Los dedos de Robert resbalaron por la suave mejilla de la mujer. Allie no tenia ni idea de hasta que punto pensaba estar alerta.

– ?Que te ha dicho Elizabeth?

– Que presentia peligro. Y que no debo salir sola.

– ?Asi que sabes lo de sus… sensaciones?

– Me lo ha explicado esta tarde, si. Me ha dicho que sintio algo en David… que por eso intento persuadirme de que no me casara con el. -rio tristemente- Si hubiera… -Movio la cabeza y luego se aparto de el. Robert retiro las manos y las dejo caer. La observo cruzar la habitacion hasta la chimenea. Noto que ella necesitaba poner espacio entre ambos, y se obligo a permanecer donde se hallaba.

– No puedo cambiar el pasado -dijo ella-. Lo unico que puedo hacer es aprender de sus errores.

– Eso es todo lo que se puede hacer, Allie.

Allie contemplo el leno ardiente durante varios segundos, luego se volvio hacia el.

– Esa habilidad de Elizabeth es extraordinaria.

– Cierto -repuso Robert-. Sus sensaciones salvaron la vida de Austin. Y las de mi hermano William y su familia. Estaremos siempre en deuda con ella.

La sorpresa de Allie fue patente.

– No sabia nada. Es una historia que me interesaria conocer.

– Entonces te la contare. Pero no ahora. Porque ahora hay otras cosas que debemos discutir.

Robert la vio inmovil. Luego Allie alzo la barbilla ligeramente.

– ?Que otras cosas?

– Que todavia te enfrentas a un peligro -contesto el, caminado lentamente hacia ella. Los ojos de la joven se abrieron ligeramente al ver su acercamiento deliberadamente lento, pero no vacilo. Bien. A Robert le gusto que no retrocediera. Le gusto el brillo de reconocimiento, atenuado por la cautela, que vio brillar en sus ojos-. Tambien esta el hecho de que no necesitas preocuparte por salir sola porque no tengo intencion de estar mas lejos de ti que -se detuvo cuando solo los separaba medio metro- esto.

Se acerco y la tomo por las munecas con delicadeza. Noto su pulso acelerado bajo sus dedos y se sintio complacido.

– Ahora, tenemos pendiente el asunto de terminar la conversacion que empezamos en el carruaje.

– ?Has pensado en el asunto? -inquirio ella.

– No he pensado en nada mas.

– Ya veo. ?Y has tomado una decision?

Robert no podia menos que admirar el aire de indiferencia de la joven, una pose que solo la rapidez de su pulso contradecia.

– No es posible que dudes de que quiero hacer el amor contigo -contesto el, con los ojos clavados en los de ella.

Un destello que parecio ser de alivio cruzo los ojos de Allie. Sin embargo, como el no dijo nada mas y se quedo quieto mirandola, ese alivio se convirtio en incertidumbre.

– No lo dudo -repuso ella-; sin embargo, me parece que tienes algun «pero».

– Supongo que has considerado la posibilidad de quedarte ennharazada. -Robert aparto firmemente la increible y emocionante imagen de ella embarazada de un hijo suyo.

– Claro que la he considerado, pero no es ningun problema. -Bajo la cabeza y miro hacia el suelo-. Soy… esteril.

Robert sintio que todo en su interior se tensaba, y un «no» resono en el interior de su cabeza. El destino no podia ser tan cruel. Trago saliva para humedecerse la garganta, seca de repente.

– ?Que te hace pensar eso?

Allie alzo la cabeza y lo miro a los ojos.

– No concebi nunca durante mi matrimonio.

Los musculos de Robert se relajaron levemente.

– No estuviste mucho tiempo casada.

– Ocho meses. Lo suficiente, sobre todo considerando la frecuencia con que… lo intentamos.

Robert apreto los dientes ante la idea de aquel canalla ladron tocandola, y se alegro de que el sinverguenza nunca pudiera volver a hacerlo.

«Ningun hombre lo hara. Excepto yo.»

– Quiza fuera culpa de tu marido.

Allie nego con la cabeza.

– No. La culpa era mia. David estaba seguro. Tanto que, dado lo que ahora se de el, no me sorprenderia que hubiera tenido un hijo en algun momento. -La amargura le hizo apretar los labios-. Incluso podria haber tenido varios. Dios sabe que no fui la primera mujer con la que estuvo… Fue dificil de aceptar que yo era incapaz de tener hijos, pero no tuve eleccion.

Sus palabras hirieron profundamente a Robert. El deseaba tener hijos. Muchos. Y Allie seria una madre maravillosa.

Pero ?y que si realmente era esteril?

La miro a los ojos y el corazon le dio un vuelco. Si, los hijos eran importantes. Pero ella era esencial. Si de verdad no podia tener hijos, entonces prodigarian su amor a sus sobrinos. Y mientras tanto, el ya habia indicado la posibilidad de que hubiera sido su marido el responsable de la falta de hijos. Si a la dama no le preocupaba quedarse embarazada, bueno, ?quien era el para discutir?

Las implicaciones de ese hecho le recorrieron la mente. Si ella se quedara embarazada… eso la obligaria a quedarse con el. A casarse.

Sin duda esa idea deberia horrorizar a su conciencia, pero su voz interior permanecio en silencio, permitiendole razonar que, mientras que el nunca querria obligarla a contraer un matrimonio que ella no deseara, no habia duda de que, pasado el tiempo suficiente, ella llegaria a la conclusion de que estaban hechos el uno para el otro. Y en cuanto hubieran hecho el amor, sin duda ella lo sabria.

– ?Hay alguna otra cosa que desearas discutir? -pregunto Allie.

Robert enlazo los dedos de ambos.

– No. La verdad es que me he quedado sin conversacion.

Allie se acerco, borrando la distancia entre ellos. La punta de sus pechos rozaron la camisa de Robert, enardeciendolo.

– Entonces, quiza te gustaria besarme.

La mirada de Robert se poso en los turgentes labios, y noto una presion contra los pantalones.

– Si, me gustaria. Para empezar…

Inclino la cabeza y unieron sus bocas en un beso que el pretendia que fuera tierno. Pero en cuanto sus labios se rozaron, se convirtio en algo calido y apremiante, luego en puro fuego cuando ella separo las manos de las de el y se las paso sobre el pecho y sobre los hombros para enredarlas en el cabello.

Robert le rodeo la cintura con un brazo y la apreto fuertemente contra su cuerpo, mientras su mano libre subia por la espalda hasta llegar al suave cabello. Presionaron uno contra el otro, los senos de ella aplastados contra el pecho de el, la ereccion de el entre los muslos de ella. Sus lenguas enzarzadas en una desesperada danza, ansiando saborear mas, llegar mas hondo. El gusto de ella… dulce y especioso al mismo tiempo, el seductor aroma de madreselva, envolviendolo, invadiendo sus sentidos. Robert queria, necesitaba mas.

Una vocecilla interna le advirtio de que fuera mas despacio, pero su cuerpo estaba mas alla de la obediencia. Se sentia como si hubiera pasado meses en el desierto, privado de agua, y ella fuera un oasis. Una necesidad desesperada de tocarla en todas partes al mismo tiempo lo arrollo, exacerbando el ansia que latia en su interior. Sus manos se movian imparables por la espalda de Allie, cerrandose sobre las nalgas, subiendo hacia las costillas y hacia delante, para llenarse las palmas con sus pechos.

Allie se retorcia contra el, y un grunido bajo y casi animal subio por la garganta de Robert. Deseaba sentir las manos sobre su piel. Necesitaba las de ella sobre la suya. Rompio el beso y la miro. Tenia los labios hinchados y humedos, el color subido, los ojos brillantes de excitacion. El pecho le subia y bajaba rapidamente, no menos frenetico que el de el.

Robert le tomo el rostro entre unas manos no demasiado firmes.

– Allie… -Demonios, casi no reconocia ese ronco sonido como su voz-. Quiero ir lento y suave contigo, pero,

Вы читаете Un Romance Imprevisto
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату