a modo de respuesta, le dio una bofetada. Daisy vio pasar volando las gafas de sol de su hermana. Lily alzo entonces la mano para devolverle el golpe, pero Ronnie la agarro del brazo y le dio un empujon.

Lily cayo al suelo y entonces Daisy sintio que se le encogia el corazon. La ira corrio por sus venas como un fluido toxico, y echo a correr a toda velocidad, lanzandose contra el que pronto seria su ex cunado. Anos atras, Steven y Jack le habian ensenado a defenderse. No habia tenido que echar mano de aquellas lecciones hasta entonces, pero no las habia olvidado. Era como montar en bicicleta. Le clavo el hombro en el esternon. El gruno y la agarro por el pelo. Tiro de el, pero ella apenas tuvo tiempo de sentirlo, pues le asesto un punetazo en el ojo.

– ?Ah, zorra chiflada!

Sin pensarlo siquiera le propino un rodillazo justo debajo de la hebilla del cinturon. No creia haber acertado de lleno, pero el golpe resulto bastante eficaz para dejarle sin aliento. Ronnie le solto el pelo a Daisy y dio un paso atras. A continuacion se doblo por la mitad; tenia algunos cabellos de Daisy entre los dedos.

– Si vuelves a tocar a mi hermana -le dijo Daisy entre jadeos- te matare, Ronnie Darlington.

Ronnie gruno y la miro con ojos entornados.

– Intentalo, zorra estupida.

A Daisy no le importaba que la llamasen «zorra chiflada»; al fin y al cabo era una expresion que en ocasiones la habia definido bastante bien. Pero «zorra estupida»… Por ahi no pasaba. Se abalanzo hacia el de nuevo, pero algo la sujeto por la cintura y tiro de ella.

– Has ganado, florecita.

Intento librarse del brazo que la aprisionaba por la cintura, pero Jack la levanto del suelo.

– ?Sueltame! ?Voy a patearle el culo!

– Me temo que es mas probable que acabe pateandotelo el a ti. Entonces tendria que intervenir y darle su merecido por haberte puesto la mano encima. Y no quiero hacerlo. Buddy y yo hemos venido aqui a poner gasolina y a tomar un cafe, eso es todo. No teniamos pensado pelear.

Daisy parpadeo y recupero de ese modo la vision periferica. Cuando se volvio para mirar por encima del hombro, noto que el corazon le latia en la garganta.

– ?Jack?

La sombra de su sombrero color beige le cruzaba la cara, y, aunque de sus labios salio un «Buenos dias», el tono de su voz parecia indicar que no tenian nada de buenos.

Busco a Lily con la mirada y la vio apoyada en la pared de la tienda. Tenia un corte en el puente de la nariz y la senal roja de los dedos de Nelly en la mejilla. Un hombre con una camiseta azul hablaba con ella. Nelly estaba sentada en el suelo y la cola de caballo que llevaba en lo alto de la cabeza se habia desplegado hacia un costado de su cabeza. Ronnie se incorporo con un grunido y se toco la entrepierna como si intentara asegurarse de que todo estaba en su sitio.

– Espero que no puedas utilizarla durante un mes -espeto Daisy, y Jack la apreto con mas fuerza contra su pecho.

Jack se dirigio entonces a Ronnie. Daisy noto su voz en la sien.

– Iros de aqui ahora que todavia podeis teneros en pie.

Ronnie abrio la boca, pero volvio a cerrarla al instante. Cogio a Nelly, que no paraba de chillar con todas sus fuerzas, por el brazo, la llevo hasta la camioneta, puso en marcha el motor y se alejaron de alli con un potente chirriar de neumaticos.

– ?Estas bien, Lily? -le pregunto a su hermana.

Lily asintio y recogio las gafas de sol que le entrego el hombre de la camiseta azul.

– ?Que demonios ha pasado? -pregunto Jack-. ?No teneis nada mejor que hacer que pelearos con los demas? -No solto a Daisy, y ella volvio la cabeza para mirarle. La brisa esparcio algunos de sus cabellos rubios sobre la camisa de Jack. Daisy levanto la mirada y la clavo en la sombra que proyectaba el sombrero. Los profundos ojos verdes de Jack la miraban fijamente. Esperando.

– Eran el marido de Lily y su novia.

Jack inclino la cabeza y la sombra descendio hasta sus labios.

– Ah.

Daisy de pronto se sintio muy debil: no era mas que el efecto de la adrenalina corriendo por sus venas, pero agradecio que Jack la estuviese sujetando con fuerza.

– Es una rata asquerosa.

– Eso he oido decir.

A Daisy no le sorprendia que la reputacion de Ronnie le precediese. Lovett era un pueblo relativamente pequeno.

– Vacio la cuenta bancaria para no tener que darle dinero por Pippen.

Jack deslizo la mano sobre el vientre de Daisy al soltarle el brazo. Dio un paso atras y el fresco aire de la manana reemplazo el roce de su recio pecho en la espalda de Daisy. La mano le palpitaba, le dolia la cabeza y tambien el hombro, y las rodillas le flaqueaban. Hacia mucho tiempo que no sentia la fuerza de un hombre al abrazarla, y nada le habria gustado mas que volver a apoyar la cabeza contra el pecho de Jack. Por descontado, la idea era absurda.

– Me he hecho dano en la mano.

– Deja que le eche un vistazo. -Le tomo la mano entre las suyas. Llevaba las mangas de la camisa remangadas hasta los codos, y sobre el bolsillo podia leerse CLASICOS AMERICANOS PARRISH en letras bordadas en negro-. Mueve los dedos.

Tenia la cabeza inclinada sobre su mano y falto poco para que el ala de su sombrero le rozara los labios. Olia a jabon, a limpio y almidon. Le paso el pulgar por la palma de la mano y noto leves pinchazos ascendiendo hacia su muneca y el resto del brazo. La adrenalina le estaba jugando una mala pasada. O quiza tuviera algun nervio maltrecho.

Jack la miro a los ojos. Durante unos segundos no hizo nada mas. Daisy habia olvidado que los ojos de Jack tenian unas motas verdes que solo se apreciaban si se miraban muy de cerca.

– No creo que te hayas roto nada, pero supongo que deberias hacerte una radiografia. -Le solto la mano.

Ella cerro los dedos y se agarro el puno con la otra mano.

– ?Como sabes que no hay nada roto?

– Cuando me rompi la mano se me hincho casi al instante.

– ?Como te la rompiste?

– En una pelea.

– ?Con Steven?

– No. En un bar de carretera, en Macon.

?Macon? ?Que habria estado haciendo en Macon? No sabia nada acerca de la vida que habia llevado en los ultimos quince anos. Sintio curiosidad, pero suponia que si Jack respondia a sus preguntas no iba a hacerlo profusamente.

El dependiente salio de la tienda y se acerco a Daisy para entregarle sus gafas de sol.

– Gracias, Chuck -le dijo antes de ponerselas. Tambien le entrego el cambio y el vaso de Dr. Pepper, que Daisy acepto con la mano sana.

– ?Cree que deberia llamar a la policia? -pregunto el muchacho-. Vi que primero pegaron a la otra mujer.

Un informe policial tal vez resultase util en el divorcio de Lily, pero ella no era completamente inocente en este caso. Lily habia estado acosando a Ronnie. No sabia si Ronnie se habia dado cuenta, pero cabia la posibilidad de que asi fuera.

– No. Esta bien.

– Si cambia de opinion, hagamelo saber -dijo Chuck antes de volver a la tienda.

Daisy miro a Lily y al hombre que hablaba con ella.

– ?Va contigo? -le pregunto a Jack.

– Si. Es Buddy Calhoun.

– ?Es mayor o menor que Jimmy?

– Un ano menor.

Вы читаете Daisy Vuelve A Casa
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату