vez.

Un ligero movimiento en la puerta capto su atencion y giro la cabeza. Riley estaba apoyada en el marco, con una camiseta negra y una sonrisa perversa en la cara.

– Pareces perdido en tus pensamientos -comento ella con voz ronca-. ?Piensas en el desayuno?

– Si. Y en la mujer que lo prepara -clavo la vista en las piernas desnudas-. Pero, te imaginaba desnuda.

– En una ocasion, oi en un programa de cocina que no era una buena idea freir beicon desnuda. Decidi seguir el consejo del chef. Pero eso tiene facil remedio -agarro el bajo de la camiseta y con un movimiento fluido, se la quito por encima de la cabeza y la hizo volar hacia un rincon.

Jackson se movio bajo las sabanas.

– El desayuno esta listo -anuncio ella-. Pero lo puse en el horno para que se mantuviera templado… por las dudas.

Riley lo miro, tendido en su cama, los ojos oscurecidos por el deseo y el ardor, y en su interior experimento una reaccion similar. Con cada experiencia nueva, con cada dia que compartian, cada conversacion, cada exploracion sensual, se iba acercando mas y mas al abismo emocional que se abria ante ella. Como era impotente para ponerle fin, solo podia aguantar y esperar que sucediera lo mejor.

Alzo los brazos y se paso los dedos por el cabello revuelto, luego bajo lentamente las manos por su cuerpo, coronandose los pechos y excitandose los pezones, encantada por el modo y la intensidad con que la miraba. Se acerco al borde de la cama y con un movimiento de la muneca aparto la sabana.

Luego se inclino y paso un unico dedo por la extension de la ereccion. Una gota de un liquido claro coronaba la punta, y con la yema de un dedo lo extendio por el glande.

– Vaya, vaya -murmuro-. Parece que algo se ha levantado. Menos mal que fui previsora.

– Menos mal -corroboro el con voz ronca.

Su intencion habia sido tomarse su tiempo, provocarlo, excitarlo, pero era evidente que ya estaba bien excitado, y que Dios la ayudara, tambien ella.

Ya podria tomarse su tiempo con el mas tarde. Lo queria dentro de ella, y lo queria en ese momento.

Saco un preservativo de la mesilla y se subio a la cama hasta situarse a horcajadas sobre el. Despues de ponerselo con celeridad, guio el pene erecto hasta su abertura humeda y lentamente se hundio en el. Cerro los ojos y todo su cuerpo parecio suspirar una unica palabra: Jackson.

Apoyo las manos sobre sus muslos y mecio las caderas, entregada a la oleada de placer que la sacudio. Presiono la ereccion hasta llevarla mas adentro, enviando lanzas de calor hasta su nucleo. Se movio sinuosamente, observandolo con rojos entrecerrados, disfrutando de la absorta atencion de el.

El la embistio profundamente y le provoco un jadeo de placer. Antes de que Riley tuviera la oportunidad de respirar, Jackson se irguio y cerro una mano en su cabello, atrayendola para una profunda y exuberante union de las bocas y las lenguas. Se lleno las manos con los senos palpitantes y le froto implacablemente los pezones excitados. Abandono sus labios y le beso la linea de la mandibula, luego abrio un camino de fuego por el cuello hasta llegar a los pechos. Ella experimento una sacudida honda cuando se introdujo un pezon en la boca y comenzo a lamerlo con movimiento circulares. Riley lerdeo las caderas con las piernas y se dejo ahogar en las sensaciones que la bombardeaban.

Y entonces le dio la impresion de que las manos de Jackson estaban por todas partes. Coronandole los pechos. Acariciandole la espalda. Agarrandole las caderas, explorandole los contornos de los gluteos. Introduciendose entre sus cuerpos tensos para acariciarle el nucleo sensible e hinchado.

Temblando de necesidad, le apreto las caderas con las piernas y los unio, mas.

– Es tan agradable estar dentro de ti -jadeo el sobre sus labios-. Tan caliente. Tan humeda.

– Tan duro. Tan profundo. Tan… oohhh.

Las palabras se convirtieron en un gemido cuando el se elevo con fuerza. Ella siguio el ritmo cada vez mas veloz, hasta que se quebro. Un grito ronco salio de sus labios. Lo aferro por los hombros y arqueo la espalda, sacudida por el orgasmo, reduciendo todo su mundo al lugar exquisito en el que sus cuerpos se unian intimamente. En algun rincon lejano de su mente, lo oyo gemir, lo sintio agarrarla de las caderas y embestirla con fuerza, notando los temblores que lo sacudian a medida que el experimentaba su propia liberacion.

Cuando los temblores de Riley se mitigaron, se derrumbo y apoyo la frente mojada sobre la de Jackson. Cuando pudo volver a respirar de forma pausada, se echo para atras y lo miro.

El le aparto un mechon de pelo de la mejilla y luego se la acaricio.

– Tu piel es preciosa. Tan suave.

Ella logro esbozar una sonrisa.

– Gracias a toda la leche que bebo con los donuts y los brownies.

– En ese caso, eres un testimonio andante de lo buena que es la leche para el cuerpo. Deberias exigir un porcentaje de la industria lactea -continuo acariciandole la piel hasta bajar y coronarle el trasero. Se lo apreto con suavidad y le guino un ojo-. Buenos activos.

– Gracias.

– Creo que deberiamos ir a la cocina a comprobar ese beicon. Gracias a ti, he desarrollado un apetito feroz. Despues de haber comido, quiza vuelva a dejar que hagas lo que quieras conmigo.

– ?Dejarme? -bufo-. ?Ja! Puedes besar mis activos, tenista.

– Cuando tu quieras, carino. Cuando tu quieras.

Lo miro a los ojos. El corazon le dio un vuelco y de manera irrevocable, cayo por el precipicio. Que Dios la ayudara, pero lo amaba. Completamente. Su risa. Su sonrisa. Su sentido del humor. Su amabilidad y generosidad. Su inteligencia y paciencia. Su dedicacion a la familia y el trabajo. Como la hacia sentir.

Pero, ?sentia el lo mismo por ella? Era evidente que le gustaba. ?Seria posible que sus sentimientos fueran igual de fuertes? ?Que haria, que diria, si le comentara alli mismo que lo amaba? El simple pensamiento le atenazo las entranas.

De la espera no podia salir nada malo, pero si podian suceder todo tipo de catastrofes si mostraba sus cartas demasiado, pronto. Era mejor esperar. Se marchaba, esa noche, pero volverian a verse. Pensaba ir a visitarlo a Nueva York el mes proximo, oportunidad perfecta para llegar a conocerlo en su propio terreno, y el regresaria a Atlanta. Con la fusion casi cerrada, el trabajo de Jackson se trasladaria a Atlanta, una perspectiva que la llenaba de esperanza para el futuro. En cuanto lo visitara, en cuanto se cerrara la fusion, le diria lo que sentia.

Era un buen plan. Tan bueno, que se nego a estropearlo pensando que necesitaba un plan B.

Capitulo 11

Cuando Jackson llego al trabajo el lunes por la manana, treinta minutos tarde debido a un retraso en el metro, la oficina ya bullia con la noticia oficial que habia llegado a traves del correo electronico de la compania: Prestige se fusionada con Elite Commercial Builders. La empresa resultante retendria el nombre Prestige y tendria sus oficinas en Atlanta. Los departamentos que en ese momento tenian su sede en Nueva York serian trasladados. A todos los empleados se les daria a elegir entre el traslado o una generosa indemnizacion por despido. Al dia siguiente por la tarde se habia convocado una reunion para discutir los detalles. Marcus queria que la transicion y el traslado fisico se llevaran a cabo con la maxima fluidez y rapidez posible, declarando que el objetivo era de tres meses.

Jackson se sirvio un cafe, escapo del grueso de empleados reunido en la sala de descanso y fue a su despacho para meditar la situacion. Desde luego, su decision dependia de factores que aun eran una incognita… la oferta que le haria Prestige y si Winthrop entraria en el juego. Si Winthrop le hacia una oferta, cual seria. Siempre habia sabido que se le plantearia una decision de ese tipo. Con lo que no habia contado era con la introduccion de otros factores. Como Riley.

Maldijo para sus adentros. Habia trabajado mucho y duramente como para tomar una importante decision profesional basada en una mujer a la que solo hacia unas semanas que conocia.

En ese momento sono el telefono, una interrupcion bienvenida para sus pensamientos atribulados.

– Aqui Jackson Lange.

– Acabo de leer la noticia de la fusion -dijo Riley-. Tu duro trabajo ha dado sus frutos. Felicidades.

– Gracias -se reclino en el sillon de cuero y cerro los ojos, imaginandosela en la oficina. Un anhelo que no fue

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