susurrar algo tierno en su oido. Pero no habia nada suave ni tierno en Joe, y no eran pareja. Era una mentira y se pregunto por que no se daba cuenta nadie.
La calida sensacion de su contacto provoco en ella un deseo fisico aun mas ardiente, pero esta vez tenia la mente y el espiritu bajo control. Por si acaso, aparto la mano y puso distancia entre ellos. La verdad, no entendia como Kevin podia estar tan ciego.
Kevin miro la espalda de Gabrielle mientras se alejaba con su novio. Observo como soltaba la mano de Joe y supo que estaba molesta por algo. Pero fuera lo que fuese, Kevin estaba seguro de que su novio se lo haria olvidar. Los tios como Joe siempre se salian con la suya. Podian ser perdedores y aun asi siempre conseguian lo que querian. No como Kevin. Si el queria algo, tenia que tomarlo.
Echo un vistazo alrededor, a sus jovenes y ricos invitados que comian su comida, bebian su bebida y disfrutaban de su bella casa. Habia llenado su hogar de pinturas maravillosas y antiguedades delicadas. Tenia una de las mejores vistas de la ciudad, pero nada de eso habia sido barato. Se lo habia trabajado, aunque solo mirar a alguien como Joe hacia que volviera a tener hambre y que en su cabeza volviera a resonar el viejo soniquete de que nada era suficiente, nunca era suficiente. Suficiente dinero o ropa, suficientes casas espectaculares o coches veloces. Suficientes mujeres bellas para no sentirse en desventaja ante cualquier otro tio del planeta. Para no sentirse invisible. Su hambre interior era insaciable y algunas veces temia que nada fuera suficiente.
– Esperame aqui -ordeno Joe en cuanto estuvieron fuera de la vista de Kevin y sus amigos-. Si viene alguien, habla alto y no dejes que entre en la habitacion.
– ?Que vas a hacer? -pregunto Gabrielle mientras lo observaba colarse en el interior de una de las habitaciones. El cerro la puerta sigilosamente sin contestar, dejandola sola en el pasillo.
Ella permanecio inmovil, esperando que el se apresurase, tratando de oir por encima del latido de su corazon. Se sintio como una espia, aunque no demasiado buena. Le temblaban las manos y tenia los pelos de punta. No valia para chica Bond. En alguna parte de la casa una puerta se cerro de golpe, y Gabrielle dio un salto como si hubiera metido los dedos en un enchufe. Se paso los dedos por el pelo e inspiro profundamente para tranquilizarse. No hubo manera. No era la chica de los nervios de acero. Le echo un vistazo al reloj y espero durante los que fueron los cinco minutos mas largos de su vida.
Cuando Joe aparecio otra vez, mostraba un profundo ceno. Como no parecia feliz, ni pedia refuerzos ni sacaba las esposas, Gabrielle supuso que no habia encontrado nada. Se relajo un poco. Ya podian irse.
Joe le dio bruscamente el bolso, luego atraveso el pasillo y se metio en otra habitacion. Apenas se habia cerrado la puerta cuando oyo su ya familiar exclamacion.
– ?Cielo Santo!
Gabrielle se quedo helada. Habia encontrado algo. Entro con sigilo dentro de la habitacion y cerro la puerta tras ella medio esperando ver el Monet del senor Hillard colgado en la pared. Lo que vio fue de lo mas chocante. Espejos. Por todas partes. En las paredes, dentro del vestidor y en el techo. Habia una cama redonda en el centro de la habitacion cubierta con una colcha de piel de oveja blanquinegra que tenia un gran simbolo oriental en el medio. No habia comodas ni mesillas de noche que impidieran la vista de los espejos. Al lado de la puerta en arco que llevaba al cuarto de bano habia una pequena mesita con un juego de ajedrez de marfil encima. Incluso a media habitacion de distancia, Gabrielle percibio que el juego era antiguo, oriental y, como era propio de ese estilo, las figuras desnudas estaban anatomicamente desproporcionadas. Gabrielle se sintio como si hubiera entrado en una habitacion de la Mansion
– Mira este lugar. Hace que te preguntes cuanta accion hay aqui dentro -dijo Joe en un susurro.
Gabrielle lo miro y luego volvio la vista hacia arriba.
– Y cuanto limpia cristales Windex gasta.
Su mirada encontro la suya a traves de los espejos del techo.
– Bueno, eso fue lo segundo que pense.
