No como Gabrielle Breedlove. Eso si habia sido un jodido error. La habia subestimado a base de bien. ?Quien hubiera imaginado que se sacaria de entre las manos un plan tan desastroso como para atraerle al parque con una vieja Derringer y un bote de laca?

Joe entro en la tienda por la puerta de atras y dejo la pintura y la bolsa con los materiales sobre el mostrador al lado del fregadero. Mara Paglino estaba en el otro extremo del mostrador desempaquetando la mercancia de la tienda que habia recibido el dia anterior. No parecian ser antiguedades.

– ?Que es eso?

– Gabrielle pidio algunas piezas de cristal Baccarat. -Sus ojos castanos lo miraron intensamente. Se habia rizado su grueso cabello negro y pintado los labios de color rojo brillante.

Desde el momento en que la habia visto habia sido consciente de que podia encapricharse con el. Lo seguia a todas partes y se ofrecia para llevarle cualquier cosa. Aunque era halagador, la mayor parte del tiempo se sentia incomodo. Era solo un ano o dos mayor que Tiffany, su sobrina, y Joe no estaba interesado en las chicas de esa edad. A el le gustaban las mujeres. Mujeres totalmente desarrolladas a las que no tenia que ensenar que hacer con las manos y la boca. Mujeres que sabian como mover su cuerpo para crear la friccion adecuada.

– ?Quieres ayudarme? -pregunto ella.

El saco un pincel de la bolsa.

– Creia -dijo- que irias al parque a ayudar a Gabrielle.

– Iba a ir, pero Kevin me dijo que tenia que desempaquetar todo este cristal y quitarlo de en medio por si hoy querias empezar con la encimera de la cocina.

Sus habilidades en carpinteria no se extendian hasta el punto de reemplazar encimeras.

– No empezare hasta la semana que viene. -En realidad esperaba no tener que preocuparse de eso la semana siguiente-. ?Kevin esta en la oficina?

– No ha vuelto aun de almorzar.

– ?Quien esta atendiendo la tienda?

– Nadie, pero oire la campana cuando entre un cliente.

Joe agarro un pincel y la pintura, y se fue al pequeno almacen. Esta era la parte del trabajo encubierto que le ponia nervioso, esperar a que el sospechoso hiciera el siguiente movimiento. Sin embargo, suponia que trabajar dentro de la tienda era mejor que estar sentado fuera en un coche camuflado y engordando a base de perritos calientes. Era algo mejor, pero no mucho.

Cubrio el suelo con una tela vieja y apoyo contra la pared las guias para los estantes que habia hecho el dia anterior. Mara lo siguio como un perrito faldero y charlo sin parar sobre los tipos inmaduros de la universidad con los que habia salido. Se fue cuando sono la campana, pero reaparecio poco despues para recordarle que estaba disponible para un hombre mayor.

Cuando Kevin regreso, Joe acababa de terminar de pintar los dos estantes y se disponia a pintar las paredes del almacen. Kevin recrimino a Mara con la mirada y la envio a ayudar a Gabrielle, dejandolos solos.

– Creo que anda detras de ti -le dijo Kevin mientras Mara le dedicaba una ultima mirada sobre el hombro y salia por la puerta.

– Bueno, puede ser. -Joe se llevo una mano al hombro contrario para frotarselo y luego estiro el brazo sobre la cabeza. Odiaba admitirlo pero le dolian los musculos. Se mantenia en forma, asi que no era por la falta de ejercicio. Solo habia otra explicacion. Se estaba haciendo viejo.

– ?Gabrielle te paga lo suficiente como para trabajar con musculos doloridos? -Kevin vestia un traje de diseno. En una mano llevaba la bolsa de una tienda de ropa de fiesta y en la otra una bolsa con ropa interior femenina de la tienda que habia calle abajo.

– Me paga suficiente. -Dejo caer los brazos-. El dinero no lo es todo.

– Entonces nunca has sido pobre. Yo si, amigo, y eso le marca. Te influye durante el resto de tu vida.

– ?Lo crees asi?

– La gente te juzga por la marca de la camisa y el lustre de los zapatos. El dinero si lo es todo. Sin el creen que eres basura. Y las mujeres, olvidate. No tienes nada que hacer con ellas. Y punto.

Joe se sento encima del baul y cruzo los brazos.

– Depende de a que clase de mujeres estes tratando de impresionar.

– Solo a las de clase alta. Las mujeres que conocen la diferencia entre un Toyota y un Mercedes.

– Ah. -Joe recosto la cabeza contra la pared y miro al hombre ante el-. Esas mujeres cuestan dinero de verdad y en efectivo. ?Tienes esa clase de dinero?

– Si, y si no lo tengo, se como conseguirlo. Se como conseguir las cosas que quiero.

«Bingo.»

– ?Como lo haces?

Kevin solo sonrio y nego con la cabeza.

– No lo creerias aunque te lo contara.

– Prueba -insistio Joe.

– Me temo que no puedo.

– ?Inviertes en bolsa?

– Invierto en mi, Kevin Carter, y eso es todo lo que pienso decirte.

Joe sabia cuando dejar de presionar.

– ?Que llevas en la bolsa? -pregunto senalando la mano de Kevin.

– Celebro la fiesta de cumpleanos de mi novia, China.

– ?En serio? ?Es China su nombre real o su apellido?

– Ni lo uno ni lo otro -se rio Kevin entre dientes-. Pero prefiere ese nombre al suyo, Sandy. Le mencione la fiesta a Gabe esta manana cuando pase por la caseta. Me dijo que teniais otros planes.

Joe creia que le habia dejado bien claro a Gabrielle que tenia que dejar de entorpecer la investigacion. Obviamente, iba a tener que hablar con ella otra vez.

– Creo que podremos pasarnos un rato por la fiesta.

– ?Estas seguro? Parecia dispuesta a pasar la tarde en casa.

Normalmente, Joe no era el tipo de tio que se sentaba a hablar de mujeres con otro hombre. Pero esto era diferente, era su trabajo y sabia como hacerlo. Se inclino hacia delante ligeramente como si compartiera un secreto.

– Bueno, aqui entre nosotros, Gabrielle es una ninfomana.

– ?En serio? Siempre crei que era algo puritana.

– Solo lo parece. -Se reclino y sonrio abiertamente como si el y Kevin pertenecieran a la misma hermandad-. Pero creo que puedo mantenerla a distancia unas cuantas horas. ?A que hora es la fiesta?

– A las ocho -le replico Kevin encaminandose a la oficina.

Joe se quedo alli pintando durante las dos horas siguientes. Por la tarde, despues de cerrar Anomaly, fue hasta la comisaria de policia y repaso el informe diario del robo Hillard. No habia demasiada informacion nueva desde esa manana. Kevin se habia encontrado con una mujer sin identificar para almorzar en un restaurante del centro de la ciudad. Habia comprado cosas para la fiesta en el Circle K y en el Big Gulp. Cosas excitantes.

Joe informo de la conversacion con Kevin y le hizo saber a Luchetti que habia sido invitado a la fiesta que daba en su casa. Luego cogio un monton de papeleo de oficina y se fue a casa con Sam.

Para cenar, hizo costillas a la parrilla y se comio la ensalada de pasta que su hermana Debby le habia dejado en la nevera mientras el estaba trabajando. Sam estaba posado sobre la mesa al lado de su plato y se negaba a comerse las semillas y las zanahorias baby.

– Sam quiere a Joe

– No puedes comer mis costillas.

– Sam quiere a Joe… Braack.

– No.

Sam parpadeo con sus ojos negros y amarillos y levanto el pico imitando el timbre del telefono.

– Ni te molestes. -Joe atraveso con el tenedor algunos macarrones y se sintio ridiculo hablando con su loro de dos anos-. El veterinario dice que tienes que comer menos y hacer mas ejercicio o enfermaras del higado.

El ave volo a su hombro, luego descanso la cabeza cubierta de plumas contra la oreja de Joe.

– Lorito bonito.

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