casi todo el tiempo en convencerme simplemente para que me quedara de pie en el agua. -Guardo silencio durante unos segundos y luego anadio en voz baja-: Mi padre murio ahogado. Siempre me ha dado miedo el agua.
La zona que rodeaba el corazon de Catherine se contrajo para volver a expandirse.
– Aun asi, no dudaste en ningun momento en tirarte al agua para salvarme.
Andrew tendio los brazos y la cogio con suavidad de los hombros.
– Mi querida Catherine, ?acaso todavia no te has dado cuenta de que por ti seria capaz de caminar sobre el fuego?
Se le inflamo la garganta. Si, claro que si. Estaba todo ahi, en sus ojos, las emociones de Andrew desnudas para que ella pudiera verlas. Emociones para las que no estaba preparada. Emociones que la asustaban. Que la aterraban.
– Yo no… no se que decir -murmuro.
– No tienes que decir nada. Solo escucha. -Y tomandola de la mano fueron hasta el sofa, donde se sento e hizo que ella se sentara a su lado-. Tengo algo que decirte, Catherine. Algo que llevo viviendo en agonico silencio, pero que, despues de haber estado a punto de perderte esta noche, ya no puedo callar mas.
Catherine se quedo paralizada. Dios santo, ?acaso iba a decirle que la amaba? O peor aun, ?pedirle que se casara con el?
– Andrew, yo…
– Es sobre mi pasado.
Catherine parpadeo.
– Ah.
Un musculo palpito en la mandibula de Andrew y sus ojos, normalmente firmes, reflejaron tal tormento y tal dolor que a Catherine se le encogio el corazon de pura compasion.
– Sin duda, lo que deseas decirme te resulta muy dificil, Andrew. -Puso la mano sobre la de el en lo que espero fuera un gesto tranquilizador-. Por favor, no te aflijas. No tienes por que contarmelo.
La mirada de Andrew se poso en la mano de ella que estaba sobre la suya. Tras varios segundos, sacudio la cabeza y se levanto para quedarse de pie delante de ella.
– Desearia de todo corazon que no fuera necesario, pero tienes derecho a saberlo. Necesito que lo sepas.
Parecio darse animos antes de seguir y a continuacion la miro directamente a los ojos.
– Cuando, hace once anos, me fui de Norteamerica, lo hice porque habia cometido un crimen. Me escape del pais para evitar que me colgaran.
– ?Que te colgaran? -repitio Catherine debilmente-. ?Que habias hecho?
La mirada de Andrew no titubeo.
– Mate a un hombre.
Si Catherine no hubiera oido las palabras de su boca, habria sospechado que padecia del oido. Se humedecio
