– Ni siquiera pense en ello -admitio Daisy-. Vi que la empujaba y perdi los estribos. No me pare a pensar, le golpee en el ojo y le di un rodillazo en la entrepierna.
Todavia no podia creer que se hubiese comportado de ese modo.
Su madre esbozo una sonrisa y pregunto:
– ?Le hiciste dano?
Daisy nego con la cabeza y soplo el cafe de su taza.
– No lo creo -respondio.
– ?Que verguenza! -exclamo su madre mientras apartaba el plato de su lado-. ?Viste a Jack?
Si, por supuesto que lo habia visto. Su pecho desnudo y su vientre sudoroso. Sus ojos entrecerrados y sus humedos labios besandola. Pero no era eso lo que su madre queria saber.
– Todavia no le he hablado de Nathan -le respondio Daisy, y bebio un trago de cafe-. Voy a ir esta manana a hablar con el.
Louella alzo una ceja y dijo:
– Lo has dejado hasta el ultimo momento.
– Lo se -reconocio Daisy con la mirada baja-. Antes estaba totalmente segura de haber hecho lo correcto. Creia que no haberle dicho a Jack lo de Nathan e irme a vivir a Washington habia sido lo mas adecuado para todos.
– Y lo fue -aseguro Louella.
– Ahora no estoy tan segura -admitio Daisy; se coloco el pelo por detras de las orejas y tomo aliento-. Antes de venir a Lovett estaba segura. Estaba convencida de que irme con Nathan habia sido la mejor eleccion, tambien para Jack. -Volvio a alzar la vista y anadio-: Siempre quisimos decirselo, mama. Queriamos darle a Jack unos cuantos anos para que recompusiese su vida y despues teniamos pensado decirselo.
Pippen tiro la taza vacia al suelo y Louella la recogio.
– Lo se -aseguro Louella, y dejo la taza sobre la mesa.
– Pero cuanto mas lo retrasabamos mas dificil nos resultaba hacerlo. Pasaban los meses y los anos y siempre encontrabamos una excusa para no decirselo. Estaba intentando quedar embarazada otra vez, o bien Nathan parecia muy feliz y no queriamos alterarlo… Siempre encontrabamos algo. Siempre teniamos una excusa, porque ?como se le dice a un hombre que tiene un hijo del que no sabe nada? -Daisy se inclino hacia delante y apoyo los brazos en la mesa-. Ahora ya no estoy segura de haber hecho lo correcto todos estos anos. Empiezo a creer que no deberia haberme ido sin contarselo.
– Lo que yo creo es que ahora tienes dudas y te lo cuestionas todo -la tranquilizo su madre.
– Tal vez.
– Daisy, eras joven y estabas asustada. En su momento, fue la decision correcta.
Ella siempre lo habia creido asi. Ahora ya no podia decir lo mismo. Lo unico que tenia claro era que se habia equivocado al esperar tanto tiempo. ?Como podria corregir semejante error?
– Jack no estaba preparado para ser padre -insistio su madre-. Steven, si.
– Siempre te gusto mas Steven.
Su madre reflexiono durante unos segundos y despues contesto:
– Eso no es exactamente asi. Siempre pense que Steven era el mas estable de los dos. Jack era mas salvaje. No puedes culpar a nadie por ser como es, pero tampoco puedes ponerte en sus manos. Tu padre tambien era asi, y mira lo que ocurrio. Lo que nos ocurrio a todos.
– Papa no murio aposta…
– Desde luego que no, pero murio. Me dejo sola con dos ninas, un Winnebego escacharrado y trescientos dolares. -Louella sacudio la cabeza y prosiguio-: Steven estaba mas preparado para cuidar de ti y del bebe.
– Porque su familia tenia dinero -dijo Daisy.
– El dinero es importante -replico Louella y alzo la mano para evitar que su hija discutiese con ella-. Se que el amor tambien lo es. Yo amaba a tu padre. El me queria, y a vosotras tambien, pero el amor no pone la comida en la mesa. Con amor no puedes comprar un abrigo para el invierno o unos zapatos para ir al colegio. -Extendio el brazo y le cogio la mano a su hija-. Pero aun suponiendo que hubieses tomado la decision equivocada, ahora no hay modo de echarse atras. Nathan ha disfrutado de una buena vida. Steven fue un padre maravilloso. Hiciste lo mejor para tu hijo.
Las palabras de su madre hacia que todo pareciese de lo mas logico. Pero Daisy ya no estaba tan convencida de que una decision asi tuviese que basarse en la logica. Que fuese joven y estuviese asustada justificaba que no le hubiese dicho nada a Jack en aquel momento. Pero no justificaba que callase durante quince anos.
– Fijate en Lily -dijo su madre casi en un susurro-. Su vida era un caos desde mucho antes de que Ya-sabes- quien se largase. La enganaba constantemente. Siempre estaba haciendo el loco. Nunca tendria que haberse casado con el, y ahora Pippen esta pagando los platos rotos. No habla bien para la edad que tiene, y todavia tiene que llevar panales. Ha sufrido un retroceso.
Daisy opinaba que Lily podria haberse esforzado un poco mas a la hora de proteger y cuidar de Pippen, pero no habia querido comentarlo con ella. Daisy no habia sido precisamente una madre perfecta y no se creia con el derecho de juzgar la labor de las demas madres.
– Voy a llamar a Nathan para recordarle la hora a la que voy a llegar manana. -Se levanto y anadio-: Y luego ire a ver a Jack. -Si hubiese tenido alguna otra opcion se habria inclinado por ella. Jack le habia dicho que no pasase por su casa, y luego le habia hecho esa advertencia acerca de que iba a perder el sentido. Ahora, cuando fuese a verle, ?creeria Jack que iba en busca de rollo?
Probablemente.
Se llevo el cafe a su habitacion y telefoneo a Nathan.
– Estoy deseando que llegues -dijo Nathan nada mas responder a la llamada-. Estoy deseando perder de vista a Michael Ann.
– Venga, hombre. No es tan mala -dijo Daisy.
– Mama, todavia juega con la Barbie. Anoche me pidio que yo hiciese de Ken.
– ?Te parece mayor para jugar con la Barbie? -pregunto Daisy.
– Si, y Ollie intento convencerme de que jugase a munecas con ella -dijo con una voz tenida de indignacion pubescente-. No soporto estar aqui.
– Bueno, solo te queda una noche. -Dejo la taza sobre la mesita de noche y saco la carta de Steven del cajon-. Manana te llevaran a casa y yo llegare hacia las tres o las tres y media.
– Gracias a Dios. ?Mama?
– Si, carino -le respondio Daisy.
– Prometeme que nunca mas me obligaras a quedarme aqui.
Daisy se echo a reir y dijo:
– Te lo prometo si tu me prometes cortarte el pelo.
Se produjo un largo silencio y entonces el muchacho dijo:
– Trato hecho.
Tras colgar el telefono, Daisy se dio una ducha y penso en lo sucedido la noche anterior. Jack debia de estar furioso con ella. Con toda probabilidad se habria buscado a una mujer con la que pasar la noche. Mientras ella sonaba que volaba por encima de Lovett, Jack seguramente habia estado haciendo el amor como un salvaje, con lo cual se habria olvidado de que Daisy habia detenido todo el asunto antes de llegar demasiado lejos. Ademas una vez pasada la fiebre de la noche anterior, probablemente ni siquiera se acordaba de su amenaza.
Era curioso, pero pensar que Jack habia pasado la noche con otra mujer le molesto mas de lo que estaba dispuesta a admitir. Al imaginarselo acariciando a otra mujer se le hizo un nudo en el estomago, cosa que no le ocurrio esa primera noche al verlo con Gina en la cocina de su casa.
Daisy se puso unas bragas y un sujetador negros e intento analizar el cambio que habian experimentado sus sentimientos en tan breve espacio de tiempo. Se enfundo en una sencilla camiseta negra y se dijo que, cuanto mas tiempo estaba cerca de Jack, mas detalles del pasado salian a la palestra. Era inevitable. Habia pensado en Jack como amigo durante muchos anos, y despues se enamoro de el. Se enamoro de el hasta el tuetano, pero, a pesar de lo que le habia asegurado la noche anterior, el sexo habia sido una parte importante de su pasado en comun. Estar cerca de Jack despertaba sentimientos que llevaban muchos anos dormidos: la vieja lujuria, la obsesion y los celos.
Habia creido que podria volver al pueblo tranquilamente, contarle a Jack lo de Nathan y evitar tratar todo lo
