desnudo y le paso las manos alrededor de la cintura. No queria oir ni una palabra mas; solo deseaba sentir. Sentir el cuerpo de Daisy contra el suyo. Desnudos. Queria que el sexo volviera a sumirlo en la inconsciencia hasta lograr echar a Daisy de sus pensamientos. Hasta quitarsela de la cabeza.

En un principio, Daisy no hizo nada, pero cuando Jack suavizo la intensidad del beso, ella separo ligeramente sus labios. Era una silenciosa invitacion a seguir adelante.

Sono el telefono pero Jack no se inmuto. Lo oia sonar mientras introducia la lengua en la boca de Daisy y disfrutaba de su calidez y su dulzura, tal como lo habia hecho hacia unos instantes, encima del maletero del Custom Lancer. Daisy sabia a cosas durante largo tiempo olvidadas: su suave piel, el deseo y la lujuria, y tambien el amor que le habia partido en dos el corazon.

Jack dejo a un lado todos esos recuerdos y abarco uno de los pechos de Daisy con la mano. Dejo que el telefono siguiera sonando y se coloco entre sus piernas.

– Daisy -dijo junto a su oido inspirando profundamente para percibir el perfume de su cabello-. Vamos a mi cama. Deja que te recuerde una vez mas lo que es el sexo.

El telefono dejo de sonar, pero empezo otra vez casi al instante. Daisy se libro de su abrazo y cruzo la cocina.

– Tal vez sea algo importante -dijo Daisy.

Tenia una idea de quien podia tratarse. Buddy Calhoun le habia dicho que pasaria para recoger el Corvair Monza del taller y se lo llevaria a su garaje de Lubbock. Buddy era uno de los mejores mecanicos del estado, y uno de los pocos restauradores a los que Jack se atrevia a confiar sus coches. Pero en ese momento lo importunaba. En lugar de ir tras Daisy, se acerco al telefono con paso firme.

– Mas vale que sea importante -dijo Jack tras descolgar el auricular.

– Hola -dijo una voz femenina-, soy Louella Brooks. ?Esta Daisy ahi?

Jack miro a Daisy.

– Ah, hola, senora Brooks. Si, aqui esta.

Daisy cruzo la cocina y cogio el telefono.

– ?Si? -Alzo la mirada y fruncio el ceno-. ?Como? ?Que ha pasado? ?Esta bien? -Enarco las cejas-. Bien. ?Donde esta Pippen? -Se llevo una mano a la cara-. Gracias a Dios. -Hizo una pausa y anadio-: De acuerdo. Ahora mismo voy. -Colgo el auricular y se volvio hacia Jack.

– ?Que sucede?

– Mi hermana ha perdido definitivamente la cabeza. Eso es lo que sucede -respondio Daisy mientras se dirigia hacia la encimera para recoger su bolso.

Jack intento olvidarse del dolor que sentia en la entrepierna y mientras alargaba el brazo para hacerse con su camiseta y ponersela, inquirio:

– ?Lily esta bien?

– No, esta loca. ?Que hacian ella y mi madre antes de que yo viniese? -pregunto distraida mientras buscaba las llaves dentro del bolso-. ?Ir por ahi haciendo cosas raras? ?Que van a hacer cuando me vaya? -Cruzo la cocina y el salon-. Dios mio, al parecer soy la unica que tiene la cabeza sobre los hombros aqui. ?Que te parece?

Jack no respondio, supuso que se trataba de una pregunta retorica y no queria preocuparla mas.

A traves del mosquitero de la puerta, Jack la vio subir al coche de su madre y alejarse. El destello de las luces de freno del Cadillac y el chirriar de las ruedas al voltear la calle… era lo ultimo que Jack esperaba ver o escuchar de Daisy Monroe.

Jack regreso a la cocina. Metio la leche en la nevera y poso la mirada en el sobre blanco que habia dejado Daisy. La carta de Steven. La cogio y le echo un vistazo. Llevaba su nombre escrito en mayusculas.

Abrio la puerta de un armario y dejo el sobre entre dos paquetes de cafe. Algun dia la leeria. Pero todavia no. Al menos mientras tuviese tan fresca la imagen del cuerpo desnudo de Daisy sobre el maletero del Custom Lancer, mientras tuviese en la boca el sabor de la mujer de Steven.

Desde que Daisy habia aparecido por el pueblo, Jack no habia dejado de preguntarse si acostarse con ella seguria siendo tan estupendo como el recordaba. Ahora ya tenia la respuesta: era todavia mejor. Mejor en un sentido que no sabia como definir. Lo unico que podia decir era que estar con ella habia sido diferente. Habia sido algo mas que sexo. Algo mas que el placer que solia recibir en los brazos de una mujer. Algo mas que un polvo encima del maletero de un coche.

