Daisy se echo a reir. Lily bajo la mirada y la poso en su hermana. Tambien rompio a reir. Pippen lanzo la gorra de mapache al suelo y empezo a carcajearse, como si entendiera la broma. Solo tenia dos anos, pero habia pasado con su abuela tiempo suficiente como para saber de que se reian.
Louella levanto la vista del plato.
– ?De que os reis?
– De que la hija de Darma Joe se parezca a su hermano Buck -mintio Lily entre risas-. La pobre.
– Es una desgracia para ella -dijo Louella frunciendo el entrecejo. Sus hijas seguian riendo y ella sacudio la cabeza y anadio-: Os dejais llevar y Pippen os imita.
Despues de comer, Daisy hizo acopio de fuerzas y llamo, por cuarta vez en un mismo dia, a Jack. Aunque tampoco cogio el telefono, pero en esta ocasion le dejo un mensaje: «Soy Daisy. No voy a marcharme hasta que pueda hablar contigo.»
Naturalmente no le devolvio la llamada, asi que al dia siguiente le telefoneo al trabajo. Charlo con Penny Kribs durante un rato sobre los viejos tiempos y le dio las gracias por enviar las flores al funeral de Steven. Despues le pidio que le pasase con Jack.
– No le digas que soy yo -pidio-, quiero darle una sorpresa.
– Quiza se trate de una sorpresa desagradable -alego Penny-. Esta de un humor de perros.
Genial. Daisy estuvo en espera durante un buen rato y, despues de escuchar mas de la mitad del tema
– Jack Parrish al habla -dijo.
– Hola, Jack. -El no respondio, pero tampoco colgo-. Sorpresa… Soy yo, Daisy.
– No me gusta que me molesten en el trabajo, Daisy Lee -respondio por fin. Le hablo marcando con enfasis cada una de las silabas: si, sin lugar a dudas no estaba de humor.
– Pues entonces no me obligues a hacerlo. Quedemos mas tarde.
– No puedo. Tengo que ir a Tallahasee esta tarde.
– ?Cuando volveras?
Jack no respondio y ella se vio obligada a chantajearle.
– Si no me lo dices, llamare todos los dias. Todos y cada uno de ellos. -Jack siguio sin decir palabra-. Y todas las noches.
– Eso es acoso.
– Cierto, pero formalizar una demanda es muy pesado. -Ni por un momento creyo que Jack tuviera intencion de acusarla de acoso-. Dime cuando vas a volver.
– No puedo. Es el cumpleanos de Lacy Dawn.
– ?Lacy Dawn? ?Que es, bailarina de
– Ni una cosa ni la otra.
– Suena a nombre artistico.
– Pues Daisy Brooks tambien se las trae.
Tenia razon.
– Quedemos despues de la fiesta.
– Ni hablar. Los chiquiparques pueden conmigo.
– Jack…
– Adios.
Se quedo con el telefono pensando que iba a hacer ahora. ?Chiquiparques? ?Que que se referia Jack?
– Hola, mama -grito desde la cocina; su madre estaba en el salon. Intentando vencer el sonido de las sirenas que provenia del televisor, le pregunto-: ?Hay algun lugar en la ciudad que tenga un chiquiparque?
– ?Chiquiparque? -Las sirenas enmudecieron. La cabeza de su madre asomo por la cocina-. El unico que se me ocurre es el Showtime. Es una pizzeria, pero tambien celebran fiestas de cumpleanos para ninos. Ahi es donde Lily celebro el cumpleanos de Pippen. Pero no era lo bastante mayor para entender que aquellos enormes munecos de plastico en forma de oso no le iban a hacer nada. Gritaba como un condenado. Juanita Sanchez estaba alli con su nieto, Hermie. Te acuerdas de Juanita, ?verdad? La pobre vive hacia el final de la calle, en la casa de estuco rosa. Un dia…
Daisy no le pregunto por que vivir en una casa de estuco rosa merecia un «la pobre». Telefoneo a informacion y trazo un plan. Consiguio el numero de Showtime y llamo. Tras hablar con varios adolescentes que no tenian ni idea de nada, finalmente consiguio que le pasasen con la programadora de fiestas.
