muerte de Lewis, sin duda alguna, ademas de intentar culparme tambien de su muerte. Me suplico, una y otra vez, que no dejara que eso ocurriera. Queria desesperadamente que yo viviera, que tuviera una vida plena y feliz. Me queria y no deseaba que yo muriera.

Clavando su mirada en Catherine, se llevo la palma de la mano al pecho y dijo con un entrecortado susurro:

– Senti los ultimos latidos de su corazon contra mi mano despues de haberle prometido por fin que haria lo que me pedia. Y entonces murio.

Se le quebro la voz al pronunciar la ultima palabra. Luego el silencio quedo pesadamente prendido en el aire mientras el revivia el horror de aquel escalofriante dia con una desgarradora y vivida claridad que habia mantenido apartada de su mente durante anos. El dia en que lo habia perdido todo. Su casa. La vida, tal como la habia conocido. La dulce y carinosa amiga que habia sido su esposa.

Tosio para aclarar la tension que le agarrotaba la garganta.

– Despues de despedirme de Emily y de asegurarme de que Adam se encargaria de ella, mantuve mi promesa. Varias horas mas tarde, y utilizando un nombre falso, hui en barco de Norteamerica.

Pasandose las manos por la cara, echo la cabeza hacia atras y miro al techo.

– Durante los primeros cinco anos, vivi… temerariamente, sin importarme realmente si vivia o moria. Para mi fue una temporada muy oscura. Solitaria. Triste. Vacia. Habia hecho lo que Emily me habia pedido, y aun asi me odiaba por haberlo hecho. Por haber huido. Por todos mis actos que habian llevado a su muerte. Me sentia como un cobarde y sentia tambien que habia comprometido mi honor. De hecho, llegue a esperar que su padre me encontrara de algun modo, aunque nunca lo hizo.

»Pero un dia tu hermano me encontro… justo a tiempo para salvarme de los macheteros, un rescate que, por cierto, no le agradeci de inmediato. Puesto que no tenia nada mejor que hacer, regrese con Philip a su campamento y, por primera vez en cinco anos, tuve la sensacion de pertenecer a algun sitio. Tu hermano no solo me salvo la vida, sino que gracias a el volvi a recuperar las ganas de vivir. De hacer algo de mi mismo. Era el primer amigo que tenia desde que me habia ido de Norteamerica, y mi amistad con el me cambio la vida. Llego un momento en que logre enterrar en lo mas hondo aquel dia espantoso que vivi en el campo de duelo, pero cuando oi ese disparo en Londres, cuando te vi en el suelo… -Cerro un momento los ojos-. Revivi la peor de mis pesadillas.

Inspiro hondo, sintiendose totalmente agotado, aunque mas ligero de lo que se habia sentido en una decada. Se volvio hacia Catherine. Tenia las manos apretadas sobre las rodillas y la mirada fija en el fuego. Andrew deseaba desesperadamente saber lo que ella pensaba, pero se obligo a permanecer en silencio y permitirle que asimilara todo lo que le habia dicho. Paso un minuto entero antes de que ella hablara.

– ?Y Philip sabe todo esto?

– No. Nada. Nunca se lo habia dicho a nadie hasta ahora.

Andrew hubiera deseado que ella le mirara para poder ver la expresion de su rostro, leer sus ojos. ?Le miraria con asco y verguenza… del mismo modo en que el se habia estado mirando durante anos? Desafortunadamente, temia que el hecho de que ella se empenara en no mirarle estuviera diciendoselo todo.

Por fin, Catherine se volvio y le miro con unos ojos solemnes y brillantes, colmados de lagrimas no derramadas.

– La querias mucho.

– Si. Era una joven callada y solitaria que jamas hizo dano a nadie. Fuimos los mejores amigos durante anos. Habria hecho cualquier cosa por protegerla. En vez de eso, fue ella la que murio intentando protegerme.

– ?Por que, tras permanecer callado durante todos estos anos, me cuentas esto?

Andrew vacilo y luego pregunto:

– Antes de decirtelo, ?podria hacer uso de una hoja de papel vitela y de una pluma?

La sorpresa de Catherine fue evidente, pero se levanto y fue hasta el escritorio situado junto a la ventana, de donde saco una hoja de papel vitela de un estrecho cajon.

– Aqui lo tienes.

– Gracias.

Andrew se sento en la silla de delicado tapiz y cogio la pluma de manos de Catherine. Por el rabillo del ojo la vio cruzar la estancia hasta la chimenea. Tras varios minutos, se reunio alli con ella y le entrego el papel vitela.

Catherine miro las inscripciones con expresion confundida.

– ?Que es esto?

– Jeroglificos egipcios. Deletrean los motivos por los que te he hablado de mi pasado.

– Pero ?por que ibas a escribir tus motivos empleando una lengua que yo no puedo comprender?

– En la fiesta de cumpleanos de tu padre, me hablaste de los metodos de lord Nordnick en relacion a lady Ofelia. Dijiste que deberia recitarle algo romantico en otra lengua. Esta es la unica otra lengua que conozco.

La mirada sorprendida de Catherine se encontro con la de el. Andrew toco el borde del papel vitela.

– La primera linea dice «Me salvaste la vida».

– No entiendo como puedes decir una cosa asi, pues es culpa mia que hayas resultado herido esta noche.

– Esta noche no. Hace seis anos. La manana despues de unirme a Philip en su campamento, le encontre sentado en una manta junto a la orilla del Nilo, leyendo una carta. Segun me dijo, la carta era de su hermana. Me leyo algunos divertidos fragmentos y me sente a su lado a escuchar las palabras que le habias escrito, presa de la envidia al ver el obvio afecto que os profesabais. Me hablo entonces de ti, de lo infeliz que eras en tu matrimonio, de la alegria que habias encontrado en tu hijo y tambien de la afliccion de Spencer. Cuando volvimos al campamento, me mostro la miniatura que le habias dado antes de partir de Inglaterra.

Cerro los ojos un segundo, reviviendo el instante en que habia puesto los ojos por primera vez en la imagen de Catherine.

– Eras muy hermosa. No me cabia en la cabeza que tu marido no venerase el suelo que pisabas. A partir de ese momento, con cada historia que Philip me contaba sobre ti, mi consideracion y mi admiracion fueron a mas, y creo que ansiaba recibir las cartas que le enviabas a Philip incluso mas que el mismo. Tu bravura, tu fortaleza ante tu situacion marital y las dificultades de Spencer me conmovian profundamente, animandome a la vez a examinar mi mas honda pena y culpa por mi pasado y la vida disoluta que habia llevado desde mi partida de Norteamerica. Tu bondad, tu gentileza y tu coraje me inspiraban, forzandome a cambiar mi vida. A redimirme. Yo sabia que algun dia volveria a Inglaterra con Philip y estaba decidido a ser una persona de la que lady Catherine pudiera sentirse orgullosa. Tu me ensenaste que la bondad y la gentileza todavia existian y me diste la fuerza de voluntad para volver a desearlas. Hace seis anos que quiero darte las gracias por eso. -Tendio la mano y estrecho la de Catherine entre la suya-. Gracias.

El corazon de Catherine palpitaba envuelto en lentos e intensos latidos ante sus palabras y la total sinceridad de sus ojos oscuros. Trago saliva. Su corazon penaba por el, por la desesperacion con la que Andrew habia vivido durante tanto tiempo.

– De nada. No tenia la menor idea de que mis cartas te hubieran… inspirado de tal modo. Siento mucho el dolor que has sufrido y me alegro de que hayas podido encontrar la paz en tu interior.

Sin apartar la mirada, Andrew le solto la mano y a continuacion tendio el brazo para tocar el borde del papel vitela.

– La segunda frase dice: «Te quiero».

Catherine se quedo totalmente inmovil, a excepcion de su pulso, que palpitaba erratica. Los sentimientos de Andrew hacia ella refulgian en sus ojos sin la menor tentativa por ocultarlos.

– Mi mente comprende que mi condicion social y mi pasado no me hacen merecedor de ti. Pero mi corazon… -Andrew nego con la cabeza-. Mi corazon se niega a escuchar. La logica me dice que deberia esperar, darme mas tiempo para cortejarte. Pero esta noche he estado a punto de perderte y sencillamente no puedo esperar. Nuestra amistad, los momentos que hemos pasado juntos como amantes, todo lo que hemos compartido, cada caricia, cada palabra, me ha dado mas felicidad de la que puedo describir. Pero ser tu amante no es suficiente.

Se metio la mano en el bolsillo del chaleco y saco de el un objeto que le mostro al instante.

– Quiero mas. Lo quiero todo. Todo de ti. Quiero que seas mi esposa. Catherine, ?quieres casarte conmigo?

El fondo parecio desaparecer de golpe del estomago de Catherine. Se quedo mirando la perfecta esmeralda

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