No era amor. Sabia con seguridad que no estaba enamorado de Daisy Lee. Enamorarse de Daisy seria una completa estupidez, y el no era estupido. No sabia decir por que estar con ella habia sido diferente, y tampoco queria saberlo. No era el tipo de hombre que diseccionase su vida buscando significados ocultos. Una cosa tenia clara: hacer el amor con ella habia sido la mejor experiencia sexual que habia tenido en mucho tiempo, de modo que se alegraba de que Daisy se marchara al dia siguiente, pues de ese modo podria retomar el hilo de su vida. La que llevaba antes de que ella apareciera por el pueblo y desenterrara un monton de recuerdos que mas valia olvidar.

Ahora Daisy se habia ido y no habia razon alguna para seguir pensando en ella.

Ni una sola.

Un coche patrulla salio de la casa de Ronnie cuando Daisy y Louella pasaron por delante camino del hospital. Les pillaba a unas pocas manzanas de Locust Grove, y querian ver la destruccion con sus propios ojos.

Ronnie vivia en una pequena casa de estuco color beige, y alguien en la entrada habia colocado la calavera de una vaca de largos cuernos encima de la puerta. El jardin de la entrada era poco mas que un punado de hierbajos y, de no ser por la presencia del Ford Taurus rojo de Lily empotrado contra el salon de la casa, podria haberse dicho que su aspecto era de lo mas anodino.

– ?Ronnie se encontraba en casa? -pregunto Daisy justo antes de acelerar. Supuso que los policias estaban demasiado ocupados con el Taurus de Lily como para preocuparse de un coche que acelerase en mitad de la calle.

– No lo creo, pero no lo sabremos hasta que lleguemos al hospital -respondio su madre.

Daisy odiaba los hospitales. Todos olian igual y daban la misma impresion, independientemente de la ciudad o el estado donde se encontraban. Eran esteriles y frios. Habia pasado en ellos tiempo suficiente para saber que podian darte medicamentos o consejos, pero rara vez buenas noticias.

Daisy y su madre atravesaron la puerta de urgencias y, tras unos minutos, las llevaron junto a Lily. Pippen se habia quedado en casa de una vecina de Louella; que no estuviese con ellas era lo mejor. En cuanto la enfermera descorrio la cortina verde y azul que separaba las camas, Louella se echo a llorar.

– Tranquila, mama -dijo Daisy, sintiendo de repente que era el unico miembro de la familia que estaba en sus cabales. Le dio la mano a su madre y se la apreto-. Lily se pondra bien.

Pero Lily no parecia estar bien. Tenia hinchado el costado izquierdo de la cara y una herida en la frente. La sangre le habia manchado el pelo y los extremos de los ojos, que mantenia cerrados. Un vendaje le impedia mover el brazo izquierdo, tambien hinchado y, a excepcion del punto por el que habia sangrado, casi sin color. En el brazo derecho no llevaba vendaje: le habian cortado la manga y colocado una intravenosa. El doctor, un joven con bata verde, alzo la sabana para auscultarle el corazon y los pulmones. Miro a Daisy y a su madre desde detras de unas gafas con montura metalica.

Louella avanzo hasta la cabecera de la cama y Daisy la siguio.

– Lily Belle. Mama esta aqui. Y Daisy tambien.

Lily no respondio y Daisy alargo la mano para acariciarle la parte de la cara que no tenia hinchada. Estaba muy palida, y, de no haber sido por el ritmico subir y bajar de su pecho, Daisy habria creido que estaba muerta. Eran demasiadas emociones para un solo dia, y Daisy sintio que en su interior el piloto automatico se activaba y todas sus sensaciones se adormecian.

– ?Como esta, doctor? -pregunto Louella.

– Lo que sabemos hasta ahora -respondio el joven medico- es que tiene heridas en el brazo izquierdo y la frente, y que al parecer se ha fracturado el tobillo. No sabremos nada mas hasta que le hagamos un escaner.

– ?Por que no esta despierta? -pregunto de nuevo Louella.

– Se ha dado un buen golpe en la frente. No parece que se haya fracturado el craneo, y sus pupilas responden a los estimulos. Tendremos mas detalles cuando veamos las radiografias.

– ?Ha habido algun herido mas en el accidente? -pregunto Daisy rogando porque Lily no se hubiese llevado

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