anillo-. ?Puedes creer que en menos de seis meses voy a convertirme en esposa?

Riley no pudo evitar reir ante la expresion atonita de Gloria.

– Dado que te vas a casar, no puede representar una autentica sorpresa -bromeo.

– Lo se, lo se. Es que todo parece tan… irreal. A veces, me siento tremendamente feliz, y otras me domina el panico absoluto. ?Y si no soy una buena esposa?

– Seras fabulosa. Rob sera un marido estupendo.

– Si, lo sera -la sonrisa de Gloria irradiaba amor-. Lo supe desde el primer momento que lo vi, desde la primera vez que hable con el. Dentro de mi, supe que era el.

Riley desterro con firmeza el aguijonazo que sintio. Agradecio que las cosas le hubieran salido mejor a Gloria que a ella.

– Estoy impaciente por presentarte a los amigos de Rob -dijo Gloria despues de devorar un nacho lleno de salsa-. Ahora que la locura inicial de la fusion se ha tranquilizado un poco, no tienes mas excusas para evitar conocer a esos hombres… jovenes, atractivos, solteros, atleticos.

– Suena estupendo -Riley forzo una sonrisa.

Gloria le apreto la mano.

– No, no es asi -manifesto con simpatia-. Y ojala lo fuera. Pero pasara pronto… tiene que pasar. Han transcurrido dos meses, Riley.

Ni siquiera fingio no entender de que hablaba.

– Dos meses, ocho dias y diecinueve horas -dijo, alzando la copa de margarita-. Y no pienses que no estoy realmente irritada conmigo misma por seguir sufriendo -el carrazon le dolia tanto como la ultima vez que habia hablado con Jackson, algo que la molestaba aun mas por el hecho de que el habia seguido adelante con su vida.

– El mejor modo de olvidar a un hombre es encontrar a otro -aconsejo Gloria.

– Ese es el plan -convino Riley. Y anhelaba olvidar a Jackson. Por desgracia, hasta el momento habia sido - incapaz de hacerlo-. Ahora que el trabajo se encuentra bajo control, estoy ansiosa por volver a la escena de las citas.

No era verdad, pero despues de entregarse dos meses a la autocompasion, y de comer demasiados donuts, estaba preparada, o al menos determinada, a empezar a conocer a hombres nuevos.

– Uno de los amigos de Rob va a celebrar una fiesta dentro de una semana. ?Por que no vienes con nosotros?

Riley acallo el inmediato «No gracias» que quiso asomar a sus labios y sonrio.

– Suena divertido.

Y necesitaba divertirse un poco. Era hora de que tambien ella siguiera adelante con su vida.

Tres semanas despues de la cena con Gloria, Riley estaba en su despacho repasando los presupuestos para el ano siguiente, con el almuerzo junto a su codo a la espera de que le prestara atencion. Un golpe leve al marco de la puerta hizo que alzara la cabeza. Marcus se hallaba ante la puerta abierta con una sonrisa en la cara.

– ?Hoy comes en tu despacho, Riley?

Ella le devolvio la sonrisa.

– Si, pero no es cualquier almuerzo. Es el sandwich de pavo de The Corner Bread Shop.

– Te doy cincuenta dolares por el -ofrecio Marcus con expresion de absoluta seriedad.

– Olvidalo.

Su jefe sonrio.

– Me marcho, pero queria pasar a verte para darte una noticia. Al fin hemos cubierto el puesto de jefe de marketing. Tardamos mas de lo previsto, pero queriamos al mejor hombre para el cargo. Era complicado cubrir la baja de Jackson Lange.

Riley soslayo la punzada de dolor que la atraveso.

– ?Alguien de la empresa? -pregunto.

– No, hemos recurrido al exterior. Empieza hoy. De hecho, lo acabo de dejar en su despacho en la sexta planta. Le dije que te enviaria a verlo para que pudierais charlar. Asi los dos departamentos pueden empezar con el pie derecho. Buena suerte -le deseo y se marcho.

Riley le dedico una mirada de anoranza a su sandwich, luego se puso de pie y se dirigio a los ascensores. Lo mejor era quitarse de encima las presentaciones primero. No queria empezar con otra batalla en los departamentos de contabilidad y marketing como la que habia tenido con Jackson.

Jackson, Jackson, Jackson. ?Cuando iba a dejar de pensar en el? Irritada Consigo misma, entro en el ascensor y apreto el boton de la sexta planta, luego cerro los ojos. Mala idea, ya que en su mente aparecio una imagen de Jackson sonriente, con el pelo caido sobre la frente. Los abrio de inmediato e irguio la espalda.

Las puertas del ascensor se abrieron y siguio la alfombra azul hasta el despacho del departamento de marketing. La puerta se hallaba abierta y se detuvo en el umbral. Habia cajas apiladas por todas partes alrededor del escritorio, en cuya superficie habia un ordenador nuevo.

– ?Hola? ?Hay alguien en casa?

Callo y, desconcertada, miro fijamente la figura dolorosamente familiar que se incorporo de debajo de la mesa.

– Estoy en casa -repuso Jackson. Rodeo despacio la mesa y apoyo las caderas en el borde al tiempo que cruzaba los pies a la altura de los tobillos. Se paso una mano por el pelo y le ofrecio una sonrisa insegura-. Enchufaba el ordenador.

Riley solo podia mirarlo. Se habia quitado la chaqueta del traje gris marengo y aflojado la corbata azul, a la vez que se habia subido las mangas de la camisa blanca, lo que revelaba unos antebrazos fuertes. Fruncio el ceno y, con esfuerzo, salio de su estupor.

– ?Que haces aqui? -pregunto, orgullosa de que la voz le saliera casi normal.

– Intentar organizar mi despacho -agito la mano, abarcando la docena de cajas-. Como puedes ver, me queda mucho trabajo.

– ?Tu despacho? Creia que le correspondia al director de marketing.

– Y asi es -se presento-. Jackson Lange, director de marketing, a tu servicio.

Un silencio atronador reino entre ellos. Un monton de preguntas danzo en la mente de Riley mientras se afanaba por mantener la calma… al menos por fuera. Cuando sus ojos volvieron a encontrarse, el impacto fue como una sacudida del corazon. La estudiaba con una expresion seria e inescrutable que le puso la piel de gallina.

En el momento en que pudo volver a confiar en su voz, logro preguntarle:

– ?Que ha sucedido con tu trabajo en Winthrop Hoteles?

– Pasa y te lo cuento.

Titubeo durante un segundo, luego cruzo el umbral y esquivo varias cajas hasta situarse ante la ventana. El se aparto del escritorio y fue a cerrar la puerta. Riley parecio perder el aliento al oir el suave clic que los envolvia en intimidad.

– Te ofreceria un asiento -dijo con una media sonrisa-, pero aun no tengo ninguno.

– No hay problema. De todos modos, prefiero permanecer de pie -el no se detuvo hasta que solo los separo medio metro; Riley apenas logro contenerse para no retroceder a sus brazos. Alzo la barbilla y volvio a preguntar-: ?Como se explica todo esto?

– Hace dos semanas llame a Marcus y a Paul para tratar sobre posibilidades de empleo en Prestige. Cuando me dijeron que aun no habian ocupado mi antiguo puesto, lo volvi a solicitar. Aceptaron, dimiti de Winthrop y aqui estoy.

Riley fruncio el ceno.

– ?No estabas contento en Winthrop?

– El trabajo era fantastico -la miro a los ojos y anadio despacio-: Pero todo lo demas era terrible.

El corazon le dio un vuelco y tuvo que apretar los labios para no decirle: «Bienvenido a mi mundo».

– ?Todo lo demas? -repitio-. ?Eso que significa?

– Que no me he sentido tan bien en los ultimos tres meses como en los ultimos tres minutos, desde que tu entraste. Que desde el dia que me dijiste que no querias volver a verme, me he sentido desdichado -le tomo las manos-. Cuando finalmente tome la decision profesional que siempre habia querido -continuo, acariciandole el

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