Tuvo que hacer acopio de todas sus fuerzas para empujarse hasta lograr sentarse, esfuerzo que le obligo a cerrar los ojos para contener la nausea y los agudos alfilerazos que radiaban desde su cabeza. Respiro hondo varias veces, intentando asimilar lo ocurrido y comprender por que demonios le dolia tanto la cabeza. Iba de camino a los manantiales. A encontrarse con Catherine. Un ruido a su espalda. Luego… alguien atacandole desde atras. Se le abrieron los ojos de golpe. Catherine.

Un sonido rasposo, seguido de un grunido amortiguado, procedente de la zona cercana a los manantiales, capto su atencion y Andrew se obligo a levantarse. Dio unos cuantos pasos a trompicones y tuvo que pegar la palma de la mano contra el tronco de un arbol durante varios segundos hasta que hubo pasado el mareo y recupero el equilibrio. En cuanto se le aclaro la vista, se movio silenciosamente por el sendero. Al rodear la curva, el espectaculo con el que se encontro paralizo todas y cada una de sus entranas: la respiracion, la sangre, el corazon.

Catherine, quien se debatia con todas sus fuerzas, era arrastrada tras las altas rocas que rodeaban los manantiales por una figura vestida de oscuro. Desaparecieron de su vista y Andrew echo a correr hacia delante. Cuando apenas habia dado media docena de pasos, oyo gritar a Catherine. Su chillido quedo silenciado por un fuerte chapoteo.

Con la sangre latiendole en los oidos, Andrew corrio hacia el lugar de donde procedia el ruido. Rodeo las rocas y al instante evaluo la situacion. El bastardo miraba las burbujeantes aguas del manantial. Sin duda habia empujado a Catherine al agua, pues no se la veia por ninguna parte. Y no habia asomado a la superficie…

Con un rugido de rabia, Andrew cogio al hombre por el cuello de la camisa y lo levanto del suelo. Las miradas de ambos se encontraron y una sacudida de reconocimiento recorrio a Andrew de la cabeza a los pies.

– Es usted, bastardo -gruno. Su puno destello, estampandose contra la nariz del hombre. Luego lo lanzo de espaldas contra las rocas. El cuerpo del hombre colisiono con un golpe sordo. Cayo entonces al suelo con un gemido y la cara cubierta de sangre.

Andrew no espero a ver al bastardo dar contra el suelo. Salto al burbujeante manantial. El agua tibia se cerro sobre su cabeza y lucho contra el panico que se adueno de el, atornillandole entre sus garras. Sus pies dieron contra algo duro y desde alli se impulso hacia arriba. Su cabeza quebro la superficie e inspiro aire entre jadeos al tiempo que sus pies se aposentaban en el fondo y el agua tibia se arremolinaba alrededor de su pecho.

Se adentro vadeando en el estanque, agitando las manos dentro del agua y escudrinando frenetico la superficie. A un par de metros por delante de el vislumbro lo que parecia un trozo de material oscuro. Se lanzo a cogerlo y tiro de el.

Era Catherine. Su vestido. Tiro de ella hacia arriba, sacandole la cabeza del agua. Catherine quedo colgando como un trapo mojado entre sus brazos.

– Catherine. -Su voz sono como un afilado chirrido. Acunandola con un brazo, con el agua arremolinandose alrededor de los dos, le aparto el pelo mojado del rostro. Sus dedos percibieron un bulto justo encima de su oreja y se le tenso la mandibula. Debia de haberse golpeado la cabeza cuando aquel bastardo la habia tirado al agua.

– Catherine… por favor, Dios mio… -La sacudio suavemente y le dio firmes palmadas en las mejillas, apremiandola para que respirara, incapaz el mismo de respirar mientras miraba su rostro palido, mojado e inmovil. La atrajo mas hacia el, apretandola contra su cuerpo, susurrando su nombre, suplicandole que respirara. Que abriera los ojos.

De pronto ella tosio. Volvio a toser. Y entonces jadeo, intentando tomar aliento.

– Asi -dijo Andrew, dandole fuertes palmadas entre los omoplatos. Tras varias toses ahogadas mas, sus parpados revolotearon hasta abrirse del todo y lo miro con una expresion confusa. Pestaneo y levanto una temblorosa mano mojada a su mejilla.

– Andrew.

Aquel ronco susurro fue el sonido mas hermoso que el habia oido en su vida.

– Estoy aqui, Catherine.

– Estabas herido. Pero estas bien.

Sin duda no lo estaba. En una decima de segundo habia estado a punto de perder todo lo que le importaba en la vida.

El temor asomo a los ojos de Catherine, que se encogio en sus brazos.

– Hay un hombre, Andrew. Me cogio, y debe de haberte herido.

– Lo se. Es…

La mirada de Andrew quedo congelada en el lugar vacio donde habia visto por ultima vez al agresor deslizarse al suelo contra el murete de roca. En su desesperado intento por salvar a Catherine se habia olvidado por un instante del bastardo. Era evidente que solo lo habia aturdido. Rapidamente barrio la zona con la mirada, pero no vio nada.

– Se ha ido. -Sujetando bien a Catherine contra su pecho, vadeo hasta el borde del manantial y la dejo con sumo cuidado en el suave bordillo de roca. Catherine ya se habia puesto de pie cuando Andrew salio del agua.

– ?Puedes andar? -pregunto Andrew, alternando su vigilante mirada entre el rostro de ella y las inmediaciones.

– Si.

Saco el cuchillo que llevaba en la bota, maldiciendose por no haberselo clavado al bastardo cuando habia tenido ocasion, pero todos sus pensamientos se habian concentrado en llegar a Catherine antes de que fuera demasiado tarde. Y a punto habia estado de serlo.

– Le he herido -le susurro Andrew al oido-, aunque obviamente no lo suficiente. Espero que este por ahi lamiendose las heridas y que no vuelva a intentarlo esta noche, pero no puedo estar seguro de ello. Volveremos lo mas deprisa y lo mas silenciosamente posible a casa. No me sueltes la mano.

Catherine asintio. Con el cuchillo en una mano y agarrando con firmeza la mano mojada de Catherine con la otra, echaron a andar por el oscuro sendero. Veinte minutos mas tarde, llegaron a la casa sin sufrir ningun otro incidente.

Tras cerrar con llave la puerta al entrar, Andrew encendio una lampara de aceite y se tomo un momento para examinar el bulto que Catherine tenia en la cabeza. Catherine se estremecio cuando los dedos de el palparon el punto sensible de la herida, pero enseguida le tranquilizo.

– Estoy bien.

– De acuerdo. Quiero registrar y asegurar bien la casa. -Encendio otra lampara y se la dio a ella-. No te apartes de mi lado. -No estaba dispuesto a perderla de vista.

– Quiero ir a ver si Spencer esta bien -dijo Catherine con los ojos colmados de angustia.

– Bien, eso es lo primero -concedio Andrew, empezando a subir las escaleras.

Despues de asegurarse de que Spencer estaba a salvo, susurro:

– Quedate aqui con el. Quiero echar un vistazo al resto de habitaciones. Cierra la puerta con llave cuando yo salga y solo abreme a mi. -Saco entonces el cuchillo-. Coge esto.

Catherine abrio los ojos como platos y trago saliva audiblemente. Pero acepto el arma con expresion decidida en su mirada.

– Ten cuidado -susurro.

Andrew asintio y luego salio de la habitacion. En cuanto oyo el chasquido de la puerta al cerrarse a su espalda, se dirigio a su habitacion. Cuando se hubo asegurado de que nadie acechaba en su dormitorio, saco la pistola y otro cuchillo de la funda de cuero que guardaba en el fondo del armario.

– Ahora estoy preparado para enfrentarme a ti, maldito. -Docenas de preguntas zumbaban en su cabeza, la mas persistente de las cuales era «?Por que?», aunque las respuestas tendrian que esperar.

Se metio el cuchillo en la bota, cogio la lampara de aceite con una mano, acomodo el reconfortante peso de su pistola en la otra, y salio a registrar y a asegurar la casa.

Catherine se quedo en la habitacion de Spencer, agarrada al cuchillo, aguzando el oido ante cualquier sonido extrano y sin apartar la mirada en ningun momento del rostro de su hijo, que quedaba suavemente iluminado por la lampara de aceite que habia colocado en su escritorio. La ropa mojada se le pegaba al cuerpo como una incomoda segunda piel, y apreto los labios con fuerza para impedir que le castanetearan los dientes. No estaba segura de si los escalofrios que la recorrian eran mas el resultado de estar aterida o de la conmocion provocada

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