extendio un brazo y le toco con el dedo el delicado hoyo del cuello, luego lo deslizo lentament hacia abajo, excitando un turgente pezon, luego el otro, con suaves caricias. Cuando la respiracion de la joven se transformo en una serie de prolongados suspiros, se inclino hacia abajo y sustituyo el dedo por la lengua. Le lamio sin prisa los pechos y luego atrapo los tensos pezones entre sus labios. El aroma de madreselva se alzo desde la humeda carne de la joven, mezclandose con el almizcle, embriagandolo.

Los suspiros de Allie se tornaron gemidos de placer y hundio le dedos entre los cabellos de Robet, arqueando el cuerpo para ofrecerle los pechos y que los tomara en su boca. Movio las caderas, rozando la parte interior del muslo contra las piernas de Robert. Este descubrio un gracioso trio de pecas justo bajo el pecho izquierdo de la joven y dedico sus labios a ellos durante varios minutos. Luego continuo su exploracion, y recorrio el estomago de Allie con la lengua, saboreando cada temblor de la piel, cada monte y cada valle de sus formas femenina Cuando le hundio la lengua en el ombligo, la joven respondio con un ronco gemido, que hizo ascender la temperatura de Robert en varios grados.

– Robert…

Todos los nervios del cuerpo se le inflamaron al oir su nombre en ese susurro apasionado. Se irguio sobre los talones y la miro a los ojos que parecian despedir un humo dorado. Un deseo ardiente, imperioso e impaciente se apodero de el.

Puso las manos sobre los muslos de Allie y le separo mas las pierna la reluciente piel femenina se mostro a su avida mirada. Comenzo a acariciar con un suave movimiento circular los pliegues humedos y lleno mientras su mirada alternaba entre sus dedos y el expresivo rostro de mujer. El cuerpo de Allie se movia sensualmente al ritmo de su caricia y esta respuesta desinhibida lo excito al maximo. Y asi era como la queria tener tambien a ella: al maximo. En el momento en que noto que Allie estaba en ese punto, retiro la mano. El seco gemido de protesta lleno la habitacion, aguzando la casi desesperada necesidad de Robert.

Se inclino sobre ella, apoyando el peso sobre las manos, y la tento rozandola con la punta de su ereccion. El tacto humedo y sedoso de la mujer, junto con su gemido de placer, le produjo una aguda sensacion. Miro hacia abajo, entre sus cuerpos, observando como la penetraba lentamente, hundiendose en su humeda y acogedora calidez.

El ronroneo de placer de Allie atrajo la mirada de Robert hacia su rostro. Sus ojos se encontraron, y supo que el deseo puro y la urgencia reflejados en su mirada eran iguales a los suyos.

– Allie.

El susurro le salio de entre los labios como una plegaria, imposible de contener. Los dedos de ella recorrieron insaciables el rostro de Robert, sus labios. Acerco la cabeza para besarlo profunda e intimamente. Allie estiro los brazos hacia atras, por encima de la cabeza, y Robert los recorrio con las manos hasta enlazar sus dedos con los de ella. Luego, rompiendo el beso, la contemplo mientras se movia en su interior, casi saliendo totalmente de su cuerpo para volver a hundirse profundamente de nuevo. Por el rostro de Allie desfilaron una docena de expresiones de placer y sorpresa, y Robert intento grabarse en la mente cada una de ellas, igual que habia memorizado cada uno de sus entrecortados suspiros.

Cuando Robert aumento la potencia de sus embates, Allie cerro los ojos.

– Mirame -le susurro el.

Los parpados de la joven se alzaron, y con las miradas entrelazadas Robert la penetro con mas fuerza, mas rapido, hasta que ella se tenso debajo de el, arqueando la espalda, gimiendo al alcanzar el climax. Con un embate final, Robert oculto el rostro en el fragante cuello de Allie y la siguio hacia el abismo.

Robert se desperto lentamente, recuperando los sentidos uno a uno. Tumbado sobre la espalda, lo primero que noto fue una piel sedosa y calida apretada contra la suya.

«Allie.»

La satisfaccion le recorrio y respiro profundamente. Un toque de madreselva, mezclado con la erotica fragancia de la pasion satisfecha, revivio su sentido del olfato y le trajo a la memoria imagenes de la noche. Abrio los ojos y miro a su amante.

