y que le hizo verse como una intrusa que interrumpia un momento intimo. Aunque su amiga la habia hecho llamar, Allie decidio marcharse y volver mas tarde, pero en ese momento Elizabeth alzo la vista.
Los anos desaparecieron al encontrarse sus miradas, y un caleidoscopio de imagenes lleno la mente de Allie. Elizabeth y ella de ninas, chapoteando en el lago. Riendose en una comida. Jugando con Patch y los revoltosos perros de Allie. Subiendo con las sabanas al pajar para dormir alli. Compartiendo secretos y suenos, risas y lagrimas. Y el brusco final de su amistad.
«Por mi culpa», penso Allie.
Observo a Elizabeth mientras esta le pasaba su precioso paquetito a su esposo. Luego Elizabeth se volvio hacia ella y le sonrio. Y extendio los brazos.
Allie supuso que debia de haber movido los pies, porque de lo siguiente que fue consciente fue de estar inclinada sobre la cama, abrazando a Elizabeth, ambas llorando, riendo y volviendo a llorar.
Finalmente, Allie se aparto y miro aquellos ojos del mismo color que los suyos, sonrientes y llenos de lagrimas. Casi no podia hablar por el gran nudo que sentia en la garganta.
– Elizabeth… me alegro tanto de verte. Te… te he echado tantisimo de menos…
La sonrisa de Elizabeth hubiera podido iluminar toda la habitacion.
– Lo mismo digo. Pensaba que no ibas a llegar nunca, y cuando por fin lo has hecho, ni siquiera he podido bajar a recibirte.
Una temblorosa sonrisa le curvo los labios.
– Lo entiendo perfectamente. Al fin y al cabo, los bebes tienden a llegar cuando les da la gana.
– Asi es. Y ahora, me gustaria presentarte a nuestra hija… Lily.
– Como tu madre -repuso Allie suavemente. Fue hacia el otro lado de la cama con la intencion de mirar dentro del paquetito rosa, pero el duque se lo paso. Mirando hacia abajo, Allie ahogo un suspiro. Un minusculo angelito con una boca perfecta dormia, con las pestanas como medias lunas sobre las mejillas. Una manita cerrada reposaba junto al sedoso rostro.
Al ser la hermana mayor, Allie estaba acostumbrada a los bebes, pero habian pasado bastantes anos desde la ultima vez que habia tenido a uno en los brazos. El carino y la anoranza la invadieron e inclino la cabeza para aspirar el aroma unico de los bebes.
– Bueno, hola, Lily-susurro-. Creo que eres la damita mas hermosa que he visto nunca. -Allie toco con el indice la suave manita de Lily. Los minusculos deditos se abrieron y se volvieron a cerrar agarrando el dedo de Allie. El corazon se le derritio-. Oh, y que fuerte eres. Y muy afortunada, porque tienes un papa y una mama estupendos que te quieren mucho. -Alzo la mirada hacia Elizabeth y el duque-. Es maravillosa. Me siento tan contenta por vosotros.
El duque se puso en pie.
– Muchas gracias -dijo-. Y ahora, con vuestro permiso, me retiro para que podais hablar en privado. Me parece que tengo que ganar una partida de billar. Pero primero acompanare a mi hija al cuarto de los ninos. -Miro a su esposa, y Allie pudo ver que hubiera preferido no apartarse de su lado. El duque apreto la mano de Elizabeth-. Volvere pronto. -Allie le entrego a Lily, incapaz de reprimir una tierna sonrisa ante el hermoso contraste… el hombre alto y de anchas espaldas llevando en brazos aquel paquetito rosa.
Cuando la puerta se cerro, Elizabeth dio unas palmadas sobre la cama.
– Sientate a mi lado. Tenemos mucho de que hablar. -Allie dudo un instante.
– Aunque me gustaria mucho, debes de estar exhausta…
– Cansada, si. Pero demasiado euforica para poder dormir.
Allie se sento sobre la cama y durante todo un minuto las dos jovenes simplemente se miraron.
– Te sienta muy bien ser duquesa -dijo Allie por fin. Elizabeth se acerco mas a ella.
– Ser duquesa es terrorifico, pero me estoy acostumbrando. Caroline y mi suegra tienen mucha paciencia, y Austin tambien.
– No creo haber visto nunca a un padre mas orgulloso.
Elizabeth rio.
– Por lo que me ha dicho Robert, Austin casi hizo un agujero en el suelo de tanto ir arriba y abajo.
Al oir el nombre de Robert, Allie sintio que el calor le ascendia por la nuca.
– Parecia bastante alterado, es cierto. -Entonces, antes de que la conversacion se desviara hacia un camino que ella no deseaba recorrer, sobre todo sin antes decirle a Elizabeth lo que necesitaba decirle, respiro profundamente y comenzo-: Elizabeth, necesito disculparme contigo… Ni siquiera se como expresarte la pena que siento.
– Allie, no lo hagas -repuso Elizabeth amablemente-. Ya te has disculpado en las cartas. Lo entiendo perfectamente. Amabas a David. No hay nada que perdonar.
Allie miro a Elizabeth a los ojos, y los vio cargados de compasion y comprension. Estaba a punto de ahogarse de remordimiento y verguenza, y apreto las manos para evitar que le temblaran.
– Si, si que lo hay. Me comporte de una forma horrible contigo, y tu tenias razon. -Una lagrima cayo desde sus ojos hasta el cobertor-. Si te hubiera hecho caso… respecto a David…
Lentamente, con dificultad al principio pero cada vez con mayor determinacion, le conto toda la historia de la traicion de David, su descubrimiento de como era el en realidad y sus esfuerzos por reparar el mal que habia hecho. Elizabeth la escucho atentamente, sin decir nada, pero ofreciendole todo su apoyo y simpatia a traves de sus expresivos ojos. Cuando Allie termino, dejo escapar un suspiro prolongado y cansado. Sentia la piel del rostro tensa por las lagrimas secas y el cuerpo exhausto como si hubiera corrido varios kilometros. Pero su corazon estaba mas ligero; se habia librado de un gran peso.
– Se que aceptaste mis disculpas por carta, Elizabeth, pero merecias que te las presentara en persona. Eras mi mejor amiga y solo querias lo mejor para mi. -Movio la cabeza y miro hacia el suelo-. Me averguenzo tanto de no haber sabido ser lo mismo para ti.
– Allie, por favor. Escuchame. Mirame. -Allie alzo la cabeza y miro a Elizabeth a los ojos, que rebosaban compasion-. Has pasado por una situacion terrible. No la empeoremos haciendola durar mas. Nuestras diferencias quedan en el pasado, y por lo que a mi respecta, todo esta perdonado y olvidado. Lo que necesitas es perdonarte a ti misma. Y permitirte olvidar. -Su mirada se poso en el vestido de luto de Allie.
– Pero yo no quiero olvidar -repuso Allie firmemente-. Si lo hago, corro el peligro de cometer el mismo error. -Respiro hondo-. Ahora que te lo he contado todo, necesito preguntarte…; ?Tu sabias lo de David? Me escribiste que me lo explicarias cuando viniera a verte… y aqui estoy.
Elizabeth la miro con ojos solemnes.
– Me temo que es dificil de explicar. Y puede que aun te resulte mas dificil de aceptar.
Allie alargo la mano y toco la manga de Elizabeth.
– Puedo aceptar la verdad, Elizabeth, sea la que sea. He aprendido de la manera mas dura que son las mentiras y el engano lo que nos destruye… no la honestidad.
– No me gustaria volver a arriesgar nuestra amistad.
Allie sintio la culpa como si fuera una bofetada.
– Dude de ti una vez, Elizabeth. Es un error que no volvere a cometer.
Elizabeth asintio con la cabeza, luego exhalo un suspiro de asentimiento.
– ?Recuerdas que algunas veces yo resultaba ser bastante… perspicaz?
– ?Bastante perspicaz? -A pesar de la seriedad del momento, Allie sonrio ligeramente-. Nunca olvidare cuando Jonathan y Joshua nacieron. No solo adivinaste que mama iba a tener gemelos, sino tambier el dia en que nacerian y la hora exacta. Y aquella ocasion en que supiste que Katherine se iba a caer del caballo. Me doy cuenta que intuias algo sobre David, pero…
– Fue mas que una simple intuicion, Allie. Noto cosas. Veo cosas En mi cabeza. Cosas que ocurriran y cosas que han ocurrido. No lo puedo explicar, pero te juro por mi honor que es cierto. Nunca te lo habia dicho, ni a nadie, porque las visiones son fugaces y poco frecuentes. Temia que la gente pensara que estaba loca. -Sus ojos se cargaron de tristeza-. Sabia que David te haria dano. No sabia de que manera, pero sabia que habia hecho cosas malas, que era un mentiroso.
Allie la escucho, absorbiendo las palabras. No le cabia duda de que deberia sentirse sorprendida por lo que le confesaba Elizabeth, o incluso esceptica, pero no era asi. Lo cierto era que le habian pasado tanta; cosas extraordinarias en los ultimos dias que lo que Elizabeth le confiaba casi le parecia normal. Siempre habia sabido que Elizabeth en muy perspicaz. Lo unico nuevo era saber cuan perspicaz era.
