Ninguno de los dos pretendia herir a Steven, asi que decidieron esperar a que acabase el curso para mostrarse como pareja de forma mas obvia. La Universidad de Washington habia aceptado la solicitud de Steven, que, tras su graduacion, tenia pensado irse a vivir con su hermana y su cunado hasta que encontrase un apartamento. Tanto Jack como Daisy habian planeado seguir sus estudios en la West Tejas A &M, que estaba a unos cien kilometros al sur de Lovett. Acordaron explicarle lo suyo a Steven cuando volviese a casa para las vacaciones de Navidad.
Jack se levanto de la banqueta frente al piano y se adentro en la oscuridad de la cocina. Encendio la luz y abrio la nevera. Aparto un carton de leche y alargo la mano para sacar una cerveza Lone Star.
Estar con Daisy habia sido como experimentar un largo orgasmo subido a una montana rusa. Terriblemente excitante, pero en absoluto relajado.
Abrio la botella de cerveza y la dejo sobre la encimera. Dos semanas despues de la graduacion en el instituto, sus padres murieron en un accidente de coche. Iban montados en su Bonneville del 59 cuando un conductor ebrio los embistio. Aquel viejo Pontiac tenia el aspecto de un tanque, pero carecia de cualquier medida de seguridad. Su padre murio en el acto. Su madre, camino del hospital. De la noche a la manana, a los dieciocho anos, Jack se convirtio en el responsable no solo de su propia vida sino tambien de la de su hermano Billy.
Jack se llevo la botella a la boca y dio un trago. Siempre que pensaba en ese episodio del pasado lo asaltaban los recuerdos de todos los dolorosos detalles. Se habia sentido sacudido, confuso y atemorizado. Y no era mas que un crio. Su vida cambio en apenas un instante, y cuanto mas tiempo necesitaba para reflexionar menos se lo permitia Daisy. Cuanto mas intentaba apartarla de si para poder respirar, mas fuertemente se aferraba ella. Recordaba la noche en que le dijo que tenia que estar solo durante un tiempo, que necesitaba distanciarse para poder pensar con claridad. Que tenian que dejar de verse durante una temporada. Se puso histerica. Cuando se volvieron a ver se habia convertido en la esposa de Steven.
Recordaba con total nitidez la ropa que Daisy llevaba aquella noche. Un vestido azul con un estampado de florecitas. Ella y Steven se presentaron en el jardin de su casa y le pidieron que saliera. Recordaba la imagen de Daisy a medida que el se iba acercando, el maravilloso aspecto que tenia, y el intenso deseo de abrazarla que habia sentido, de estrecharla entre sus brazos con todas sus fuerzas y decirle que no se apartase de su lado durante el resto de sus dias.
Pero entonces Steven le dijo que se habian casado esa misma tarde. Al principio no le creyo. Daisy no estaba enamorada de Steven. Estaba enamorada de el. Pero al ver la culpa reflejada en el rostro de Daisy supo que era cierto. La cogio por los brazos y le dijo que ella le pertenecia. Intento besarla, acariciarla y obligarle a admitir que era de el de quien estaba enamorada. Steven se coloco entre los dos y Jack le dio un punetazo en la cara. Entonces empezaron a pelear, pero Steven Monroe nunca habia destacado en ese terreno y fue quien se llevo la peor parte.
Perdio a su mejor amigo. El muchacho con el que habia compartido todas sus aventuras. Tal vez Steven era de los que enviaban siempre a uno a romper el hielo, pero Jack siempre habia sabido que lo tenia justo detras, respaldandole. Aquella noche se fueron los dos y le dejaron solo.
La noche en que lo perdio todo aprendio una gran leccion. Aprendio que nadie puede quitarte lo que no quieres que te quiten. Nadie puede cortarte en pedacitos si no le das un cuchillo. No consideraba que todo eso le hubiese agriado el caracter; mas bien lo habia convertido en un hombre capaz de aprender de sus errores. Ni tampoco que hubiera hecho de el un «alergico al compromiso», algo de lo que siempre le acusaba Rhonda.
Si las cosas hubiesen sido de otro modo se habria casado. Jamas habia desechado la idea del matrimonio, aunque tampoco era uno de sus objetivos vitales. Si tenia que llegar, llegaria. Ya tenia una familia. Billy, Rhonda y las ninas eran suficiente para el, pero tambien habia en su vida espacio para alguien mas. Solo tenia treinta y tres anos. Tenia todo el tiempo del mundo por delante.
Daisy era otra cosa. Jamas volveria a haber espacio en su vida para Daisy. No solo le habia cortado en pedazos, ademas los habia pisoteado. Jamas permitiria que Daisy volviese a entrar en su vida.
No, con una vez ya habia tenido suficiente.
Capitulo 7
Daisy se bajo las Vuarnet hasta la mitad del puente de la nariz y miro por encima de la montura a Lily, que ocultaba sus ojos tras unas Adrienne Vittadinis con cristales color lavanda. Como si de un policia en una operacion de vigilancia se tratase, Lily aparco su Ford Taurus entre un camion y una furgoneta. Sonaban los ultimos compases de
– ?Lo has visto por alguna parte? -pregunto Lily mientras pasaba la mirada por el aparcamiento hasta encontrarse con el edificio de apartamentos de estuvo de la calle Eldorado. Bajo la mano que tenia apoyada en el volante y apreto el boton de rebobinado.
– ?Joder, Lily! -exclamo Daisy fuera de si-. Es la quinta vez que pones esa cancion.
Lily la miro y fruncio el ceno.
– ?Las has contado? Eso es obsesivo, Daisy.
– ?Que? Oye, no soy yo la que escucha una y otra vez
– No es su apartamento. Ha alquilado una casa en Locust Grove, cerca del hospital. El apartamento es de ella, de Nelly, esa alimana -dijo Lily volviendose de nuevo para escrutar el edificio.
Las Chicks empezaron a cantar otra vez la misma cancion. Daisy se inclino y apago el aparato. Se hizo el silencio. Tras salir de Showtime, la noche anterior, Lily dio un rodeo con el coche y pasaron por delante del apartamento de la tal Nelly. De hecho paso tres veces, como una acosadora desgraciada, antes de dejar a Daisy en casa de su madre.
Esa manana fue a dejar a Pippen a primera hora con la excusa de que tenia que «encontrar trabajo». Daisy observo el sencillo peinado de su hermana y la ropa arrugada que llevaba y supo al instante que algo no encajaba. Le dijo a Lily que la acompanaria. Se puso unos pantalones vaqueros cortos, una camiseta negra y unas sandalias, y se recogio el pelo con una pinza.
– ?Desde cuando llevas haciendo esto? -le pregunto.
Lily aferro con fuerza el volante.
– Desde hace un tiempo.
– ?Por que?
– Tengo que verles juntos.
– ?Por que? -volvio a preguntar-. Es una locura.
Lily se encogio de hombros, pero no aparto la mirada del edificio de apartamentos.
– ?Que haras si los ves juntos? ?Atropellarlos con el coche?
– A lo mejor.
No creia que su hermana tuviese realmente la intencion de atropellar a Ronnie, pero el mero hecho de estar alli sentada pensando en ello le parecio motivo suficiente para preocuparse.
– Lily, no puedes matarlos.
– Tal vez podria darles un golpe con el parachoques, o pasarle a Ronnie por encima de las pelotas para inutilizarselas y que no pueda usarlas con su novia.
– No puedes machacarle las pelotas a Ronnie Darlington. Irias a la carcel.
– Eso si me pillaran.
– Te pillarian, seguro. Siempre pillan a las ex mujeres. -Se inclino hacia su hermana y le acaricio el hombro-. Tienes que dejar de hacer estas cosas.
Lily nego con la cabeza mientras una lagrima aparecia bajo las gafas y descendia por su mejilla.
– ?Por que tiene que ser feliz? ?Por que puede irse a vivir con su novia y ser feliz mientras yo siento que la rabia me corroe por dentro? Tendria que dolerle lo que nos ha hecho, Daisy. Tendria que sufrir como Pippen y yo.
– Lo se.
