– Estas muy callada -dijo el al final.

– No se que decir.

– ?Que tal felicidades?

– De acuerdo. Felicidades -repitio sin el mas minimo entusiasmos.

– Comprendo que es algo inesperado…

– ?Algo?

– De acuerdo, quiza mas que algo, pero continuemos desde aqui. Estaba pensando, ?que te parece si voy este fin de semana y…?

– No.

Jackson callo al oir esa unica palabra, con un tono que nunca antes habia empleado Riley. Sintio un hormigueo de aprension por la espalda.

– ?Que quieres decir con «no»? -inquirio despacio.

– Quiero decir que no quiero que vengas este fin de semana.

Apreto el auricular.

– De acuerdo, entonces el proximo.

– No. Y tampoco el siguiente fin de semana, ni el otro.

No habia equivocos en el sentido de la frase; se meso el cabello con gesto frustrado.

– Riley, que no aceptara el puesto con Prestige no significa que no podamos continuar como hasta ahora.

– Si, me temo que eso es lo que significa.

– ?Podrias, por favor, explicar por que?

– Porque yo no quiero continuar como hasta ahora. Porque queria… mas. Esperaba mas. De ti. Para nosotros -solto una risa aspera y sin humor-. Oh, no te preocupes, tu conciencia esta limpia. No me enganaste ni me diste motivo alguno para esperar que alguna vez llegariamos a ser mas que una muesca en la cama del otro.

Jackson experimento un agudo aguijonazo de algo que no pudo nombrar, sumado a una buena dosis de irritacion.

– Maldita sea, Riley, tu no eres una muesca…

– Si, lo soy. El hecho de que tomaras esta decision sin siquiera hablarlo conmigo lo demuestra. Y demuestra exactamente donde encajo en tu vida y en tus prioridades. Y esta bien. Desde luego, no puedo echarte en cara que sigas tus suenos y progreses en tu carrera. El problema es que yo olvide dejar mi corazon en la entrada - suspiro-. Pero el hecho de que permitiera que mis sentimientos se… involucraran tanto, bueno, es culpa mia y problema mio. Me ocupare de ello. Pero ya no quiero seguir involucrada en esto… sea la que fuere la clase de no-relacion que hayamos establecido. He terminado.

Jackson trato de asimilar todo lo que habia dicho. Era evidente que el le importaba mucho mas de lo que nunca le habia dicho. Y en ese momento lo queria fuera de su vida.

– Riley, no me di cuenta de que tus sentimientos por mi fueran tan… -se apreto el puente de la nariz y movio la cabeza-. Fuertes -concluyo estupidamente.

– No veo que diferencia puede suponer eso. A menos que… que quieras dar a entender que habrias tomado otra decision de haber sabido que me estaba enamorando de ti.

El cerro los ojos, temeroso de examinar la respuesta a esa pregunta porque estaba muy cerca del blanco. ?Acaso no habia temido que los sentimientos intensos que ella le inspiraba pudieran influir en sus decisiones, profesionales?

– No podia dejar que los sentimientos tuyos o mios, entraran en una decision tan importante para mi profesion.

– Bueno. Eso resume y aclara bastante la situacion.

– No, no lo creo. Escucha, es tarde, los dos estamos cansados. Hablemos de esto manana, despues de que hayamos descansado un poco.

– No hay nada de que hablar. Antes de que tomaras esta decision, habia cosas de las que podriamos haber hablado. Pero ahora no queda nada por decir.

– Riley, aunque lo hubieramos hablado, habria aceptado el trabajo en Winthrop -no pudo ocultar la frustracion que sentia.

– Si, lo has dejado bien claro. Lo cual es perfecto. Pero al menos lo habriamos tratado. Compartido. Al menos yo habria estado al corriente de las cosas.

– A ver si lo entiendo. No estas enfadada porque no me vaya a Atlanta. Te enfurece que hiciera algo sin consultarlo primero contigo, a pesar de que, de todos modos, habria hecho lo mismo.

– Deja que te lo diga con la maxima claridad, Jackson, para que no quede posibilidad de malentendido. Estoy dolida porque descartaras una oportunidad de venir a Atlanta, ya que, como una necia, habia creido que teniamos algo especial juntos, y que podria convertirse en algo mas. Estoy dolida y enfadada porque tomaste la decision sin siquiera mencionarme que podia haber otra oferta sobre la mesa. Y estoy furiosa conmigo misma por permitir que mis sentimientos se involucraran en una relacion que, para ti, evidentemente, no era mas que sexo. El resumen es que hiciste lo que consideraste mejor para ti, y punto. Y ahora yo necesito hacer lo que es mejor para mi. Tu tomaste tu decision y yo he tomado la mia -suspiro-. Hemos terminado.

Esas dos palabras lo golpearon como un martillo.

– Riley…

– Terminado -la voz se le quebro y el corazon le dio un vuelco-. No quiero saber nada mas de ti. Por favor, no me llames ni me envies correos electronicos. Se ha acabado.

– No puedo… maldita sea, estas llorando.

– No -nego con voz tremula que contradijo sus palabras-. Pero aunque asi fuera, no es problema tuyo. Buena suerte con tu trabajo nuevo. De verdad espero que te haga feliz. Adios, Jackson.

– ?Riley, espera! Esto no es… Yo no quiero… -lo invadio una sensacion desagradablemente proxima al panico-. No puedo decirte adios de esta manera.

– No hace falta. Ya lo he hecho yo.

Antes de que pudiera decir otra palabra, la comunicacion se corto. Lentamente bajo el auricular y se llevo las manos a la cara.

Se sentia… vacio, pero al mismo tiempo con una sensacion de perdida que le quemaba las entranas como nunca antes habia experimentado. Habia esperado que pudiera estar molesta. Decepcionada. Pero nunca habia imaginado que pondria fin a su relacion.

La ira envolvio su dolor. ?No queria verlo mas? ?Saber nada de el? Perfecto. Habia tomado la decision correcta.

?O no?

Desde luego que si. Se sentia mal por haberle causado dolor…maldicion, ni siquiera se habia dado cuenta de que le haria dano. Pero Riley habia dejado bien claro que habia empezado…

A enamorarse de el.

Sintio otra oleada de perdida. ?De verdad se habia enamorado de el? Pero, de ser eso cierto, no podria haber puesto, fin con tanta resolucion a su relacion. Y el hecho de que no estuviera dispuesto a cuestionar la decision de ella, le demostraba que lo que sentia por Riley no era amor. Claro que la echaria de menos, pero seguiria adelante. De hecho, era bueno lo que habia sucedido. Se sentia aliviado. Si… era un alivio. Los sentimientos, las emociones que le inspiraba eran demasiado… poderosos. Confusos. Abrumadores. «Es mejor asi», afirmo con enfasis su voz interior. «De verdad».

Capitulo 12

– ?Como van tus planes de boda? -le pregunto a Gloria por encima del ruido que habia en su cantina mexicana favorita. Bajo la vista al magnifico diamante que habia adornado la mano izquierda de su amiga durante el ultimo mes. Rob, el tenista profesional, no solo habia resultado ser un tipo estupendo, sino demostrado que tambien tenia un gusto magnifico en anillos de compromiso. Le dedico una sonrisa afectuosa a su amiga.

– De maravilla, Miss Dama de Honor, asi que no te preocupes -los ojos de Gloria brillaban casi tanto como el

Вы читаете Vestida De Rojo
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату