En un principio habia planeado volver a trabajar con Ryan cuando las cosas se calmasen lo suficiente, pero ultimamente incluso barajaba la posibilidad de abrir su propio estudio. Uno de los fotografos mas exitosos con los que ella habia trabajado le dijo en una ocasion que la clave del exito era encontrar un lugar en el que fueses visible y permanecer en el durante cinco anos. El talento era importante, pero dejarte ver resultaba imprescindible para empezar con buen pie.

Cuanto mas pensaba en ello mas convencida estaba de que eso era exactamente lo que tenia que hacer. Una vez que dejase atras el pasado podria empezar de cero con total libertad. Quiza venderia su casa. Tras la muerte de Steven, el seguro habia cubierto la hipoteca. Tal vez vendiera la casa y se mudase con Nathan a un loft, en Belltown.

Se encogio de hombros y enfoco una rosa de color anaranjado.

– Estoy pensando en vender mi casa cuando regrese a Seattle -le dijo a su madre al tiempo que tomaba la fotografia.

– No te precipites -le dijo su madre-. Collen Forbus vendio su casa poco despues de que su marido, Wyatt, emprendiese el viaje al otro barrio y todavia se arrepiente.

Tal vez pudiera esperar unos cuantos meses mas para asegurarse. Naturalmente, primero se lo comentaria a Nathan a fin de saber que pensaba. Pero al cabo de un rato empezo a sentir que habia demasiadas cosas que la unian a esa casa. No tenia por que decidirlo en ese momento. Necesitaba meditarlo con calma. Tendria que darle un puesto prioritario en su lista de cosas pendientes.

Apoyo el codo en la rodilla y ajusto el diafragma de la camara para enfocar bien los flamencos y las rosas que habia tras Louella y, asi, proporcionarle a la fotografia riqueza de matices y profundidad de campo. Hizo la foto y penso en lo mucho que le gustaria que en su vida todo se aclarase con la misma facilidad con la que se enfoca una fotografia.

Capitulo 6

Jack llegaba tarde. Habia esperado hasta esa misma manana para llamar a Rhonda y preguntarle que podia regalarle a Lacy. Rhonda le dijo que la nina queria algo llamado Gatita magica. Le rogo que se asegurase de que se trataba de Gatita magica y no de Amigos peludos. Segun Rhonda, esta ultima no cuidaba de sus bebes. Finalmente le deseo suerte: no iba a ser facil encontrar ese regalo.

Llamo a unas cuantas jugueterias de Lovett, pero al final tuvo que ir hasta Amarillo. Se paso la tarde buscando el maldito juguete y finalmente lo encontro en la ultima tienda en la que entro.

Jack leyo con atencion lo que ponia en el reverso de la caja, para asegurarse de que se trataba de la gata adecuada. La tal Mama gatita era muy peluda y traia dos gatitos de peluche consigo. Los tres tenian todo tipo de juguetitos y lacitos a juego para sus cabezas y tambien unas horrorosas gafitas en forma de corazon.

Siguio leyendo y exclamo: «?Por amor de Dios!» Segun lo que decia la caja, la madre de los gatitos ronroneaba, decia «Te quiero» y hacia sonidos maternales cuando uno de sus cachorritos estaba a su lado.

Se pregunto que demonios serian los sonidos maternales.

Le envolvieron el regalo en un brillante papel de color rosa con dibujos de hadas. Coronaron el paquete con un lazo rosa del tamano de su cabeza. El lazo era excesivo, pero a las hijas de Billy les gustaban esas cosas.

Era el tipo de cosas propias de ninas de las que el y su hermano no habian tenido noticia cuando eran pequenos. Ellos jugaban con coches y pistolas y soldadito dispuestos a entrar en combate. Les encantaban ese tipo de juguetes, pero en cuanto nacio la primera de sus hijas Billy no tardo en sentirse como pez en el agua entre munecas, complementos de Barbie y tutues de color rosa. Daba la impresion de que para el todo eso era facil y natural. Por su parte, Jack observaba a su hermano a cierta distancia preguntandose de donde habria surgido su instinto paternal. Jack no lo tenia en absoluto. O al menos eso creia. A pesar de estar aprendiendo a toda prisa, no sabia mucho sobre ninas pequenas. Tal vez porque hasta que aparecio Amy Lynn no habia tratado con ninguna, a excepcion de Daisy, y si ella habia jugado alguna vez con munecas o se habia disfrazado de princesa como las hijas de Billy, lo habia hecho con alguna de sus amigas. Nunca con el o Steven.

Abrio la puerta de Showtime y entro. No habia visto a Daisy desde hacia cuatro dias. Con un poco de suerte habria desistido de su plan de hacerle revivir el pasado, y con un poco mas se habria marchado del pueblo.

El interior de Showtime era una mezcla de colores brillantes y de ruidos de las maquinas de videojuegos y de los tubos de plastico por los que los ninos se lanzaban, de campanas y sirenas y de chillidos de ninos. Jack ya habia estado alli antes, en el cumpleanos de Amy Lynn, y se pregunto como podia alguien trabajar en es lugar y no perder la chaveta.

Llego hasta la zona de comidas y vio que estaba relativamente tranquila… por el momento. Sabia que todo cambiaria en cuanto comenzase el espectaculo. Su hermano, Rhonda y las ninas estaban sentados en una mesa redonda cerca del escenario.

Y tambien Daisy.

Se detuvo a unos tres metros de la mesa. Daisy Monroe se las habia ingeniado para invitarse a la fiesta de su sobrina.

Le habia seguido la pista. Cuando le dijo que iba a convertirse en su peor pesadilla no bromeaba. Jack sintio que la rabia empezaba a apoderarse de el pero consiguio controlarla. Intento mantener el control. Ella no tenia por que estar alli. Se trataba de su familia.

Miro a la mujer que estaba sentada junto a Daisy; era Lily, y supuso que el nino que llevaba el pelo largo por detras debia de ser el hijo de alguna de las dos. El nino tenia toda la cara manchada de pastel, como si se lo hubiesen estado dando con un tirachinas. Penso que quiza fuera el hijo de Daisy y Steven.

– ?Tio Jack! -grito Amy Lynn, la nina de cinco anos. Salto de su silla y corrio hacia el. La anfitriona de la fiesta, la nina que cumplia tres anos, Lacy, tambien echo a correr hacia su tio. Lacy se miraba los pies mientras corria, y Jack la agarro con su mano libre antes de que chocase contra sus rodillas.

– Que tal -dijo Jack-. Me han dicho que hoy alguien cumple tres anos.

– Yo -dijo la nina alzando tres dedos.

– Yo tengo cinco -anadio Amy Lynn abrazandose a su pierna. Mientras se acercaba a la mesa con Amy Lynn aferrada a una pierna y Lacy en brazos, Billy, con su hija pequena en las rodillas, alzo la mirada y dijo con una sonrisa:

– Eh, Jack, mira quien esta aqui.

Daisy le miro con sus brillantes ojos pardos. Se habia recogido el pelo en una cola de caballo y se habia pintado los labios de rosa. Llevaba una cenida camiseta negra de tirantes de Ralph Lauren.

– No le habias dicho a Billy que estaba en el pueblo -espeto al tiempo que se dibujaba una sonrisa en sus labios.

Jack dejo a Lacy en su silla. Su hermano no sabia nada de su historia con Daisy. Billy era demasiado joven por aquel entonces, y Jack nunca habia tenido necesidad de hablar de ello. Ni siquiera con su hermano. Billy, sin embargo, se acordaba de ella. Daisy habia pasado mucho tiempo en su casa, y Billy debia de creer que todavia seguian siendo amigos. Probablemente pensaba que iba a alegrarse mucho de verla.

– Supongo que se me fue de la cabeza -dijo al tiempo que Amy Lynn le soltaba la pierna y se sentaba.

Daisy se echo a reir, y la irritacion de Jack crecio un poco mas.

– ?Te acuerdas de mi hermana Lily? -le pregunto.

– Por supuesto. ?Que tal estas?

Lily se acerco a el y lo abrazo despues de que Jack dejase el regalo sobre la mesa.

– He tenido epocas mejores.

Aunque tenia los ojos azules, se parecia a Daisy cuando era mas joven; en ese momento, sin embargo, parecia bastante hecha polvo.

– ?Y tu que tal estas, Jack?

Miro a Daisy por encima del hombro de su hermana.

– He tenido epocas mejores.

– Este es el hijo de Lily, Pippen.

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