Su corazon se hincho ante esa palabra. Amante. La tenia junto a el, vuelta de costado, con la cabeza junto a su hombro. Uno de los esbeltos brazos descansaba sobre su pecho con la mano sobre su corazon. El peso de una bien torneada pierna reposaba sobre sus muslos

El largo cabello formaba un halo castano, que caia sobre los hombros de Allie y sobre su propio pecho. Froto con dulzura un mechon entre sus dedos indice y pulgar. Como todo el resto, el pelo era hermoso. Y suave como el saten.

El calido aliento de la joven le rozo el hombro, y lo invadio un sentimiento de posesion como nunca antes habia experimentado. Aquella mujer era suya. Se pertenecian el uno al otro. Despues de la pasion que habian compartido durante la noche, tras el lazo fisico y emocional que los habia unido, no era posible que ella lo rechazara. Cuando se despertara, Allie lo sabria. Con la misma absoluta seguridad que lo sabia el.

El sonido de la lluvia al golpear los cristales condujo su mirada hacia las ventanas. La tormenta que antes habia amenazado estaba cayendo. Miro el reloj de la chimenea y suspiro. Era casi el alba. Los criados pronto se levantarian. Y por mucho que odiara dejarla, tenia que regresar a su dormitorio. Debia hacerlo en ese instante, antes de que lo hallaran de una manera que podria afectar a la reputacion y el honor de la joven. En ese mismo instante, antes de ceder a la tentacion de besarla hasta despertarla y continuar la sensual exploracion de sus cuerpos

Salto de la cama y recogio rapidamente sus ropas. Con una ultima mirada al dormido cuerpo de Allie, salio sigilosamente de la habitacion convencido de que no tendria que abandonar su lecho de esa forma durante mucho tiempo. Porque pronto Allie seria su esposa.

Lester Redfern miro a traves de la sucia ventana de su reducida habitacion y lanzo una maldicion. ?Ya estaba! Llovia como si tuviera que compensar la sequia de todo un siglo. Tendria que haber partido de Londres el dia anterior, pero no habia querido perderse la pelea de gallos enThe Hound'sToorh por la noche. Habia ganado cinco libras, pero en ese momento le parecia que habia sido un mal negocio. ?Como demonios podia haber sabido que lloveria a cantaros? ?Y como iba a llegar a Bradford Hall en aquellas circunstancias? Los caminos se habrian convertido en zanjas para las ruedas. La unica alternativa era ir a caballo, pero el no tenia un maldito caballo y ademas odiaba esas bestias. Animales estupidos, malhumorados y desagradables que le mordian y olian mal. Por no hablar de la paliza que recibiria su trasero si tenia que cabalgar durante todo ese trayecto. ?Podian ponerse peor las cosas? En cuanto se le ocurrio esa pregunta, la borro de la mente. Con la suerte que estaba teniendo, mas valia no preguntar.

Pero, si no iba, si no conseguia sacarle la maldita carta del conde a esa maldita mujer… Trago saliva mientras un musculo le tironeaba del ojo. No, no tenia otra opcion que ir al campo. Lloviera o no lloviera, tenia que ir. Tenia que acabar ese maldito asunto de una vez por todas.

Ese mismo dia.

16

Despues de su noche con Robert, bien entrada la manana, Allie se planto ante el espejo y examino su reflejo. Incluso bajo la tenue luz que manaba de aquel cielo gris y lluvioso, e incluso vestida de negro, podia notar un brillo inconfundible. Le relucia en los ojos, le refulgia en las rosadas mejillas y se anunciaba en la leve sonrisa secreta que no podia borrar de los labios.

En ningun momento durante los tres ultimos anos se habia sentido tan maravillosamente viva, tan vibrante y tan jovial. Su cuerpo se estremecia de placer, el pulso se le aceleraba al pensar en la noche anterior… cosa que hacia constantemente. Se volvio y miro la cama, que ya estaba hecha. Pero al instante se vio a si misma y a Robert entre las sabanas revueltas, con los miembros entrelazados, tocandose, saboreandose, explorandose. ?Que Dios la ayudara, no podia esperar a hacerlo de nuevo!

Seguro que todos lo adivinarian. ?Como podrian mirarla y no notarlo? El aspecto de mujer satisfecha la cubria como un chal de cachemira, y nada, ni siquiera el largo bano que se habia permitido, ni el dia gris, ni su sombrio atuendo, podian disimularlo. No se arrepentia de sus acciones, pero tenia que ser cautelosa. Discrecion. Una cosa era tener una amante… y otra muy distinta que toda la familia se enterara de su relacion.

Pero ?como iba a poder estar en la misma habitacion que el y actuar con normalidad? ?Como, ahora que

Вы читаете Un Romance Imprevisto
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату