A diferencia de Joe, Gabrielle no se habia tomado la molestia de arreglarse. Se habia vestido para estar comoda con una sencilla blusa blanca y un vestido pichi a cuadros azules y blancos que le llegaba justo por la rodilla. Llevaba muy poco maquillaje y no habia tratado de hacer nada diferente con el pelo, simplemente lo habia dejado suelto y rizado para que le cayera sobre la espalda como siempre. Su unica concesion a la moda eran los pendientes de plata de las orejas y el anillo del dedo corazon de la mano derecha. No llevaba medias y calzaba unas zapatillas de lona. Creia que no se la podria considerar sexy bajo ningun concepto.
El arqueo una ceja haciendole saber que eso era lo que opinaba.
– ?Donde has dejado a
Tampoco estaba tan mal vestida.
– Oye, no soy yo quien se ponia los tacones rojos de mama para saltar muros.
El la fulmino con la mirada.
– Tenia cinco anos.
– Eso es lo que dicen todos. -Salio al porche y cerro la puerta con llave-. Ademas, estoy segura de que es una fiesta informal. -Dejo caer las llaves en su gran bolso de ganchillo y se enfrento a el. Joe no retrocedio ni un centimetro y su brazo desnudo le acaricio el pecho.
– Lo dudo. -Joe la tomo del codo como si fuera una cita real y la condujo al horrible coche beis que tan bien recordaba. La ultima vez que habia viajado en el iba esposada en el asiento trasero-. Conozco a Kevin y dudo que haga nada informal, aunque tal vez se deje llevar en el sexo.
El calor de la palma de su mano se extendio por su brazo hasta las puntas de los dedos. Se obligo a caminar serena a su lado, como si su contacto no la hiciera desear poner pies en polvorosa. Como si en realidad estuviera tan calmada y relajada como Joe. Trato de ignorar las sensaciones que le hacian sudar las palmas de las manos y ni se molesto en comentar la opinion que Joe tenia de Kevin, porque ademas, lo que habia dicho se acercaba bastante a la verdad. Pero lo que hacia Kevin no era ni mejor ni peor que lo que hacian otros hombres.
– Ayer me dio la impresion de que tenias un Bronco.
– Asi es, pero Kevin piensa que soy un perdedor nato. Y quiero que lo siga pensando -dijo, y se inclino hacia delante para abrir la puerta del pasajero. Le rozo otra vez el pecho con el brazo y ella aspiro profundamente por la nariz, preguntandose si su colonia era una combinacion de cedro y neroli o tenia algo mas.
– ?Por que haces eso?
– ?El que?
– Husmear con la nariz como si oliera mal. -Le solto el codo y ella sintio que por fin podia relajarse.
– Son imaginaciones tuyas -le dijo, y se metio en el coche.
A diferencia de Joe el interior del coche olia tan horriblemente mal como el dia que la habia arrestado. Como a aceite de motor, pero al menos los asientos estaban limpios.
El recorrido a casa de Kevin le llevo menos de diez minutos y Joe uso todo ese tiempo para recordarle el contrato de colaboracion que habia firmado.
– Si Kevin es inocente -dijo el-, no necesita tu ayuda. Y si es culpable, no puedes protegerlo.
El aire fresco acaricio sus brazos y piernas desnudos. Deseo haberse quedado en casa. Deseo haber podido elegir.
Gabrielle habia ido a casa de Kevin en varias ocasiones, pero nunca se habia fijado demasiado en ella. La moderna estructura de dos plantas estaba situada en la ladera de una montana y tenia una espectacular vista de la ciudad. El interior estaba decorado con marmol, madera y acero, y parecia tan acogedor como un museo de arte moderno.
Gabrielle y Joe se acercaron juntos por la acera, hombro con hombro, sin apenas tocarse.
– ?Que pasa si uno de los amigos de Kevin te reconoce? ?Que haras entonces?
– Ya improvisare algo.
Eso era exactamente lo que temia.
– ?Como que?
Joe toco el timbre de la puerta y esperaron alli uno al lado del otro, con la mirada en la puerta.
– ?Te asusta estar a solas conmigo?
«Un poco.»
– No.
– Pareces preocupada.
– No estoy preocupada.
– Parece como si tal vez no te fiaras de ti misma.
– ?Sobre que?
– Sobre tener las manos quietas.
Antes de que pudiera responder, se abrio la puerta y comenzo la charada. Joe le rodeo los hombros con el brazo, el calor de su mano le calentaba la piel a traves de la delgada tela de la blusa.
– Me preguntaba si al final apareceriais. -Kevin dio un paso atras y entraron. Como siempre, parecia como si acabara de posar para el GQ.
– Te dije que podria sacarla de casa durante unas horas.
Kevin recorrio con la mirada el peto del vestido de Gabrielle y arrugo el ceno.
– Gabe, esta es una imagen nueva de ti. Interesante.
– No estoy tan mal -se defendio.
– No si vives en Kansas. -Kevin cerro la puerta y le siguieron hacia la sala de estar.
– No me parezco a Dorothy. -Gabrielle recorrio con la mirada el pichi azul a cuadros para cerciorarse-. ?De veras me parezco a ella?
Joe la apreto contra su costado.
– No te preocupes, te protegere de los monos voladores.
Ella lo miro a los ojos, a sus iris color chocolate y las tupidas pestanas; no eran los monos voladores lo que mas la preocupaban.
– ?Por que no le das el bolso a Kevin para que lo guarde en alguna parte?
– Lo dejare en el dormitorio de invitados -propuso Kevin.
– Prefiero tenerlo conmigo.
Joe se lo quito y se lo dio a Kevin.
– Te provocara una tendinitis.
– ?El bolso?
– Nunca se sabe -replico Joe mientras Kevin se marchaba con el bolso.
La sala de estar, la cocina y el comedor compartian el mismo espacio amplio y la espectacular vista de la ciudad. Un pequeno grupo de invitados hablaba en la barra mientras la voz profunda de Mariah Carey llenaba la casa con todas las octavas que lograba sacar a sus cuerdas vocales. Gabrielle no tenia nada personal contra Mariah, pero creia que a la diva le vendria bien una leccion de humildad. Paseo la mirada por la estancia, desde la piel de cebra del respaldo del sofa a los artefactos africanos desperdigados por la habitacion. Kevin tambien necesitaba una leccion.
Cuando su socio regreso, les presento a sus amigos, un grupo de empresarios que estaban, por lo que Gabrielle pudo apreciar, mucho mas preocupados por el estado de sus cuentas corrientes que por el estado de sus conciencias. Joe mantuvo el brazo sobre Gabrielle mientras saludaban a un matrimonio que poseia una cadena de cafeterias de moda. Otros vendian vitaminas, ordenadores o propiedades inmobiliarias y, aparentemente, lo hacian muy bien. Kevin les presento a su novia, China, aunque Gabrielle habria jurado que se llamaba Sandy la ultima vez que la vio. Igual que su nombre actual, la mujer era pequena, rubia y perfecta, y Gabrielle sintio un deseo abrumador de encoger los hombros.
Junto a China se encontraba una amiga suya igual de perfecta y pequena, Nancy, que ni siquiera fingia estar interesada en nada de lo que Gabrielle pudiera decir. Centraba su atencion en el hombre que permanecia pegado a ella. Al mirarlo de reojo, observo que en su boca se formaba una sonrisa apreciativa. Su mirada paseo por los pechos de Nancy y cambio el peso de un pie a otro. La calida mano se deslizo del hombro de Gabrielle a su espalda, luego se metio las manos en los bolsillos de los pantalones y dejo de tocarla.
Deberia haberse alegrado. De hecho lo hizo. Solo se sentia un poco dejada de lado y algo mas. Algo muy parecido a los celos que le hacia sentirse incomoda, pero no podian ser celos porque (a) Joe no era realmente su
