– Si. ?Que paso despues de que ella muriera?
Alexandra se sintio invadida por una avalancha de recuerdos dolorosos, y aunque no tenia ningun deseo de sacar a relucir esa parte de su vida, de pronto sintio que queria contarle algo acerca de su pasado, al menos algo para mostrarle que decia la verdad al afirmar que era vulgar.
– Fui a vivir con mi tia -dijo-, la hermana de mi padre. No queria mucho a mi madre, a la que habia etiquetado como «sucia gitana» asi, que no estuvo muy contenta de cargar conmigo.
– ?Y tu padre?
– Era un marino y habia muerto en altamar cuando yo era un bebe. No lo recuerdo en absoluto.
– Lo siento. -De nuevo puso la mano con la que sostenia la correa de Lucky sobre la suya y le apreto los dedos-. Esta claro que tu tia te proporciono una educacion.
Alexandra dejo escapar una risa amarga.
– No. Tenia un unico hijo varon, Gerald, dos anos mayor que yo, a quien si le dio una educacion. Yo aprendi escuchando detras de las puertas y escondida bajo los arbustos que habia junto a la ventana de la habitacion donde Gerald recibia clases del tutor. -Lanzo un hondo suspiro y decidio que no era necesario anadir que la habian echado de casa de su tia cuando tenia doce anos por haberle dejado un ojo morado a su primo cuando intento meterle mano bajo la falda-. No fui muy feliz alli.
Como tampoco lo fue en las frias, oscuras y aterradoras calles de Londres donde se habia refugiado despues de que su tia la echase como quien tira las sobras del dia anterior. Alli habia sido donde y cuando habia empezado su verdadera educacion.
– Lo que demuestra que eres una de esas personas a las que la adversidad las hace crecer, en lugar de hundirlas. ?Que fue de tu tia?
– No tengo ni idea, si he de ser sincera, Colin. No he vuelto a verla ni a saber de ella desde que me marche de su casa. Tampoco me importa. Por lo que a mi respecta, esta muerta. Y a menudo deseo que asi sea. -Levanto la vista, arqueando las cejas, para mirar a Colin-. ?En que clase de persona me convierte eso?
– Humana, como el resto de nosotros.
Alexandra decidio que ya habia profundizado mas de lo que deseaba en su doloroso pasado, y pregunto:
– ?Que tipo de cosas has hecho de las que no estas orgulloso?
Colin la miro deseando seguir interrogandola pero dandose cuenta claramente de que ella no iba a responder a mas preguntas. Habia esperado que confiase en el y le confesase su antigua profesion, pero entendio por que no lo hacia. Sin embargo, si el confiaba en ella, quiza ella haria lo mismo. O tal vez nunca mas lo miraria con aquella admiracion en los ojos.
Manteniendo un tono y una expresion totalmente ambiguos, le pregunto:
– ?De verdad quieres saberlo? Puede que no te guste lo que vas a oir.
– No hay nada que puedas decir que me haga pensar mal de ti.
– Una declaracion de la que quiza te arrepientas.
– No. -Alex le busco la mirada-. Conozco la verguenza y el arrepentimiento y los errores suficientemente bien para no juzgar a los demas. Pero si prefieres no explicarmelo, tambien lo entendere.
Sus palabras y la calida compasion en sus ojos embargaron a Colin de emocion y le fallo la voz. Le enfurecia que Alexandra hubiese experimentado verguenza y dolor, pero al mismo tiempo lo llenaba de compasion y le producia una irrefrenable necesidad de decir a su despiadada tia lo que pensaba del trato que habia dispensado a su sobrina huerfana. La comprension que mostro Alexandra al no presionarle a exponer cada detalle de su vida, le hicieron tener aun mas ganas de contarle lo que no habia compartido nunca con nadie mas.
– Quiero que lo sepas.
Y despues de tomar aire muy hondo, le conto todo sobre la noche en que le dispararon, como habia traicionado a su hermano, el distanciamiento posterior y la culpa que todavia sentia. Ella escucho en silencio, con la frente fruncida, concentrada.
Cuando el termino, dijo:
– Os habeis reconciliado.
– Tengo la suerte de que me ha perdonado.
– Pero tu hermano ha de sentirse sin duda culpable ya que a ti te dispararon.
– Algo que fue enteramente culpa mia. Nathan nunca me habia dado razon alguna para desconfiar de el, pero yo lo hice.
– ?Por que?
– He pasado innumerables horas preguntandome lo mismo. Y me averguenza reconocer que en parte estaba celoso. Lo envidiaba. El no tenia las responsabilidades que yo tenia, era libre de un modo que yo no podria serlo nunca. -Colin movio la cabeza y fruncio el ceno-. No quiero que parezca que no me importan las obligaciones de mi titulo o que no me las tomo en serio. Porque no es asi. Se que un gran numero de personas viven de nuestras tierras, y esa es una responsabilidad que nunca pondria en peligro o comprometeria. Pero no puedo negar que ha habido ocasiones, especialmente cuando era mas joven, en que habria deseado ser el hermano pequeno. -Lanzo a Alexandra la misma mirada desafiante que ella le habia lanzado anteriormente-. ?En que clase de hombre me convierte eso?
– Humano, como el resto de nosotros.
Los labios de Colin se arquearon formando una pequena sonrisa.
– Me pagas con mi misma moneda.
Dudo si continuar o no, y finalmente decidio poner todas las cartas sobre la mesa.
– Pero he hecho otras cosas, cosas que nunca le he contado a nadie.
Colin se dio cuenta de que debia de tener un aspecto tan sombrio como el tono de su voz porque Alexandra le apreto el brazo suavemente.
– No tienes que contarmelo, Colin.
Pero de pronto queria hacerlo. No acababa de entender del todo las razones; probablemente porque no queria que hubiese secretos entre ellos.
– Durante mis anos como espia, vivi una mentira -empezo-. Ni siquiera mi propio padre sabia que trabajaba para la Corona.
– Creo que el secretismo debe perdonarse en casos asi.
Colin aminoro el paso, despues se paro, la miro fijamente y pronuncio las palabras que nunca antes habia pronunciado:
– Mate a un hombre.
Durante varios segundos se hizo el silencio entre ellos. Despues, ella dijo:
– Estoy segura de que tenias una buena razon para hacerlo.
Su calmada actitud ante su confesion dejaron paralizado a Colin, aunque, al mismo tiempo, no lo sorprendieron. Aquella mujer, su Alexandra, unica, no era de las que se desmayaba y pedia auxilio.
Su Alexandra. Como un latido, las inquietantes palabras retumbaron en su mente, llenandolo de una sensacion que no podia nombrar y que dejo a un lado para examinar mas tarde.
– Era un traidor a Inglaterra.
– Entonces merecia morir. Piensa en las vidas que salvaste deteniendolo.
– Lo hago, pero… -Las imagenes que habia guardado bajo llave con tanta determinacion, aparecieron a traves de la niebla e invadieron su mente-. Descubri la traicion de Richard accidentalmente mientras estabamos juntos en una mision para la Corona. De hecho, si no hubiese sido por un descuido suyo, nunca lo habria sabido. Lo consideraba un amigo, un colega, un hombre fiel a Inglaterra.
Toda la furia de la traicion que habia sentido en el pasado volvio con fuerza y Colin tuvo que frotarse los ojos. Pero eso solo sirvio para darle la oportunidad a su mente de hacer mas vividas las imagenes del pasado: Richard cogiendo su navaja, el mas rapido que Richard, el afilado metal hundiendose en la piel de manera escalofriantemente lenta, la sangre caliente de Richard rezumando y cubriendo sus manos, la vida apagandose en los ojos del hombre que un dia habia considerado su amigo.
– Colin.
Abrio los ojos. Ella estaba de pie frente a el con los ojos llenos de preocupacion y de una fiera determinacion. Alargo las manos y tomo las suyas.
– Hiciste lo que tenias que hacer.
– Lo se -dijo Colin asintiendo-. En el fondo, lo se. Pero hay otra parte de mi que no puede olvidar que le quite
