– Me temo que si. Elizabeth ha tenido una de sus visiones. Cuando toco a la senora Brown.
La seria mirada de Austin y su tono grave hicieron que todos los musculos de Robert se tensaran.
– ?Que ha visto?
La expresion de Austin se volvio aun mas seria.
– Muerte. Y peligro. Alguien va a morir, Robert. No sabe quien. Pero sabe que tanto tu como la senora Brown estais en peligro.
Robert se quedo helado. Allie en peligro. Las palabras de Austin resonaron en su cabeza. «Alguien va a morir.»
Antes de que Robert pudiera contestar, Austin fue hasta el sofa, recogio algo y regreso a la ventana. Alzo la mano y le mostro una pistola.
– No te separes de esto. ?Llevas un cuchillo?
– Siempre.
– Bien. No vayas a ninguna parte solo. Si Elizabeth ve alguna cosa mas, te informare inmediatamente.
Robert tomo la pistola y la sopeso. «Alguien va a morir»
Una torva determinacion lo invadio.
«Ese alguien vas a ser tu, canalla, quien quiera que seas.» Se aclaro la garganta y miro a Austin.
– Te agradezco el aviso. Y el arma. Tienes mi palabra de que nada malo le pasara a Allie.
Austin alzo las cejas lentamente.
– ?Allie?
Era imposible interpretar incorrectamente la pregunta formulada con esa palabra. Robert no parpadeo.
– Si. Allie. Confio en que no tengas ninguna objecion. -Era una afirmacion, no una pregunta.
– No. Ninguna objecion. Creo que yo, mas que nadie, puedo entender el atractivo de una hermosa mujer americana. Solo estoy un poco sorprendido, porque no hace mucho que la conoces.
– ?De verdad? ?Y cuanto hacia que conocias a Elizabeth antes de estar seguro?
Una mirada avergonzada cruzo el rostro de Austin.
– Sobre un minuto y medio. Claro que tarde varias semanas en admitirlo.
Robert suspiro teatralmente.
– Siempre he sospechado que eras un poco lento. Calculo que solo tarde unos cuarenta y tres segundos. Pero unicamente lo he aceptado hace unas horas.
– Aun asi, creo que ese es un nuevo record familiar.
– Si. Y uno que preferiria que quedara entre nosotros, como minimo hasta que me declare a la dama.
– Entendido. Pero deberias saber que Elizabeth seguramente notara tus sentimientos. Y sospecho que Caroline se lo imaginara. Nuestra hermana tiene un olfato infalible para descubrir esos asuntos sentimentales.
– Lo tendre en cuenta. -El reloj de la chimenea dio la media hora-. Si me disculpas, sera mejor que me retire. Ha sido un dia muy largo.
Se desearon buenas noches, y Austin decidio quedarse para tomar otra copa. Robert subio las escaleras. Tenia que mantener a Allie a salvo a toda costa. Y la mejor manera de lograrlo era estar exactamente donde ella estuviera.
Se dirigio hacia el dormitorio de la joven.
15
Allie estaba envuelta en sombras en un rincon de su dormitorio, mirando por la ventana. Lo unico que podia ver era la oscuridad y el palido reflejo de si misma. Habia permanecido en el lecho durante horas, rogando por dormirse y liberarse del torbellino de pensamientos que se arremolinaban en su mente, pero el sueno se habia negado obstinadamente a hacer acto de presencia. En su lugar, las emociones, preocupaciones y temores marchaban por su cabeza como un batallon de soldados: Robert, el anillo, Robert, la carta, Robert, secretos, Robert, las advertencias de Elizabeth.
Robert.
Se presiono las sienes con los dedos y cerro los ojos con fuerza, intentando borrar su imagen, pero esta seguia firmemente grabada en su mente. No lo habia visto desde la cena, una comida rapida, porque todos deseaban visitar a Elizabeth y Lily. Y naturalmente, le habia sido imposible hablar con el en el comedor sobre lo que mas le pesaba en el pensamiento. «Creo que deberiamos ser amantes.»
Y en esos momentos, la confirmacion por parte de Elizabeth de que Robert tenia secretos hacia que sus pensamientos fueran aun mas confusos. ?Que ocultaba? ?Que habia ocurrido en su pasado? Una curiosidad morbosa tiraba de ella. A pesar de que no le deberia importar, de que no deberia tener ninguna relevancia, sentia una inexplicable necesidad y un impulso avasallador de saber. ?Que ocurriria si, como habia sugerido Elizabeth, se lo preguntaba? ?Se lo contaria el? ?O, como habia hecho David, le mentiria? ?0 llegaria incluso a negar que hubiera algo que explicar?
«No seas estupida. Si no ha compartido sus secretos con su propia familia, ?por que te los iria a contar a ti? ?Y por que querrias tu que lo hiciera?»
Abrio los ojos, y se quedo sin respiracion. En el reflejo de la ventana vio abrirse lentamente la puerta de su dormitorio. Un helado temor la recorrio y se volvio en redondo.
Y se encontro mirando a Robert, que entraba silenciosamente en la habitacion. Parpadeo dos veces, segura de que lo que veia debia de ser fruto de su imaginacion. Pero el era real. Y estaba alli.
Una oleada de calor la cubrio, derritiendo instantaneamente su miedo. Desde la oscura esquina en la que se hallaba, lo contemplo cerrar la puerta y luego dar la vuelta a la llave. Avanzo lenta y silenciosamente hacia la cama. Allie se dio cuenta del instante exacto en que Robert se percato de que no habia nadie entre las arrugadas sabanas. Lo vio quedarse inmovil, y luego recorrer rapidamente la habitacion con la mirada.
– Estoy aqui -dijo Allie, surgiendo de entre las sombras.
Robert se volvio tan deprisa que penso que habia estado a punto de romperse el cuello. Alli estaba ella, banada por el dorado fulgor procedente del escaso fuego que quedaba en la chimenea. Se sintio tan aliviado que tuvo ganas de sentarse. Pero atraveso la estancia y agarro a Allie por los antebrazos.
– ?Estas bien? -pregunto con voz tensa.
– Si.
– Estaba preocupado. -Su voz le sono aspera y acusadora, incluso a el mismo.
Allie alzo las cejas.
– Entonces estamos a la par. Casi se me para el corazon cuando vi que se abria la puerta de esa forma tan furtiva.
– No era furtiva. Era cautelosa. Me siento muy aliviado de que estes bien. Cuando vi la cama vacia pense… - Fuera lo que fuese que iba a decir se le olvido al bajar la mirada. Allie llevaba una bata color crema que la cubria desde la barbilla hasta los pies con su forma severa y sin adornos. Una larga hilera de botones la cerraba por delante, y se imagino debajo un camison de algodon de igual sencillez.
Nunca la habia visto vestida con nada que no fuera negro, y el efecto fue como el de un golpe en el corazon. Estaba tan hermosa que le hacia dano y, por primera vez desde que la conocio, Robert no noto la sombra de otro hombre entre ellos.
– ?Que pensaste? -le pregunto en un susurro-. ?Que me habia fugado con algun hombre?
Robert alzo la mirada hasta el rostro de la joven. Brillantes mechones se habian escapado de la trenza y le daban un sensual aire de desarreglo. Alzo la mano y rozo con la yema de un dedo las marcas que estropeaban la piel palida y delicada bajo los ojos, marcas que le dijeron sin palabras que Allie no habia dormido. Las pupilas de la joven se dilataron al sentir el ligero contacto, y Robert penso en cual seria su reaccion a caricias mas atrevidas e intimas.
– Temi que algun tipo de desastre te hubiera ocurrido, si -contesto-. Teniendo en cuenta los acontecimientos que han marcado nuestra relacion hasta el momento, no creo que puedas culparme por preocuparme.
– No te estaba culpando. Es mas, considerando la conversacion que he tenido esta tarde con Elizabeth, te agradezco que estes tan alerta.
