Daisy recordaba muy poco de Buddy, excepto que sus dientes eran un desastre y que era pelirrojo como el resto de los Calhoun. Miro a su alrededor, observo a la gente que habia en el aparcamiento y en la gasolinera. Las consecuencias de lo que acababa de hacer empezaron a tomar cuerpo en su cabeza.

– No puedo creer que me haya peleado en publico. -Apoyo el vaso de Dr. Pepper en su mejilla-. Ni siquiera digo palabrotas cuando estoy con otras personas.

– Si te sirve de consuelo, te dire que no has dicho ninguna. -No, no le servia de consuelo, y menos aun despues de oirle anadir-: Pero tu hermana tiene la lengua de un camionero. La oimos desde la gasolinera.

Daisy ya no vivia en Lovett, pero su madre si. A esta se le caeria la cara de verguenza. Daisy y Lily seguramente serian el tema de conversacion en el siguiente baile del club de solteros.

– ?Crees que nos ha visto mucha gente?

– Daisy, estamos en el cruce de Canyon con Vine. Por si no lo recuerdas, es el punto mas concurrido del pueblo.

– Entonces, todo el mundo va a saber que le he dado un punetazo en el ojo a Ronnie Darlington. -Aparto el refresco de su mejilla. Dios bendito, ?podrian ir peor las cosas?

Sin duda.

– Y tambien le diste un rodillazo en las pelotas.

– ?Lo viste?

– Si. Recuerdame que no me meta contigo. -Jack miro por encima de la cabeza de Daisy-. ?Estas listo, Buddy?

Buddy Calhoun se volvio y le dedico a Jack una radiante y perfecta sonrisa. Buddy se habia deshecho de la mala dentadura de los Calhoun. Y tenia el pelo de un rojo oscuro, no del tono zanahoria de sus hermanos. Tambien era mas guapo.

– Listo, J.P. -bramo.

?J.P.?

– No te metas en problemas -le dijo Jack antes de volverse-. La proxima vez es posible que yo no ande cerca para evitar que cometas alguna estupidez, como querer pelear con un hombre que pesa el doble que tu.

Ella apoyo su mano enrojecida sobre el brazo de Jack para detenerlo. Tenia toda la razon.

– Gracias, Jack. Si no me hubieses detenido, podria haber pasado algo grave. -Sacudio la cabeza. Tal vez no la odiaba tanto como pretendia dar a entender-. Cuando vi que empujaba a mi hermana… No se que paso, perdi la cabeza y me lance contra el.

– No tiene importancia, Daisy. -O al menos no tanta como para que se sintiese especial-. Lo habria hecho por cualquier mujer. -Jack bajo la vista y se quedo mirando fijamente la mano que le habia colocado sobre el brazo.

– Pero como no soy cualquiera, deberias dejar que te lo agradezca como es debido -dijo Daisy con la esperanza de que a partir de ese momento empezasen a relacionarse en terminos mas amistosos y pudiese hablarle por fin de Nathan.

Jack esbozo una media sonrisa y fue levantando la mirada pasandola por sus pechos y su menton y fijandola finalmente en su boca. No le apasionaba su propuesta e intentaba hacerla sentir incomoda.

– ?En que estas pensando?

– No en lo que tu crees.

Desde la sombra que proyectaba el ala de su sombrero Jack la miro por fin a los ojos.

– ?Entonces…?

– En invitarte a comer.

– No me interesa.

– A cenar.

– No, gracias. -Jack bajo de la acera y anadio volviendo ligeramente la cabeza-: Vamos, Buddy.

Daisy lo observo mientras cruzaba el aparcamiento hacia el Mustang clasico de color negro que estaba frente a uno de los surtidores de la gasolinera. Dos costuras recorrian la espalda de su camisa hasta adentrarse en sus Levi’s. No llevaba cinturon y se le marcaba la billetera en el bolsillo trasero. Buddy le seguia. Daisy miro a su hermana. La marca del bofeton empezaba a desaparecer de su mejilla.

– ?Te encuentras bien? -le pregunto Daisy a su hermana mientras se acercaba a ella.

– Estoy bien. -Lily tendio la mano, cogio el vaso de Dr. Pepper y bebio un trago-. Creo que perdi el control.

?En serio?

– Un poco -reconocio Daisy.

Las dos se dirigieron hacia el Ford Taurus de Lily y se metieron dentro. Lily dijo al abrocharse el cinturon:

– Lamento lo que te dije sobre Steven. Tienes razon. Me comporte como una zorra insensible.

– Creo que lo que dije fue que eras una ninata.

– Ya lo se. Vamonos a casa.

Daisy puso en marcha el coche.

– ?Cuanto tiempo crees que tardara mama en descubrir lo que ha pasado?

– No mucho -dijo Daisy con un suspiro-. Probablemente intente sonsacarnos.

Por el retrovisor vio el coche de Jack salir del aparcamiento.

– ?Daisy?

– ?Si?

– Gracias. Fuiste muy valiente lanzandote sobre Ronnie.

– No me des las gracias. Prometeme que no volveras a perseguir a Ronnie ni a Nelly la alimana.

– De acuerdo. -Lily bebio un trago y anadio-: ?Te fijaste en su culo?

– Es enorme -respondio Daisy.

– Y lo tiene caido -puntualizo Lily.

– Si. Tu eres mucho mas mona y tienes el pelo mas bonito -observo Daisy.

Lily sonrio y anadio:

– Y mejor aliento.

Daisy solto una carcajada y asintio.

Cuando llegaron a casa de su madre, Lily agarro a Pippen del brazo y se sento en el sofa con el. Puso un video de dibujos animados y hundio la nariz en el cabello de su nuca.

– Te quiero, Pippy -le dijo a su hijo.

Sin apartar los ojos de la tele, el nino echo ligeramente la cabeza hacia atras y le dio un beso a su madre en la barbilla.

– ?Has encontrado trabajo? -le pregunto Louella desde la cocina mientras preparaba unas galletas: toda la casa olia a la manteca de cacahuete.

– Dijeron que me llamarian -respondio Lily escondiendo su sonrisa tras la cabeza de su hijo.

– Gallina -le susurro Daisy.

Lily era una lianta, de eso no cabia duda. Daisy tenia tan solo tres dias por delante antes de retomar su vida en Seattle. Ese dia en concreto era el ultimo de clase para Nathan, por lo que tenia pensado llamarle y preguntarle como le habia ido.

Tenia un monton de cosas por hacer. Disponia de tres dias para conseguir que su hermana enderezase su vida, entregarle la carta de Steven a Jack y decirle que tenia un hijo. Despues de todo eso podria regresar a casa y seguir adelante con su vida junto a su hijo. Ella y Nathan podrian ir a pasar unos dias a alguna playa y tostarse un poco al sol. Se tomaria unas cuantas pinas coladas mientras el muchacho disfrutaba viendo a chicas en bikini: estarian en la gloria.

Pero justo en ese momento lo unico que deseaba era darse una ducha, ponerse hielo en la mano y tomar un trago. El flujo de adrenalina habia disminuido, y estaba cansada y dolorida, pero de no haber sido por Jack ahora se sentiria mucho peor. Lanzarse contra Ronnie no habia sido una decision muy inteligente, pero ni siquiera habia pensado lo que hacia. Se limito a reaccionar al ver que empujaba a Lily.

«Me temo que es mas probable que el acabe pateandotelo a ti. Entonces tendria que intervenir y darle su merecido por ponerte la mano encima», le habia dicho Jack. Tambien vino a decirle que lo habria hecho por cualquier mujer. Le dijo que no tenia importancia.

Вы читаете Daisy Vuelve A Casa
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату