– Carino, llevas pensando eso desde la fiesta que organizo Marcus.

– Parece que en algun momento entre hacer el amor con el, compartir llamadas y correos electronicos, y aquella sesion de ultima hora para cuadrar el presupuesto, la opinion que tenia de el cambio -pincho un tomate pequeno y dijo-: Gloria, creo que… me gusta.

– ?Y haces que suene a noticia nefasta por…?

– Para empezar, porque vive en Nueva York.

– No si la fusion sigue adelante y se traslada a Atlanta.

– Que su puesto pase a Atlanta no significa que el vaya a venir.

– Si saca adelante esta fusion, sabes que le haran una oferta fabulosa.

– Cierto… pero luego esta el hecho de que Jackson y yo tenemos muy poco en comun -pero al pronunciar esas palabras, tuvo que cuestionar su validez-. Aunque, despues de nuestras conversaciones y correos, he descubierto que no es que no tengamos nada en comun -movio la cabeza-. Pero tu y yo sabemos que los opuestos no se atraen. No a la larga.

– A lo que tengo dos cosas que decir -indico Gloria, enumerandolas con unos dedos impecablemente cuidados-. Uno, ?quien dice que vaya a ser una relacion larga? Y dos, quiza esas cosas que no teneis en comun puedan resultar… interesantes. ?Cuando vas a volver a verlo?

– Esta noche. Iba a regresar a Nueva York manana por la noche para volver a Atlanta el lunes por la manana, pero lo he invitado a pasar el fin de semana conmigo -decirlo en voz alta le causo un hormigueo delicioso.

– Todo un fin de semana juntos -Gloria asintio-. Excelente. El domingo por la noche tendras una buena idea de como es realmente y si de verdad te gusta. ?Has planeado algo especial?

– No. Tara se marcha el sabado, asi que casi todo el dia lo dedicaremos a trasladar las cajas a la furgoneta que ha alquilado -movio la cabeza y rio-. No puedo creer todo lo que tiene.

– ?Jackson lo sabe?

– Si. Se ha ofrecido a ayudar.

Gloria se quedo boquiabierta.

– ?Que se ha ofrecido a mover cajas, maletas y muebles pesados, en su dia libre? Eso es increible. Dime… ?tiene hermanos?

– Dos, pero uno se va a casar pronto y el otro es demasiado joven.

– Pareces saber mucho acerca de su familia.

– Hemos pasado bastante tiempo al telefono.

– ?Y te ha gustado lo que has oido?

Riley respiro hondo. Al final, respondio:

– Si.

– No pareces especialmente feliz al respecto.

– No estoy segura -alzo la vista de la ensalada a medio comer y manifesto la preocupacion que llevaba dandole vueltas en la cabeza mas tiempo del que queria reconocer-. Me temo que pueda estar desarrollando algunos… sentimientos por Jackson.

– Y eso te asusta.

No era una pregunta, pero asintio.

– Si. Me ha pillado desprevenida. Sabes como me gusta planear las cosas.

– Si. Pero, por desgracia, los sentimientos rara vez cooperan con los planes.

– Dimelo a mi. Despues de que Tara se fuera, los planes eran recuperar el tiempo perdido y volver a disfrutar de la solteria. Divertirme. Salir con hombres diferentes.

Gloria le palmeo la mano con gesto de simpatia.

– Y ahora solo quieres salir con un hombre en particular.

– Eso parece. Lo cual me estropea todos los planes. No habia contado con lanzarme a una relacion a largo plazo.

– Cierto. Pero no caigas en el topico de no ver el bosque por los arboles, Riley. Quiza, solo quiza, Jackson es el hombre -miro la hora-. Escucha, lamento tener que irme, pero tengo programada una reunion en cinco minutos. Llamame si necesitas hablar. Y piensa en lo que te he dicho.

Riley asintio, luego bebio un trago de agua, mientras las palabras de Gloria reverberaban en su mente. «Quiza, Jackson es el hombre».

?Pensar en lo que le habia dicho? Solto una risa carente de humor. No creia que pudiera pensar en otra cosa.

Capitulo 10

Riley y Jackson escoltaron a Tara al coche.

– No te olvides de llamar para saber que has llegado a salvo -dijo Riley-. Y, por favor, conduce con cuidado.

– Si, senora -repuso Tara con sonrisa burlona. Se volvio hacia Jackson y, despues de darle un abrazo y un beso sonoro en la mejilla, dijo-: Ha sido estupendo conocerte. Y de verdad te agradezco la ayuda que me has prestado hoy. Si alguna vez decides meterte en el negocio de las mudanzas, te escribire una magnifica referencia.

Jackson sonrio.

– Gracias. Buena suerte con tu apartamento y trabajo nuevos.

Tara se volvio entonces hacia Riley y la abrazo con fuerza.

– Cuida a este hombre. Es de los que hay que guardar -le susurro-. Ya me contaras si tiene un hermano. Te quiero, hermana.

– Yo tambien te quiero -musito con un nudo en la garganta.

Tara se subio a la furgoneta, arranco y, con una sonrisa alegre y un gesto de despedida a traves de la ventanilla, fue hacia la salida. Riley continuo con la vista clavada en la esquina despues de que el vehiculo hubiera girado y desaparecido de vista, hasta que Jackson carraspeo y capturo su atencion.

– ?Estas bien? -le toco el brazo.

Para consternacion de Riley, el labio inferior le temblo y unas lagrimas ardientes se agolparon detras de sus parpados. Parpadeo con rapidez y asintio… luego nego con la cabeza a medida que una lagrima grande se deslizaba por su mejilla.

– Oh, Riley. Ven aqui, carino.

Le abrio los brazos y Riley entro en ellos y le rodeo la cintura con sus propios brazos. Enterro la cara en el pecho de Jackson y libero los sollozos que ya no pudo contener mientras el le palmeaba la espalda, le daba besos suaves en el pelo y le murmuraba palabras de consuelo al oido.

Finalmente, alzo la cara humeda.

– No se que me pasa -movio la cabeza con los ojos anegados-. Pense que me sentiria feliz de verla irse, pero mirame… estoy hecha una pena.

El le seco las lagrimas con movimientos delicados de los dedos pulgares.

– En absoluto. Solo un poco mojada por las lagrimas.

– Hablo aqui -se palmeo el pecho a la altura del corazon-. Una mitad de mi se siente feliz de que se haya ido, otra mitad se siente muy culpable por sentirse asi, mientras que la otra mitad ya la echa de menos.

El esbozo una sonrisa.

– Es evidente que estas alterada, porque eso son tres mitades. Si tus numeros no cuadran, necesitas ayuda - le planto un beso en la punta de la nariz-. Entiendo como te sientes. Cuando Brian se marcho de mi casa, pense que me pondria a dar botes de alegria… que una parte de mi hizo, creeme. Pero habia otra parte que, de repente, comprendio lo que debieron sentir mis padres cuando abandonamos el nido.

Riley asintio.

– Es eso. Sufro el sindrome del nido abandonado, y ni siquiera soy madre todavia.

– Consideralo una buena practica para el futuro -su mirada de pronto se torno pensativa-. Has hecho un buen trabajo con tu hermana, Riley. Eres comprensiva, responsable y paciente. Amable y carinosa. Algun dia, seras una

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