Se rizo el pelo y se lo sujeto detras de las orejas con unos grandes clips. Se pinto la raya de los ojos de color negro y los labios de un rojo brillante, y cuando se miro en el espejo vio a una autentica chica vaquera.
Lily se puso unos ajustados vaqueros y una blusa rosa que se anudo justo por debajo de los pechos para que se le viese el ombligo. Su maquillaje era mas ostentoso que el de Daisy, y cuando beso a su hijo en el porche de la casa de su madre le dejo la marca rosada en la mejilla.
Camino del Slim Clem’s, Lily no paro de reir y de bromear; parecia preparada para iniciar su nueva vida. Daisy tambien lo estaba. Al dia siguiente tenia planeado hablarle a Jack de Nathan, y en esa ocasion nada la detendria. Ni sus propios miedos, ni ninguna fiesta de cumpleanos, ni siquiera que apareciese una mujer medio desnuda en su casa. Se iba de Lovett el domingo por la tarde, asi que tenia que contarselo al dia siguiente. No tenia alternativa.
Entraron en el bar pasadas las nueve. Cuando pagaron los cinco dolares de la entrada la banda estaba tocando una cancion de Brooks y Dunn,
– Echale un vistazo al tipo de alli, el de la camisa vaquera color beige y el sombrero -dijo Lily acercandose al oido de su hermana. Como la mitad de los hombres alli presentes encajaba con esa descripcion, Lily tuvo que senalarselo con el vaso-. Esos pantalones le van tan cenidos que seguro que ha tenido que ponerselos mojados.
El vaquero en cuestion era un tipo alto y delgado, y parecia lo bastante duro para lidiar con novillos.
– «Los culos enfundados en Wranglers nos ponen como motos» -recito Daisy con una sonrisa llevandose la cerveza a los labios.
– Asi es -coincidio Lily.
Daisy no podia recordar la ultima vez que habia salido con sus amigas; habia olvidado incluso lo mucho que lo echaba de menos. Cuanto necesitaba relajarse y reirse un rato… Y lo que mas le sorprendia era pensar lo a gusto que se sentia con su hermana. Ambas rieron estudiando el desfile de culos masculinos que paso frente a ellas en la pista de baile. Lily senalo a un tipo que llevaba unos Roper’s, y Daisy inclino la cabeza hacia un lado mientras lo observaba. Tenia que admitirlo, era necesario tener un culo realmente de categoria para que quedase bien enfundado en unos Roper’s. Daisy le puntuo con un ocho, Lily le dio un diez; acabaron acordando un nueve.
– ?Has visto a Ralph Fiennes desnudo en
Daisy nego con la cabeza y respondio:
– No me gusta ver peliculas de miedo ahora que vivo sola.
– Bueno, saltate las escenas de terror. Tienes que alquilar el video para verle el culo a Ralph. Tiene un trasero realmente estupendo -le aconsejo Lily.
– Lo vi en
– Aprobado alto -dijo Lily senalando con el vaso a un hombre con peto vaquero y una camiseta sin mangas-. La pelicula era una mierda por Jennifer Lopez. Tendrian que haber elegido a otra. -Lily sonrio-. Alguien como yo.
Daisy sintio el peso de una mano en el hombro y al volverse se encontro con el rostro de Tucker Gooch, que llevaba una camiseta en la que podia leerse «Aguantame la cerveza mientras beso a tu novia». Daisy se graduo el mismo ano que Tucker. Su madre, Luda Mae, habia sido profesora de economia domestica en el instituto Lovett. A Tucker a menudo le habian enviado a la clase de Daisy como castigo por alguna de sus gamberradas, como espiar en el lavabo de chicas.
Daisy se puso en pie. Por lo que podia apreciar, el oscuro cabello de Tucker empezaba a escasear en lo alto de su cabeza, peor sus ojos seguian brillando con malicia y tenia una sonrisa irresistible.
– Hola, Tucker. ?Como te va? -le dijo Daisy.
El le dio un fuerte abrazo.
– Estoy bien. -Al abrazarla la apreto un poco contra su pecho, pero sus manos no descendieron hacia el trasero de Daisy, como habrian hecho anos atras-. Ven a bailar conmigo.
Daisy miro a Lily y le pregunto:
– ?Te importa?
Lily nego con la cabeza y Daisy siguio a Tucker hasta la pista de baile. La banda empezo a tocar
Al menos esa noche.
Jack, en la barra, cogio su botella de cerveza Pearl y se la llevo a los labios. Observo la pista de baile por encima de la botella y tambien la barra, y un destello de color blanco llamo su atencion. Se habia percatado de la presencia de Daisy en cuanto cruzo la puerta acompanada por Lily. No es que el estuviese al acecho, pero era dificil no pasar por alto a esas dos mujeres. No encajaban en el Slim Clem’s. Eran como dos pastelitos de chocolate en un plato de costillas asadas con patatas, y Jack no tuvo duda alguna de que mas de uno en aquel bar habia empezado barajar la idea de comerse el postre antes de la cena.
Bajo la botella y metio la mano libre en el bolsillo delantero de sus Levi’s. Se volvio para seguir hablando de toros mecanicos con Gina Brown. Al parecer, como iba tanto por el Slim, le habian ofrecido un trabajo como monitora durante los fines de semana.
– La mujer con la que tuve que lidiar esta tarde tenia unos sesenta y cinco anos -dijo Gina-. La subi en
A Jack le importaba un comino
– … Te lo juro, casi me muero. Te habrias partido el culo de risa si hubieses estado aqui -dijo Gina.
A pesar de haberse perdido el contenido de la broma, Jack sonrio y musito:
– Seguramente.
– ?Que esta haciendo Buddy en Lovett? -pregunto Gina.
– Ha venido por cuestiones de negocios. -Jack apoyo el peso del cuerpo en la otra pierna y volvio a fijar la atencion en Daisy y Tucker Gooch. El suave deslizamiento de sus pies seguia a la perfeccion el ritmo marcado por la cancion de Toby sobre una chica dulce y su joven novio. A Jack nunca le habia caido bien Tucker. Era el tipo de hombre que, a la minima oportunidad, te explicaba la frecuencia con que hacia el amor y con quien. Segun la opinion de Jack, si un tipo estaba satisfecho no sentia la necesidad de hablar de ello.
– ?Esta trabajando para ti? -le pregunto Gina.
– Si -asintio Jack.
Desde la posicion en la que Jack se encontraba, lo unico que podia ver eran retazos del brillante cabello de Daisy y fragmentos esporadicos de su vestido blanco. Claro que no necesitaba estar en primera fila para saber que vestido llevaba puesto. La imagen de Daisy cruzando la puerta del Slim con ese vestido se le habia clavado en la conciencia.
Un vaquero ataviado con un enorme sombrero se coloco en su linea de vision y Jack perdio toda su visibilidad.
– Maldita sea -dijo Buddy al acercarse a Jack-. Esta ultima vez he durado casi dos minutos, pero he caido sobre el huevo izquierdo y no he podido levantarme durante un buen rato.
