casa, Daisy.

Hacia mucho tiempo que ella no tenia que preocuparse por los condones. No los habia necesitado desde que descubrieron que Steven no podia tener hijos. Llevaba muchos anos sin preocuparse por quedarse embarazada. Y hacia mas de quince anos que no estaba con alguien que no fuera Steven. Recurrio al ultimo resquicio de racionalidad que le quedaba, y se dijo que no podia hacerlo. No con Jack. No alli. Ni tampoco en su casa. Simplemente, no podian hacerlo.

– No puedo hacerlo -dijo Daisy para no cometer el segundo mayor error de su vida.

Jack la beso en el cuello y susurro:

– Claro que si.

– No, Jack -insistio Daisy; bajo entonces los pies al suelo y aparto las manos de los hombros de Jack-. No voy a acostarme contigo.

El dio un paso atras y el foco que habia sobre la puerta le ilumino el rostro. Se paso entonces las manos por el pelo, cerro los ojos y respiro hondo.

– Maldita sea, Daisy. -En su voz se mezclaban el deseo y la rabia-. Sigues siendo tan lianta como siempre.

– No he venido aqui ni para liarte ni para acostarme contigo -aseguro Daisy. El pecho desnudo de Jack estaba demasiado cerca, y bajo la luz destellaba el sudor que cubria su piel. Daisy apoyo las manos en la pared y lucho contra el impulso de tocarle, de apoyar el rostro contra su pecho y lamerle como si fuera un caramelo. Daisy levanto los ojos y le miro a la cara-. Ya te dije por que he venido a Lovett.

Jack la miro, y en sus ojos verdes Daisy descubrio el brillo de la frustracion.

– ?Sigues pensando que podemos hablar? -pregunto el.

– No, esta noche no.

– Yo opino lo mismo -dijo Jack al tiempo que se limpiaba el rastro de carmin de la comisura de los labios.

– Manana.

Jack solto una risa forzada y, mientras se abotonaba la camisa, dijo:

– Daisy, si manana apareces por mi casa voy a darte lo que andas buscando. Te lo aseguro.

Ella fruncio el ceno y, aunque no le hacia falta que nadie le explicase lo que Jack habia querido decir, el anadio:

– Voy a follarte hasta que pierdas el sentido -le dijo; despues dio media vuelta y se fue.

Ella lo vio alejarse. Sus anchos hombros desaparecieron al doblar la esquina del edificio. En pocos segundos, la oscuridad le engullo y lo unico que Daisy pudo escuchar fue el taconeo de sus botas y el agudo murmullo de los insectos. Sabia que debia sentirse escandalizada. Enfadada. Horrorizada. Y, sobre todo, aliviada por haber recuperado la cordura antes de hacer el amor con Jack. Si, sabia que tenia que sentir todas esas cosas, y tal vez las sentiria al dia siguiente. Pero esa noche… Esa noche no sentia nada de eso. Ademas de frustracion, mientras la lujuria todavia corria por sus venas, lo que sentia era curiosidad. ?Era posible hacer el amor con alguien hasta perder el sentido?

Y, de ser asi, ?lo sabia Jack por propia experiencia?

Capitulo 9

Esa noche, Daisy sono que volaba sobre Lovett, por encima de los arboles y los postes de alta tension, vestida unicamente con el pantalon corto del pijama. Cuando sobrevolaba la llanura sur del estado de tejas, el monte Rainier empezo a crecer de repente. Aunque cada vez volaba a mas altura, rozo las cumbres nevadas con los dedos de los pies. Perdio el control y, como si se tratase de un globo de helio, ascendia cada vez mas mientras el terror se iba aduenando de ella. Sabia que solo habia una salida posible para aquella situacion: tarde o temprano caeria. Era inevitable e iba a dolerle mucho.

Y entonces, justo cuando estaba a punto de abandonar la atmosfera terrestre, la fuerza de la gravedad tiro de ella por los pies. En su descenso dejo atras el monte Rainier y las copas de los arboles… Sabia que iba a morir.

Antes del impacto, Daisy abrio los ojos y se dio cuenta de dos cosas. Una, que no iba a aplastarse contra el suelo, y la otra, que estaba aguantando la respiracion. La luz de la manana empezaba a lamer su cama, y Daisy solto un suspiro de alivio. La sensacion de alivio, sin embargo, duro poco: desaparecio en cuanto recordo lo que habia sucedido la noche anterior.

La humillacion que no habia sentido la noche anterior la desperto esa manana como un jarro de agua fria. A la luz del dia rememoro todos los escabrosos detalles. La calida boca de Jack, el tacto de su pecho desnudo…

Gruno y se tapo la cara con la almohada. La imagen de si misma rodeandole la cintura con las piernas le resulto especialmente dolorosa. No se habia comportado asi desde… desde… desde que metio a Jack en un armario durante el ultimo ano de instituto. Por aquel entonces era una inocente jovencita. Ahora no era ninguna de esas dos cosas.

Ahora era una idiota.

La noche anterior habia querido enrollarse con Jack. Hoy tenia que contarle lo de Nathan. ?Como iba a poder mirarle a los ojos despues de haberle besado y acariciado de aquel modo? «Oh, Dios», dijo entre dientes al recordar que le habia confesado que hacia dos anos que no mantenia relaciones con nadie. ?Como podria enfrentarse a el despues de eso?

Pues haciendolo: no tenia otra alternativa.

Echo la almohada a un lado y salio de la cama. Bajo las escaleras vestida con los mismos pantalones de pijama que llevaba en el sueno. Despues de que Jack la dejara apoyada en la pared de la parte trasera del Slim Clem’s, Daisy regreso dentro, adujo que le habia sentado mal la cena y consiguio que Lily la llevase a casa. No volvio a ver a Jack, lo cual, al menos, fue de agradecer.

Su madre estaba sentada frente a la mesa de la cocina; llevaba puesto un camison de nailon color rosa y tenia un lado de su vaporoso pelo ligeramente chafado.

La noche anterior, cuando llegaron a casa, Pippen estaba profundamente dormido, asi que Lily lo dejo en casa de su abuela. Ahora estaba en la trona cerca de Louella, comiendo cereales y bebiendo zumo en su taza preferida. Llevaba su gorro de piel de mapache, su pijama con la imagen de los Blues Clues y una calcomania en la mejilla.

– Buenos dias, mama -dijo Daisy mientras se servia una taza de cafe-. ?Que tal Pip?

– Dibujos -respondio Pippen.

– Podras ver los dibujos cuando acabes de desayunar -le dijo su abuela; despues miro a Daisy y dijo en un tono que expresaba profunda decepcion-: Me han contado lo que paso. Thelma Morgan me ha telefoneado esta manana y me ha dado todos los detalles.

Daisy sintio que le ardian las mejillas y pregunto:

– ?Thelma Morgan me vio?

?Donde se habia escondido? ?Detras del contenedor? Solo eran las ocho de la manana y todo indicaba que ese dia seria una autentica pesadilla.

– Paro en el Minute Mart para tomar una taza de cafe y una pasta y lo vio todo -le explico su madre.

?Como era posible?

– Oh. -Daisy dejo escapar un sonoro suspiro de alivio y se echo a reir-. Eso.

– Si, eso. ?Que demonios pretendiais Lily y tu? ?Montar un espectaculo en publico? -Louella le dio un bocado a su tostada y anadio-: Es para echarse a llorar.

– Paramos en el Minute Mart para tomar una Dr. Pepper -explico Daisy, dejando de lado con toda intencion la parte del acoso de Lily a su ex. Cruzo la cocina y se sento junto a su madre-. Kelly y Ya-sabes-quien -anadio deteniendose para mirar a Pippen- dejaron el coche en el aparcamiento, y una cosa llevo a la otra. Entonces, Ya- sabes-quien empujo a Lily.

Louella se mordio el labio inferior y dejo la tostada en el plato.

– Tendrias que haber llamado a la policia -le dijo Louella.

Probablemente.

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