– Hola -empezo Daisy-. E perdido mi invitacion a la fiesta de cumpleanos de una nina llamada Lacy Dawn. No estoy segura de su apellido, pero si no vamos a la fiesta mi hija va a tener un disgusto. ?Podria decirme a que hora empieza?
La programadora de fiestas parecia algo mayor que los adolescentes que trabajaban alli, y le llevo unos treinta segundos darle una respuesta.
– No veo ninguna Lacy Dawn, pero si Lacy Parrish.
– Esa es.
– Su madre tiene mesa reservada de seis a siete y media.
– ?El sabado?
– No. El miercoles.
– Oh, Dios mio. Menos mal que he llamado. Gracias. -De modo que Lacy Dawn era Lacy Parrish. Sin duda se trataba de la sobrina de Jack.
Telefoneo a Lily sin sentir el menor asomo de culpa por lo que iba a hacer. Le habia advertido a Jack que se convertiria en su peor pesadilla. Cuando se lo dijo estaba fanfarroneando, pero ahora no. Iba a seguir adelante. No tenia pensado hablarle de Nathan durante la fiesta de cumpleanos de su sobrina, pero queria que comprendiese que no iba a dejarlo en paz hasta que pudiesen hablar.
Cuando Lily respondio a su llamada, Daisy le pregunto si Pippen y ella querrian acompanarla al Showtime el miercoles por la tarde. Su hermana quiso saber el motivo y ella le expuso la situacion.
– Estara bien -dijo Lily-. Poder ir con Pippen es una tapadera perfecta, pero ademas yo fui al colegio con Billy y Rhonda. La hermana de Rhonda, Patty Valencia, tiene tu edad.
– ?Es una chica de origen hispano con una larga cabellera negra?
– Si, las dos hermanas son muy guapas. Aunque he oido decir que Rhonda y Billy han tenido varios hijos seguidos, asi que es facil que vaya un poco agobiada.
– Probablemente. -Daisy le echo un vistazo al calendario con fotografias de paisajes de su madre-. ?Estas segura de que quieres ayudarme? Mama me dijo que Pippen se puso a gritar como un energumeno la ultima vez que lo llevaste a ese sitio.
– Ya no se asusta por eso. -Se aparto del aparato y le dijo a su hijo-: Pippen, ahora ya eres mayor. ?A que eres el muchachito de mama?
– ?No!
Estupendo. Daisy colgo y se paso el resto de la tarde ayudando a su madre a arrancar las malas hierbas del jardin. Saco su camara Nikon y se arrodillo entre los flamencos rosas para fijarla. Se coloco a la sombra de Louella para que la luz del sol no le diese de cara. Le hubiese gustado tener la camara cargada con pelicula de blanco y negro; de ese modo los vibrantes tonos rosados de los flamencos no destacarian mas que su madre. Tambien penso que si hubiera traido su Fuji digital, despues habria podido descargar las fotos en el ordenador y hacerlas aun mas impactantes.
Se tumbo bocabajo y apoyo el peso de la camara en los codos. Enfoco hacia su madre y le hizo una foto con Annie Oakley al fondo.
– Daisy Lee -dijo su madre frunciendo el ceno-, no me hagas fotos.
Daisy suspiro y se sento. Habia pasado mucho tiempo desde la ultima vez que habia sentido la necesidad de tomar fotos de algo que le gustase. Tuvo que dejar de trabajar para Ryan Kent, un fotografo artistico de Seattle, a fin de poder cuidar Steven.
Habia empezado a interesarse por el mundo de la fotografia estando en el instituto, y cuando Nathan cumplio cuatro anos se matriculo en la Universidad de Washington. Al cabo de cuatro anos obtuvo el titulo y empezo a relacionarse con los fotografos locales mas destacados. Sus fotografias colgaban de algunos estudios y galerias de la ciudad. Y una revista de Seattle le publico la instantanea de un hombre frente a un automovil maltrecho debido a las consecuencias de un terremoto, tomada en el ano 2001.
