Elizabeth alargo los brazos y apreto con fuerza las manos de Allie entre las suyas. Pasaron casi un minuto en silencio.
– Enamorarse no es un error, Allie -dijo Elizabeth finalmente.
Allie lanzo una carcajada seca y amarga.
– Soy la prueba viviente de que si puede serlo.
Algo en la intensa mirada de Elizabeth le produjo la inquietante sensacion de que le estaba observando el alma, y de repente tuvo miedo de lo que su amiga pudiera ver.
– Elegiste al hombre equivocado. No lo volveras a hacer.
– No, no lo hare. Porque no volvera a haber otro hombre. -Una imagen del sonriente rostro de Robert se formo en su mente, y sintio un nudo en el estomago-. Nunca.
– Pero no debes abandonar el amor. Eso si que seria un error terrible y lamentable. -Dudo durante unos segundos, y luego pregunto-: Confio en que Robert haya sido una buena compania.
El calor que sentia en las mejillas aumento hasta igualar las llamas del infierno.
– Si.
Elizabeth la miro directamente a los ojos. -Es todo un caballero.
La mente de Allie trabajaba a toda velocidad. ?Sabria Elizabeth que secretos ocultaba Robert?
«No deberia importarme. Su pasado no es de mi incumbencia.» Pero no podia desoir la curiosidad que la apremiaba, y esa podia ser una oportunidad perfecta para saciarla.
– Todo un caballero quiza lo sea -dijo, adoptando lo que esperaba que fuera un tono indiferente-, pero tiene sus secretos.
La expresion de Elizabeth era indescifrable.
– Si, yo tambien lo he notado. ?Te ha hablado de ello?
Asi que tenia razon. Esos secretos existian. Habia estado segura, pero que Elizabeth se lo confirmara fue como un golpe.
– No, no lo ha hecho.
– Pero tu quieres saber de que se trata -afirmo Elizabeth tranquilamente.
– No. Si. -Allie sacudio la cabeza-. No lo se. No importa lo que sea. Es el hecho de que, al igual que David, tiene secretos, y eso ya me dice algo acerca de el. -Busco en los ojos de Elizabeth-. ?Sabes lo que oculta Robert?
– No creo que nadie sepa toda la historia excepto Robert, por lo tanto es el quien te la deberia explicar. Te sugiero que se lo preguntes.
Elizabeth apreto con mas fuerza las manos de Allie y un ceno de preocupacion se formo en su frente.
– ?Algo va mal? -pregunto Allie, al ver esa expresion.
– Percibo… peligro. Nada concreto, pero lo siento. -Apreto aun mas las manos-. Debes tener cuidado, Allie. Prometeme que no saldras sola. Prometemelo.
Preocupada por la agitacion de su amiga, Allie la agarro por el hombro.
– Te lo prometo. Por favor, no te preocupes.
– Acabo de ir a ver a Lily-se oyo la voz del duque desde la puerta-, y sigue durmiendo como un angel.
Allie saco suavemente la mano de entre las de Elizabeth y se levanto de la cama.
– Gracias por tu comprension y tu perdon -le susurro. Elizabeth la miro con ojos preocupados. -Los tienes ambos. Siempre. Y mi amor.
– Es mucho mas de lo que me merezco, pero lo acepto agradecida.
– ?Vendras a verme manana?
– Si te encuentras con fuerzas, claro.
– ?Y recordaras tu promesa?
– Si. -Allie se inclino y beso a Elizabeth en la frente-. Buenas noches. -Se despidio tambien del duque y salio de la habitacion, cerrando la puerta tras de si.
Inmediatamente, Austin cruzo la habitacion y tomo las frias manos de Elizabeth entre las suyas. Se sintio intranquilo al ver su expresion.
– ?Algo va mal? -pregunto-. ?No te encuentras bien?
– No, estoy bien.
– Pero algo no va como debiera. -Le observo fijamente el rostro y se tenso-. Has tenido una vision. Elizabeth asintio lentamente.
– Si, al tocar las manos de Allie. -Le apreto las manos y lo miro inquisitivamente. Sabes el peligro que han corrido Allie y Robert.
– Robert me ha informado, si.
– Y me lo has ocultado.
– Me lo ha explicado esta tarde, Elizabeth.- Se llevo a los labios la mano de su esposa y le beso los dedos-. Y tu estabas un poco ocupada.
– El peligro no ha pasado, Austin -susurro-. No se como, pero algo va a ocurrir pronto…
Austin se sento sobre la cama y la sujeto por los hombros.
– ?Que es lo que va a pasar? ?Que has visto? -Elizabeth trago saliva, con los ojos cargados de lagrimas.
– Muerte.
Austin sintio como si el corazon dejara de latirle. Cuando la habia conocido, habia dudado de la increible habilidad de su esposa para ver el pasado y el futuro, pero ya no dudaba. Ese don no solo le habia salvado la vida, sino tambien las de William, Claudine y Josette. Austin sabia que la terrible palabra que ella habia pronunciado se convertiria en verdad a no ser que se tomaran medidas para evitar que sucedieran los acontecimientos que habia visto.
– ?Quien va a morir?
– No lo se… no lo vi claramente. Pero he sentido muerte. Muy intensamente.
– ?Se lo has dicho a Allie?
– Le he hablado de mis visiones, si. Le he dicho que presentia peligro y que tuviera cuidado. -Cerro los ojos un instante y movio la cabeza, evidentemente asustada y frustrada-. Se aproxima una amenaza… No puedo determinar su caracter exacto. Pero se acerca. Y lo que si se… -Extendio los brazos y agarro a Austin por el brazo-. Austin, Allie esta en un grave peligro. Y Robert tambien.
Robert se hallaba en el oscuro salon, mirando a traves de la vidriera. Las nubes ocultaban la luna y, por las rafagas de viento que hacian temblar los cristales, supuso que se avecinaba una tormenta. Removio lentamente el conac en la copa que tenia en la mano, luego inclino la cabeza y se trago el fuerte licor. El reloj de la chimenea dio la hora. Las dos de la madrugada. Hacia rato que debia haberse retirado, como habian hecho todos los otros hacia horas. Pero sabia que no podria dormir, y no podia soportar la idea de estar en la cama, excitado, pensando en ella en su lecho a solo dos puertas de distancia. Era mejor que se quedara abajo, a una distancia segura. Cerca del conac. De hecho, otra copa parecia una gran idea.
Mientras se servia, la voz de Austin se alzo desde el umbral en sombras.
– Tambien me tomare uno, si me lo sirves.
Robert contuvo un suspiro. Demonios, habia mas de cincuenta habitaciones en Bradford Hall. ?Por que tenia Austin que escoger esa para rondar? Solo habia una persona cuya compania anhelaba, y no era Austin. Por mucho que quisiera a su hermano, preferia estar a solas con sus pensamientos. Sin hablar, sirvio otro trago.
– Por Lily. Y por su madre -dijo Austin en voz baja, alzando la copa. Sintiendose grosero por desear que su hermano se fuera de su propio salon, Robert toco con su copa la de Austin, y el tintineo del cristal resono en la habitacion.
– Por Lily y por Elizabeth -repitio. Y vacio la copa de un trago, luego regreso al ventanal y miro hacia la oscuridad-. Una hermosa esposa, una hija, un hijo sano… Eres un hombre afortunado, Austin.
– Lo soy. -Robert lo oyo avanzar por la sala. Segundos despues Austin estaba junto a el en la ventana-. Afortunado… y preocupado. -Robert se volvio hacia el rapidamente.
– ?Elizabeth? ?Lily?
– No. Tu. Y la senora Brown.
– ?Ha pasado algo que desconozco?
– No exactamente…
– Noto que hay un «pero».
