hago, aunque si consigo ser la mitad del hombre que el era, me podre dar por contento. -Hizo una pausa de varios segundos y despues prosiguio-: Su muerte fue tan repentina, tan inesperada… tan terriblemente sorprendente. Parecia tener una salud perfecta, pero su corazon de repente… se paro.

La emocion que le empanaba la voz hizo que algo creciera en el interior de Allie… compasion, pero tambien algo mas que no podia acabar de definir. Algo perturbador. Hasta ese momento, habia creido que lord Robert no era un hombre serio, que solo era frivolo y despreocupado. Pero la manera en que hablaba de su padre, o de querer ser como el, indicaba una profundidad de caracter que ella no habia creido que poseyera. Una profundidad que resultaba peligrosamente atractiva.

– ?Sabe usted? -prosiguio lord Robert, haciendola volver a la realidad-, mi padre le propuso matrimonio a mi madre aqui, en Vauxhall. Era la historia favorita de mi familia, y se contaba todos los anos para el aniversario. - Senalo hacia un banco de piedra situado bajo un majestuoso olmo-. Padre juraba que estaban sentados en ese banco. En cambio, madre siempre le corregia y decia que fue en un banco cerca del limite norte del parque. -Rio por lo bajo-. Continuamente se tomaban el pelo sobre eso, y era una discusion que siempre acababa con padre guinandole el ojo a madre y diciendole: «Lo que importa no es donde se lo pedi, sino que la dama me dijo que si.»

Allie no pudo evitar sonreir ante la tierna imagen que esas palabras habian dibujado en su imaginacion. La tristeza nostalgica que vio en los ojos de lord Robert la llamaba, le pedia que la reemplazara con la picara hilaridad que se habia acostumbrado a encontrar en ellos.

– Muy romantico. Muy diferente de mis padres. -Acercandose mas a el, como si fuera a confiarle el asunto muy privado, le pregunto en voz baja-: ?Puede guardar un secreto?

– Naturalmente -repuso el, enarcando las cejas.

– Mi madre fue la que se declaro a mi padre.

Lord Robert la miro varios segundos, luego, como ella esperaba, se dibujo una sonrisa en su rostro.

– No me diga.

Allie se llevo la mano libre al corazon.

– Le digo la verdad, caballero. Mama y papa se conocian y se amaban desde la infancia. El verano en que mama cumplio los diecisiete anos, espero y espero a que papa se le declarase, pero el estaba aguardando el momento perfecto. Mama decidio que podia hacerse vieja antes de que el momento perfecto de papa se presentara, asi que tomo el asunto en sus manos y le pidio el matrimonio.

– Evidentemente, el dijo si.

– Cierto, aunque papa todavia dice que se sintio muy contrariado de que le robara su gran momento romantico, a lo que mama siempre le responde: «Si hubiera esperado, Henry, podriamos no estar casados aun. Y entonces me tendria que haber casado con Marvin Blakely.» -Se rio y prosiguio-: Y entonces es cuando papa murmura por lo bajo algo poco halagador sobre Marvin Blakely. Luego el y mama se sonrien con lo que yo llamo su sonrisa especial… Esa que hace evidente que aun se aman, despues de todos estos anos.

El se detuvo, y ella tuvo que imitarle. Una sombra de sorpresa se paseaba por los ojos de lord Robert.

– Mis padres tambien intercambiaban a menudo ese tipo de mirada -explico-. Podian estar en una habitacion atestada de gente, Pero de repente parecia como si estuvieran solos. Como si nadie mas existiera.

– Si, esa es exactamente la mirada.

Se quedaron en medio del camino, mirandose, y de nuevo, como habia hecho el dia anterior, Allie hubiera jurado que habia algo entre ellos. Un entendimiento sutil e intimo, tacito pero no por ello menos real.

Se obligo a apartar la mirada y movio la cabeza suspirando.

– Lo lamento mucho por su madre. Debe de ser terrible perder a un marido al que se ama tanto…

Allie sintio que el daba un respingo y lo miro. Lord Robert la observaba con una extrana expresion.

– Pues claro que usted puede entender lo que se siente… -murmuro el. No le pregunto «?no es cierto?», pero Allie oyo claramente esa pregunta en su voz, la vio en su expresion.

Sintio que el rubor le cubria las mejillas y comenzo a caminar de nuevo, apartandose de la mirada penetrante e inquisitiva de lord Robert, temerosa de que el leyera la verdad en sus ojos.

