– Lo se.

Daisy se acerco el ramillete a la cara y aspiro con fuerza. Tenia la nariz tapada, asi que no pudo disfrutar mucho del aroma. Se mordio el labio superior para que dejase de temblar. Al verlo alli, en el pasillo de su casa, con un traje que odiaba y pidiendole que fuese con el a un baile que le revolveria las tripas, se sintio desesperadamente enamorada de Jack Parrish. El amor que sentia emanaba de su corazon y se expandia por su pecho asustandola a mas no poder. Todos sus anos de lucha y resistencia se convirtieron en nada.

Estaba enamorada de Jack y era inutil intentar evitarlo.

Esa noche Jack la beso por primera vez. O, mejor dicho, ella lo beso a el. Durante el baile, mientras ella sentia lo que era el amor por primera vez en su vida, el la trato como lo habia hecho siempre, como una amiga. Daisy sentia bullir todo su cuerpo, estaba mas viva que nunca, sin embargo el permanecia impasible. Fue maravilloso e increible, y, despues del baile cuando el la acompano hasta la puerta de su casa, Daisy le rodeo con sus brazos y lo beso.

En un principio Jack se quedo inmovil, con los brazos caidos. Acto seguido la agarro por los hombros y la aparto de su lado.

– ?Que haces?

– Besame, Jack. -Si el la rechazaba, estaba convencida de que caeria muerta al instante. En el porche de su casa.

El la agarro con mas fuerza, la atrajo hacia si y la beso en la frente.

– No, no me trates como a una amiga. -Trago saliva con dificultad-. Por favor- susurro mirandole a los ojos-. Quiero que me beses como besas a las otras chicas. Quiero que me toques como las tocas a ellas.

Jack se aparto y observo los labios de Daisy.

– No te burles de mi, Daisy. No me gusta.

– No me estoy burlando. -Le acaricio el hombro y despues el cuello-. Por favor, Jack.

Entonces, como si no desease hacerlo pero se sintiese incapaz de oponerse por mas tiempo, la beso muy despacio. En esta ocasion el roce de sus labios hizo que Daisy se quedase sin aliento. Echo la cabeza hacia atras y se aferro a su pecho. Hasta entonces, habia creido saber lo que era besar a un chico. Jack le demostro que no tenia ni idea del asunto. Aquel beso fue calido y humedo y desperto en ella una necesidad que cambiaria su vida para siempre.

Despues de todos los anos transcurridos, Daisy seguia recordando con todo detalle la noche en que, en el porche de su madre, Jack cambio su vida por completo. Se abrazo con fuerza a el mientras Jack seguia entregandole esos besos liquidos que hacian que le doliesen los pechos y que su cuerpo temblase. Jack no aparto ni un momento las manos de los hombros de Daisy y en ella se encendio el deseo de algo mas. Habria querido que la tocase por todas partes, en lugar de marcharse, y dejarla aturdida y llena de deseo.

Capitulo 5

Al dia siguiente Daisy llamo a Jack pero el no cogio el telefono. Cuanto mas tardase en hablarle de Nathan mas dificil le resultaria. Lo sabia muy bien: llevaba quince anos postergandolo. Sin embargo, hasta que puso de nuevo los pies en Lovett no se dio cuenta de que, cuanto mas tardase en contarselo, mayor numero de recuerdos del pasado la asaltarian. Antes de emprender el viaje Daisy pensaba hablar con Jack, entregarle la carta de Steven y apechugar con su enfado; nunca habia creido que resultaria facil, pero si que seria rapido. Ahora sabia que no era asi. Pero tenia que hacerlo. Y solo tenia siete dias por delante.

Intento contactar con Jack un par de veces mas durante esa manana, pero no obtuvo respuesta. Supuso que probablemente no contestaba a proposito. Acudio a la iglesia con su madre, y despues comieron con Lily y Pippen. Phillip Pippen Darlington ya habia cumplido los dos anos, era rubio y llevaba el pelo largo por detras porque su madre no soportaba la idea de cortarle los rizos de la nuca. Tenia unos enormes ojos azules, como Lily, y le encantaban los dibujos animados. Tambien le encantaba llevar su gorro de piel de mapache sintetica y gritar NO lo bastante alto como para que lo oyesen desde el condado de al lado. No soportaba las comidas granulosas, las aranas y sus zapatillas de lona con velero.

Daisy se quedo mirandolo mientras estaba sentado en su trona frente a la mesa de la cocina de su madre e intento no fruncir el ceno cuando le vio verter el zumo de uva que le habian servido en su taza de Tommy Tippy encima del plato de patatas hervidas. Lily y su madre se sentaron a la mesa frente a Daisy, sin prestarle especial atencion al desagradable revoltijo que estaba formando Pippen.

– ?Es un cabron de mierda! -le dijo Lily refiriendose, obviamente, al que muy pronto se convertiria en su ex marido, «Ronald Darlington, el cabron de mierda»-. Pocos meses antes de que se fugara con esa jovencita, vacio todas nuestras cuentas bancarias y se llevo todo el dinero.

Louella asintio y dijo con tristeza:

– Probablemente a Mexico. -Si de ninas se les hubiese ocurrido pronunciar la palabra «cabron» en la mesa, su madre las habria enviado de inmediato a su cuarto.

– ?Que esta haciendo tu abogado al respecto? -pregunto Daisy.

– La verdad es que no se puede hacer mucho. Podemos demostrar que el dinero estaba en esas cuentas, pero no sabemos donde ha ido a parar. El juez puede obligarle a devolverme la mitad del dinero, pero eso no quiere decir que el vaya a hacerlo. Ronnie se ha pasado muchos anos cobrando en negro para evitar los impuestos, asi que de los setenta y cinco mil dolares que teniamos solo habia declarado veinte mil. -Lily corto un filete con aires de venganza. A pesar de ser hermanas y de haber crecido juntas, nunca habian estado demasiado unidas. Cuando eran adolescentes, cuando no se estaban peleando simplemente se ignoraban. Lily todavia estaba en secundaria cuando Daisy se fue del pueblo, y desde entonces no habian mantenido una autentica relacion. Al perder a Steven, Daisy se dio cuenta de lo importante que era la familia para ella. Tenia que rehacer la relacion con su hermana.

– Ronald me dijo que si hablaba del dinero que habia cobrado en negro -prosiguio Lily- lucharia por la custodia de Pippen. ?Que voy a hacer?

Cuando Lily y su madre fijaron la mirada en ella Daisy se dio cuenta de que no se trataba de una pregunta retorica. Daisy se fijo en las oscuras ojeras de su hermana: al parecer hacia bastante tiempo que no dormia en condiciones. Y los cortos rizos dorados que enmarcaban su hermoso rostro habian perdido suavidad. La verdad era que Lily parecia terriblemente asustada.

– ?A mi me lo preguntas? ?Como voy a saberlo?

– Darren Monroe es abogado -replico su madre.

– El padre de Steven se jubilo y ahora vive en Arizona. Ademas, era abogado criminalista, y Steven disenaba programas informaticos. Y yo no tengo ni idea de casos de divorcio. -Reconocio el terror en los ojos azules de su hermana. Era el miedo a quedarse sola con la responsabilidad de sacar adelante a un nino. Pero, a diferencia de Daisy, Lily no tenia asegurada su economia, ni tampoco una carrera laboral que retomar. La carrera de Daisy tampoco le habia reportado grandes dividendos, pero era una buena fotografa y tenia contactos. Si tuviese que mantenerse a si misma y a Nathan podria hacerlo. Lily habia ejercido de madre y ama de casa, y, aunque era algo admirable, no servia de mucho a la hora de buscar trabajo. Estaba aterrorizada-. Ya pensare en algo -dijo Daisy, aunque ella ya tenia bastantes problemas y solo iba a estar alli una semana.

Lily sonrio.

– Gracias, Daisy.

– Fui a lo Darma Joe Henderson el otro dia -dijo Louella, mientras removia el estofado dando momentaneamente por resueltos los problemas de Lily-. Supongo que os acordais de Darma Joe. Trabajaba en los almacenes Trusty, frente al Wild Coyote. Su hijo Buck sufrio un accidente hara un par de anos y tuvieron que amputarle una pierna por debajo de la rodilla. Pues bien, tiene una hija que canta en el coro de la iglesia. Supongo que os habreis fijado en ella esta manana. -Se detuvo para tomar un bocado y acto seguido continuo-: Se parece un poco a Buck, la pobre, pero tiene caracter y una voz maravillosa. Esta saliendo con ese chico… Oh, ?como se llama? Creo que empieza por ge, George o Geoff o algo asi. En cualquier caso…

Daisy miro a su hermana. Lily puso los ojos en blanco y echo la cabeza hacia atras. Algunas cosas no habian cambiado mucho desde su partida. Sabia que era inutil pedirle a su madre que fuese al grano, porque en realidad no queria decir nada en concreto.

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