capaz de definir, el mismo que experimento la noche anterior solo en su cama y que se repitio al despertar solo esa manana, le retorcio las entranas-. Es un buen trato.
– Estoy de acuerdo. Desde luego, los proximos meses van a ser una locura mientras se lleve a cabo la transicion. Cuando pienso en la pesadilla contable que esta a punto de caer sobre mi departamento al tener que integrar sistemas y procedimientos multiples, me siento tentada a flagelarte el trasero por hacer que esto sucediera.
– ?Es una promesa?
Ella rio.
– Con todo, el trabajo que va a generar esto, puede que no vuelva a vertia luz del dia.
– Te enviare una caja de bombillas.
– Preferiria de donuts.
– Tomare nota de ello.
– Como quieren realizar el traslado con celeridad, supongo que no tardaran en plantearte la oferta para que aceptes el cambio. Probablemente, esta semana.
– Probablemente -convino el.
– Me encantara ayudarte a buscar una casa aqui.
– Eso… me gustaria -«si surge la necesidad».
Experimento, una sensacion incomoda en el pecho, y no hacia falta ser un genio pasa averiguar que era: culpabilidad. Aunque no habia mentido, se sentia mal. Pero no queria decirselo hasta que hubiera algo que decir, por miedo a que comentara algo del estilo de «Por favor, no aceptes otro trabajo en Nueva York. Por favor, ven a Atlanta». Y el responderia: «De acuerdo». No podia arriesgarse a tomar la decision equivocada por los motivos equivocados.
Sono su otra linea de telefono y se sintio avergonzado de pensar que lo habia salvado la campana.
– Me esta entrando otra llamada -indico-. Te lo hare saber en cuanto sepa algo -deberia haber terminado en ese instante, pero antes de poder contener las palabras, anadio-: Te echo de menos.
– Yo tambien -corroboro ella con voz levemente sensual-. Adios.
– Adios -corto, luego respiro hondo antes de aceptar la otra llamada-: Jackson Lange.
– Jackson, soy Ted Whitman de Winthrop Hoteles. Me preguntaba si hoy esta libre para el almuerzo.
Jackson consulto la agenda.
– Si -despues de acordar el lugar y la hora, colgo despacio.
Ted no lo incitaria a comer si no pensaran ofrecerle el puesto en Winthrop. Las cosas se movian deprisa. Aun tenia la mano en el telefono cuando volvio a sonar, en esa ocasion con el timbre que indicaba una llamada interna.
Al contestar, la secretaria de Paul Stanfield le dijo:
– A Paul le gustaria verlo en su despacho a las tres de esta tarde si su agenda lo permite.
– A las tres esta bien.
Una reunion con el director financiero. Sin duda para ofrecerle una oferta de traslado. Lo que significaba que iba a tener que tomar una decision muy importante… e incluso antes de lo que habia pensado.
El martes por la noche, Riley se mantuvo ocupada doblando la ropa limpia, sacando la comida caducada de la nevera, aspirando todas las motas de polvo de debajo de los sofas y sillones… haciendo cualquier cosa que la ayudara a evitar volverse loca mientras esperaba que sonara el telefono.
Deseo que existiera una Madame Omnividente que pudiera predecir el futuro. Pero aunque no supiera con exactitud que iba a depararle, en ningun momento dudaba de que su futuro incluia a Jackson. Lo amaba. Queria estar con el. A su lado, se sentia mas relajada, atrevida y feliz que nunca en su vida. Estaba dispuesta a dar el siguiente paso.
Solo rezaba para que el sintiera lo mismo y no le destrozara el corazon.
El telefono sono, sacandola de su estado de ensueno. Alzo el auricular y se lo pego al oido.
– ?Hola?
– Soy yo -repuso la voz profunda de Jackson-. Lamento que sea tan tarde. Pero estoy seguro de que puedes imaginar que las cosas en la oficina estan desbordadas.
– Aqui tambien lo estan -se dejo caer en el sofa-. Suenas muy cansado.
– Lo estoy.
– Me gustaria poder darte un bonito y prolongado masaje de hombros -anhelaba tocarlo.
El solto una breve risa.
– Ni la mitad de lo mucho que lo deseo yo.
Varios segundos de silencio se estiraron entre ambos, hasta que, incapaz de soportar por mas tiempo el suspense, Riley pregunto:
– Supongo que sabes que me muero por conocer la noticia. ?Prestige te hizo una oferta para trasladarte a Atlanta?
– Si.
– ?Una buena oferta?
– Muy buena.
«Gracias, Dios» Cerro unos momentos los ojos y absorbio la impresion mental de Jackson y ella juntos. De revelarle que lo amaba y el decirle que era algo reciproco. De pedirle que se fuera a vivir con ella en vez de ponerse a buscar una casa. Del futuro juntos, lleno de infinitas posibilidades.
Abrio los ojos, y sonrio.
– Eso es maravilloso, Jackson. Estoy impaciente…
– Hay mas, Riley.
Algo en su tono la llevo a apretar con fuerza el auricular.
– ?Mas?
– Tambien he recibido una oferta de Winthrop Hoteles.
Ella fruncio el ceno al oir el nombre de la conocida cadena de hoteles, de lujo.
– ?Como ha sido eso?
– Me entreviste con ellos el mismo dia que viaje a Atlanta.
Tardo unos segundos en digerirlo.
– Nunca mencionaste que buscabas otro trabajo, o que hubieras tenido una entrevista para uno.
– Llegue a la conclusion de que no valia la pena mencionarlo hasta que hubiera algo que mencionar.
– ?No pensaste que el hecho de que consideraras dejar Prestige merecia la pena ser mencionado?
– No queria que te preocuparas por algo que quiza no sucediera jamas.
– Comprendo -dijo, aunque no comprendia nada-. ?Donde es el trabajo de Winthrop?
– Aqui, en Nueva York.
– Y doy por hecho, ya que lo mencionas ahora, que estas analizando su oferta.
– Es un puesto ejecutivo de responsable de marketing, Riley. Un puesto que han creado pensando en mi. Es un gran paso en la ascension a la cima. Sabes lo importante que es eso para mi.
– Si, lo dejaste bien claro. Pero dijiste que Prestige te habia hecho una muy buena oferta.
– Si. La de Winthrop es mejor.
Las pequenas burbujas del sueno que flotaban sobre su cabeza comenzaron a explotar. Sintio un nudo en la garganta y se obligo a tragar saliva para aliviar la aprension que empezaba a manifestarse. Obligandose a sonar animada, dijo:
– Bueno, parece que tienes que reflexionar mucho. Si quieres hablar de ello, te escuchare encantada.
– Ya he reflexionado sobre ello. Esta tarde acepte la oferta de Winthrop. He hablado con Paul y le he entregado mi dimision. Se lo tomo bastante bien, ya que en base a las conversaciones que habiamos mantenido, habia sospechado que continuaria mi camino si la fusion salia adelante. Acordamos que me quedaria las proximas tres semanas para ayudar en la transicion, y luego…
– Desaparecerias -expuso con voz monotona-. Desaparecerias -cerro con fuerza los ojos y trato de respirar hondo, pero sentia el pecho aplastado. Toda la esperanza y felicidad atesoradas unos momentos atras, se habian apagado.
El silencio se alargo entre ellos.