Aunque no podia negar que amaba a David cuando murio, el descubrimiento de su autentico caracter habia apagado su amor como si fuera la llama de una vela. Intento traer a su mente la imagen de David, para obligarse a recordar lo que nunca queria volver a soportar, pero el apuesto rostro que aparecio ante ella no fue el de David.

«Dios, ayudame.»

Cerro los ojos con fuerza, intentando borrar la imagen de lord Robert, pero no lo consiguio. El ocupaba completamente sus pensamientos. Peor aun, Allie sospechaba que si bajaba la guardia aunque fuera un segundo, tambien ocuparia su corazon.

Robert, aliviado por haber regresado a la mansion, le entrego el sombrero y el baston a Carters. No podria haber resistido ni un solo minuto mas encerrado con la senora Brown en aquel carruaje, aspirando su hipnotico perfume floral y devanandose los sesos sin encontrar nada que decir. Casi todo el trayecto desde Vauxhall habian estado en silencio, Robert sentado frente a ella, cohibido como un escolar.

Demonios, habian disfrutado de una buena camaraderia durante el paseo, pero de repente se habia desvanecido en el aire y habia sido reemplazada por una tension que emanaba de ella en en grandes oleadas. En parte, habia anhelado romper esa tension, pero por otra parte se decia que era mejor de esa manera. Porque cuanto mas hablaba con ella, cuanto mas compartia con ella, mas encantadora le resultaba.

La voz de Carters le arranco de sus pensamientos.

– Mientras han estado ausentes, ha llegado un paquete para la senora Brown procedente del establecimiento de madame Renee. Lo he hecho colocar en el dormitorio. -Metio la mano en el bolsillo, saco una carta sellada y se la entrego a la senora Brown-. Tambien ha llegado esto. Hay un chico que espera para llevar una respuesta a lord Shelbourne.

Los hombros de Robert se tensaron. ?Que querria ahora Shelbourne? Con una senal de agradecimiento hacia Carters, la joven rompio el sello y leyo el contenido de la carta. Un repiqueteo resono en el vestibulo, y para su irritacion Robert se dio cuenta de que era su propia bota golpeando impaciente el suelo de marmol. Paso casi un minuto mientras ella leia en silencio. ?Que demonios le habia escrito Shelbourne? ?Toda una novela?

Se aclaro la garganta e intento adoptar un tono indiferente, que contrastaba marcadamente con la irritacion que sentia.

– Espero que no sean malas noticias.

La senora Brown alzo la vista del papel.

– Lord Shelbourne desea que cene con el esta noche en su casa.

Robert apreto los punos. ?Por todos los demonios! Estaba claro que ese canalla buscaba asediarla en la intimidad de su casa, ya que ella habia rechazado su invitacion para aparecer en publico. Bueno, la senora Brown no era una tonta e ingenua jovencita. Naturalmente que adivinaria las intenciones de Shelbourne y lo rechazaria.

– ?Puedo utilizar el carruaje esta noche?

Robert se la quedo mirando. Por mucho que intentaba evitarlo, no podia contener los celos que lo invadian. Tampoco el dolor. Maldicion, ella habia rechazado su invitacion para esa noche a Vauxhall. No importaba que en el mismo instante en que las palabras habian salido de sus labios se hubiera arrepentido de invitarla. La intimidad del lugar hubiera sido una pura tortura para el, y habia sentido un gran alivio cuando la senora Brown rechazo la invitacion, pero lo de Shelbourne…

– ?Tiene intencion de aceptar? -pregunto, mucho mas friamente de lo que pretendia-. Creia que necesitaba esta noche para prepararse para el viaje de manana.

– La verdad es que es cierto, pero no puedo rechazar la invitacion del conde. Vealo usted mismo -le respondio, tendiendole la carta.

Robert leyo las escasas lineas, y noto que se le tensaba el menton al pasar por la frase «oportunidad de conocernos mejor».

– ?Tienen la caja de la que habla?

– Si. Supongo que se la deberia haber llevado esta manana, pero no se me ocurrio hacerlo. Lo mas seguro es que me hubiera deshecho de ella al hacer la maleta esta noche. Es una caja oxidada y abollada por encima. Me alegra especialmente poder devolversela, sobre todo porque no le puedo devolver el anillo.

– Asi que desea aceptar la invitacion solo para devolverle una caja oxidada y abollada.

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