– Podemos hablar despues… Despues de hacer el amor -insistio el.
Daisy apoyo las manos en el pecho de Jack, sobre su camiseta. Sus musculos se tensaron y todo en su cuerpo parecio paralizarse; excepto su corazon, que latia tan rapido como el de Daisy. Si hacian el amor, resultaria todavia mas dificil hablarle de Nathan. No tomo la decision de manera consciente; simplemente se dejo llevar. El deseo que sentia era demasiado potente para rehuirlo por mas tiempo. Hacia mas de dos anos que no estaba con un hombre que la desease, y no disponia ahora de fuerza de voluntad suficiente para resistirse a Jack. Tenia razon, era inevitable.
– ?Me prometes que despues hablaremos? -le rogo Daisy.
– Dios, si -respondio Jack con impetu agarrandola por el vestido-. Lo que tu quieras, Daisy.
Durante dias, el cuerpo de Daisy habia respondido a la presencia de Jack como si reviviese la pasion que el le habia hecho sentir. Y ahi estaban ahora. Uno enfrente del otro. Daisy se aparto ligeramente, le miro a la cara y le pregunto:
– Anoche, cuando te fuiste, ?acabaste con otra mujer?
– Casi, pero te deseaba a ti.
Le saco el vestido por encima de la cabeza y lo lanzo sobre el Corvette. Ella no intento detenerlo y la camiseta que llevaba debajo fue a reunirse con el vestido. Daisy estaba en bragas, sujetador y chancletas, iluminada por la luz del sol que entraba por las ventanas. Sin darle tiempo a pensar, Jack la apreto contra su pecho y Daisy casi perdio el contacto con el suelo. Ella le paso los brazos alrededor del cuello, y cuando sus senos se aplastaron contra el pecho de Jack el inclino la cabeza y la beso con pasion.
Incapaz de contenerse, Daisy se vio inmersa en un torbellino de lujuria y deseo. Y le gusto. Tal vez incluso demasiado. El roce carnal de la lengua de Jack provoco una respuesta por su parte igualmente carnal. Al sentir el algodon de la camiseta de Jack y el roce de sus Levi’s contra la piel desnuda, un escalofrio recorrio su espalda. Ella enredo los dos dedos en su pelo mientras el la besaba sin descanso. Se apreto contra el, intentando sentirle todavia mas. Le deseaba con tal intensidad que su piel parecia en carne viva.
Hacia tanto tiempo. Demasiado tiempo para ir despacio. Un gemido de frustracion se ahogo en su garganta al volver a apoyar los pies en el suelo. Daisy sintio la dura ereccion de Jack contra su vientre mientras le lamia la piel del cuello.
– Sabes bien. Quiero comerte de arriba abajo -le susurro Daisy.
– Oh, si, Daisy -gruno Jack mientras sus manos recorrian la espalda desnuda de Daisy…
Tiro de la goma que le sujetaba la cola y dejo que el pelo le cayese sobre los hombros. Tiro de un par de mechones para que echase la cabeza hacia atras y la beso de nuevo. Con la mano libre se encargo de desabrochar el sujetador. Tiro de el y acabo lanzandolo sobre el maletero del coche blanco y rojo. Siguio besandola mientras le abarcaba los pechos con las manos. Sus pezones se apretaron contra las palmas de sus manos, y Daisy deslizo las suyas por debajo de la camiseta de Jack para acariciarle el pecho, el vientre y la espalda.
El llevo las manos hacia el trasero de Daisy y aferro sus nalgas. La alzo y la apoyo en el maletero del coche, y Daisy coloco los pies descalzos sobre el parachoques cromado. Al notar el frio del metal, abandono por un momento la nube en la que se encontraba, y se dio cuenta de que estaba sentada bajo un rayo de son, sin otra cosa encima mas que sus bragas. Se cubrio los pechos con las manos.
– ?Que coche es este? -pregunto Daisy para disimular su repentina incomodidad.
– Lo que tienes debajo es un Custom Lancer -respondio Jack quitandose la camiseta y lanzandola hacia donde yacia el vestido-. Me parece de lo mas apropiado para hacerte lo que tengo pensado.
Ella se mordio el labio y pregunto:
– ?Que es lo que tienes pensado?
– Vamos a probar los niveles de suspension. -Jack le separo las rodillas y se coloco entre sus muslos-. Baja las manos, florecita.
Cuando dio a luz a Nathan sus pechos habian crecido bastante y ya no habian vuelto a perder volumen.
– Son mas grandes que antes -le dijo Daisy.
– Ya me he dado cuenta. -Jack la agarro por las munecas y anadio-: Quiero comprobar si sigues teniendo aquella pequena marca en forma de chupeton.
– Si.
No la obligo a bajar las manos, simplemente se limito a decir:
– Ensenamela.
– Tengo estrias -le advirtio Daisy. Las finas lineas blancas apenas resultaban visibles, pero estaban ahi.
– Quiero verte entera, Daisy.
– Me he hecho mayor, Jack -se lamento ella.
– Yo tambien.
Daisy se inclino hacia delante y le beso en el hombro desnudo.
– No, estas mejor que antes -dijo Daisy. Le beso en el hueco de la garganta y el aparto las manos de los senos de Daisy y las coloco en la cintura de su pantalon.
– Desabrochamelo -dijo Jack apasionadamente. Introdujo la mano en el bolsillo trasero de su pantalon y extrajo un condon que dejo encima del maletero del Custom.
Daisy se peleo con el boton metalico hasta que lo abrio. No llevaba ropa interior; abrio poco a poco la cremallera y dejo al descubierto la linea de vello que iba desde el ombligo hasta la ingle. Daisy levanto la mirada y la clavo en su rostro mientras introducia la mano dentro del pantalon. Presiono su duro pene con la palma de la mano y Jack la miro fijamente: sus ojos ardian de pasion.
– Sacala -dijo Jack con voz algo ronca.
Tiro del pantalon y se lo bajo hasta los muslos. Su ereccion salto hacia ella, apuntandola como una figura de marmol grande y suave. Ella aferro su miembro con la mano. Noto su calor mientras recorria su alargada forma. Daisy se deslizo hasta sentarse en el parachoques y lo beso en la punta. No habia planeado hacerlo, pero hacia mucho tiempo que ella no pasaba por algo asi y el ansia la dominaba. Quedaba un resto de humedad en la hendidura y ella lo lamio. Olia bien. Y sabia aun mejor, y era mas grande de lo que ella recordaba. Aunque tal vez simplemente lo habia olvidado.
El gruno de placer, un placer que ardia en lo mas profundo de su pecho, y le aparto a Daisy el pelo de la cara. Ella alzo la mirada y le miro a los ojos al tiempo que se llenaba aun mas la boca. Respiro hondo por la nariz.
– Ah, Daisy -susurro Jack echando la cabeza hacia atras. Habia sido el, muchos anos atras, el que le enseno a darle placer de ese modo. No habia olvidado sus consejos. Con una mano le acaricio el muslo y despues le apreto la nalga. Con la otra mano abarco los testiculos. Con la lengua noto el pulso de Jack justo encima del glande.
A Daisy le dio la impresion de que apenas habia empezado cuando Jack la obligo a retirarse.
– No quiero acabar asi -dijo Jack, y volvio a sentarla sobre el maletero del coche. Hizo que se tumbase y le saco las bragas. Despues se coloco entre sus piernas. Con la mirada recorrio su rostro, su cuello y sus pechos. Se inclino hacia delante y se acoplo entre sus muslos-. Haces que vuelva a sentirme como un adolescente -le dijo apoyando todo su peso en los antebrazos, cerca de los hombros de Daisy-. Como si fuese a correrme antes de que empiece lo bueno.
Ella arqueo la espalda y dijo en un gemido:
– Entonces empecemos con lo bueno.
– Daisy.
– ?Mmm?
Jack beso la marca de nacimiento de Daisy y rozo con los labios sus pezones.
– Tus pechos son tan hermosos como siempre.
Ella se habria reido o habria hecho algun comentario, pero Jack abrio la boca y le abrazo con los labios el pezon. Asi que Daisy no hablo, se limito a mesarle el pelo con los dedos. Daisy cerro los ojos y dejo que las oleadas de sensaciones recorriesen su cuerpo hasta que empezo a temer ser ella la que se corriese antes de que empezase lo bueno.
– Daisy, abre los ojos y mirame.
Asi lo hizo. Y Jack, a su vez, le dedico una mirada intensa y enfebrecida. Agarro el condon y abrio el envoltorio.
– Quiero ver tu cara cuando este dentro de ti -le dijo Jack, y se coloco el preservativo haciendolo rodar por su falo hasta tocar el vello pubico. Paso las manos por debajo de las nalgas de Daisy y tiro de ella hasta colocarla en
