– Continuo viendo un deseo de tomar represalias, una profunda necesidad de terminar con injusticias cometidas contra usted. Una necesidad de demostrar su valia. De demostrarle a la gente, a una persona de su pasado en particular, que es una fuerza con la que hay que contar. Veo mas riqueza en su futuro, pero tambien mucho dolor. Y profunda soledad.
– Entiendo. Digame, ?cree que hay una oportunidad de que pueda cambiar mi futuro, de hacer algo que evite esa profunda soledad que me predice?
– Estoy segura de que, si quiere compania, solo tiene que decirlo y estara rodeado de gente.
– Es cierto, pero estoy mas interesado en la calidad que en la cantidad. Por ejemplo, prefiero pasar el tiempo con una mujer que me interese que con una docena que me aburran. Usted me interesa, madame -dijo en voz baja, mirandola a los ojos.
Antes de que ella pudiese responder, el hombre alargo el brazo y le rozo la mejilla con la punta de un dedo. Su contacto era calido y dulce y, aunque inesperado, nada desagradable.
– Senor Jennsen…
– Logan.
– Me siento muy halagada -dijo la joven con sinceridad-. Pero…
– Nada de peros -dijo el, sacudiendo la cabeza-. Solo quiero que sepa que la encuentro… reconfortante. Mucho mas que esas perlas de la alta sociedad que me rodean. No se da importancia. Provengo de una cuna muy pobre y me siento mucho mas atraido por alguien como usted, que no mira por encima del hombro ni lo recibe todo de manos de un mayordomo.
– Apenas me conoce.
– Y usted apenas me conoce a mi, algo que me encantaria rectificar.
– Algunas de esas perlas de la alta sociedad son muy agradables.
El hombre se encogio de hombros.
– Tal vez, pero yo sigo queriendo conocerla mejor.
– Logan -dijo la muchacha en voz baja-, estoy casada.
El entorno los parpados.
– ?De verdad? Tengo cierta experiencia con las mujeres, y usted no tiene aspecto de mujer casada.
El corazon de Alex dio un vuelco mientras la joven luchaba por mantenerse impasible.
– ?Como dice?
El hombre se inclino hacia delante, inmovilizandola con su poderosa mirada.
– Creo que utiliza «madame» para aumentar su credibilidad al echar las cartas, y porque le proporciona unas libertades que no tendria como mujer soltera, entre ellas la de venir a mi casa sin compania, asi como una barrera entre usted y los admiradores no deseados. Admiro su ingenio. Es justo lo que yo haria en su situacion.
Alex, perpleja, consiguio sostenerle la mirada mientras buscaba la mejor forma de responder a su acusacion. Sin embargo, antes de que pudiese decidir, el hombre continuo hablando.
– Tambien sospecho que no esta casada porque no puedo imaginar que un hombre tenga la suerte de ser su marido y sin embargo permita que otro hombre la lleve a casa al terminar las fiestas a las que asiste. Si fuese mia, puede estar segura de que la acompanaria a casa yo mismo y no dejaria la tarea en manos de lord Sutton ni de nadie mas.
La muchacha sintio mariposas en el estomago al oir que aquel hombre mencionaba a lord Sutton, una reaccion que oculto enarcando una ceja.
– Es posible que no todos los hombres sean tan posesivos como usted.
– Cuando se trata de su mujer, todos los hombres son posesivos. Por supuesto, siempre que la relacion no sea insatisfactoria o infeliz. Entonces, madame, ?estoy en lo cierto? Permitame asegurarle que, si confirma mis sospechas, no se lo contare a nadie.
Una parte de si le advirtio que reconocer la verdad era muy poco sensato, que una vez que se contaba un secreto dejaba de ser un secreto. Ademas, contarselo solo serviria para alentar sus atenciones. Y ella no queria eso.
?O si?
Las atenciones de un hombre riquisimo, guapisimo e inteligente, susurro su voz interior, incredula. ?Estas loca? ?Que mujer no querria la atencion de un hombre asi?
Sin embargo, ?como podia arriesgarse?
– Tenga en cuenta -dijo el, al ver que la joven seguia dudando. -que le permitire decidir hasta donde llega nuestra relacion. Y no olvide que yo no tengo ni un gran deseo de seguir siendo soltero ni un titulo arrogante que deba proteger de cualquiera que no pertenezca a los escalones mas altos de la sociedad inglesa -anadio, tomandola de la mano-. Como minimo, me gustaria ofrecerle mi amistad y contar con la suya a cambio.
Una imagen de lord Sutton surgio en su mente… un hombre que nunca jamas podria ser suyo. Logan Jennsen no solo era muy atractivo, sino que estaba disponible. Y tal vez era justo lo que necesitaba para ayudarla a olvidar a lord Sutton.
– No se que decir. Me siento… intrigada.
El hombre sonrio a medias.
– Y espero que tentada.
Incapaz de negarlo, Alex asintio. Luego llego a un compromiso con su conciencia.
– Lo estoy. Lo suficiente para reconocer que no se me ocurre nadie que pueda poner objeciones a mi amistad con usted.
El sonrio complacido.
– No reconoce que no esta casada, pero aun asi es la mejor noticia que he oido en mucho tiempo -respondio con mirada calida, antes de besarle las puntas de los dedos-. La amistad es un excelente punto de partida.
Al llegar a casa despues de su extraordinario encuentro con Logan, Alex cerro la puerta, y luego, con el corazon desbocado, atisbo por la ventana hacia la calle. No podia evitar la sensacion de que alguien la observaba, aunque nada parecia ir mal.
La joven se aparto de la ventana, se quito la capa y el gorro, y a continuacion se puso a caminar de un lado a otro. Queria concentrarse en Logan, un hombre que la queria y era libre de hacerlo, pero su mente obstinada no dejaba de volver a lord Sutton y al extraordinario beso que habian compartido.
Nada en su experiencia la habia preparado para el ni para aquel beso arrollador. Todo lo que sabia de lo que ocurria entre mujeres y hombres lo habia observado en las calles de Londres. Citas secretas en callejones, caracterizadas por grunidos animalescos y sonidos asperos, manos inquietas y lenguaje grosero. Era imposible escapar a aquellas visiones y sonidos, que habian impreso en ella la certeza de que, pese a su curiosidad natural y a los anhelos susurrados de su propio cuerpo, el acto en si -y todo lo que conducia a el- no era nada en lo que quisiera participar.
Pero aquellos breves e intensos minutos en sus brazos la habian dejado aturdida y encantada, aunque confusa. Lo que sintio en nada se parecia a los actos procaces y realizados a toda prisa que habia presenciado. Con aquel unico beso, el hombre habia abierto puertas que Alex no sabia que estuviesen cerradas. La joven habia saboreado y tocado. Y ahora queria mas.
?Por que, si debia albergar tales sentimientos, tales anhelos, no podian dirigirse hacia alguien que no perteneciese a una clase social tan superior a la de ella que lo situase por completo fuera de su alcance? Alguien que no buscase esposa, una dama elegante de impecable cuna. Una mujer que nunca podria ser ella.
Por su propia paz de espiritu debia evitar verlo, mantenerse alejada de el, no acercarse a una tentacion que no estaba segura de poder resistir. Concentrarse en otra persona, como Logan Jennsen. Pero ?como hacerlo, si lord Sutton ocupaba toda su mente?
Por desgracia, evitarlo era imposible, al menos de momento. Alex no podia renunciar a los ingresos que le proporcionaria su trabajo en las fiestas a las que sin duda asistiria el mientras buscaba a su esposa. Necesitaba demasiado el dinero. Emma y ella tenian planes para Robbie y todos los demas ninos, cuyas vidas eran tan miserables como lo fue la de ella. Queria y necesitaba ayudarlos, y no podia tirar por la borda todo lo que habia conseguido a base de trabajo, todo lo que por fin estaba a su alcance, porque se habia encaprichado de un hombre que al cabo de una semana no recordaria su nombre.
Por supuesto, Logan Jennsen era un hombre rico…