Ella se colgo el bolso en el hombro y lo vio atravesar silenciosamente la habitacion, la gruesa moqueta blanca amortiguaba el sonido de sus mocasines. Dondequiera que mirara, lo veia a el. Estaba atrapada por su mirada oscura y las sensuales lineas de su boca. El perfil de su nariz recta, y la linea cuadrada y terca de su mandibula. Los rizos de su nuca y sus anchos hombros perfectamente delineados por el polo. Su mirada se deslizo a lo largo de su espalda hasta la cinturilla de los pantalones, luego el desaparecio dentro del vestidor y se encontro sola con su propia imagen. Miro cenudamente su reflejo y se irguio un poco mas.
Quiza Kevin era un poco pervertido, penso recogiendose los rizos detras de la oreja. Pero no era asunto suyo. Cubrir el dormitorio con espejos no iba contra la ley. Bajo la mano por el vestido sin mangas, inclino la cabeza hacia un lado y se miro con ojo critico. No se parecia a Nancy. No era menuda, ni rubia, ni coqueta, y de nuevo se pregunto que veia Joe en ella cuando la miraba.
Vio cada uno de sus pequenos defectos multiplicado por mil alrededor de la habitacion y no queria ni imaginarse como seria observarse haciendo el amor. Completamente desnuda. Obviamente Kevin no tenia el mismo problema y eso ya era mas de lo que ella queria saber de el.
Fue hacia el cuarto de bano pasando junto al juego de ajedrez con esas filas de peones tan bien dotados y completamente erectos. No se detuvo a mirar el resto de las piezas; no necesitaba saber como eran.
En el cuarto de bano habia mas espejos, una cabina de ducha y un enorme jacuzzi rodeado de marmol. Una puerta corredera llevaba hacia una pequena terraza donde habia otro jacuzzi. Salvo por los espejos, podia imaginarse dandose un largo y relajante bano anadiendo quizas un poco de ylang-ylang, definitivamente algo de romero y un toque de lavanda.
Gabrielle se sento en el borde del jacuzzi y volvio a mirar el reloj. Si Joe no se apresuraba, no sabia como explicarian porque les habia llevado tanto tiempo recuperar el bolso. Cogio el dobladillo de la falda y la levanto por encima de los muslos, luego la deslizo un poco mas hacia arriba para ver si realmente tenia una marca de nacimiento. Se inclino un poco hacia delante y vio una mancha perfectamente redonda, de unos dos centimetros, justo debajo del borde elastico de la braguita. No era demasiado visible y se pregunto como era posible que Joe supiera que estaba alli.
– ?Que haces?
Sobresaltada, levanto la vista hacia Joe y bajo bruscamente la falda. El bajo las cejas hasta que formaron una sola linea.
– Me miro la marca. ?Como sabias que la tenia?
El se rio suavemente y se acuclillo delante del lavabo.
– Se todo sobre ti -contesto y comenzo a registrar el armario del bano.
Abrio la boca para decirle que dudaba que las marcas de nacimiento fueran parte de un expediente policial, pero la puerta del dormitorio se abrio y reconocio la voz de Kevin.
– ?Que quieres? -preguntaba.
Gabrielle se quedo sin aliento y su mirada encontro la de Joe en el espejo de encima del lavabo. El se levanto lentamente y se llevo un dedo a los labios.
La voz femenina que contesto a Kevin no pertenecia a su novia.
– Quiero ensenarte algo -contesto la voz de Nancy.
– ?Que es? -Hubo una larga pausa antes de que Kevin hablase otra vez-. Muy bonito -dijo.
– China me hablo de esta habitacion. Y de los espejos.
– ?Quieres verlos?
– Si.
Joe cogio la mano de Gabrielle y la llevo con el hacia la puerta corredera.
– ?Estas segura? China podria enterarse.
– No me importa.
Hubo un sonido como de ropa que caia sobre la alfombra y Kevin dijo:
– Entonces ven aqui y saluda al Senor Feliz.
Sin hacer ningun ruido, Gabrielle y Joe salieron a la terraza y cerraron la puerta tras ellos. Una brisa fresca le agito el pelo y la falda del vestido. Los ultimos rayos anaranjados del sol poniente atravesaban el cielo y las luces de la ciudad parpadeaban desde el valle debajo de ellos. En cualquier otro momento, Gabrielle se hubiera parado para disfrutar de la vista, pero esa noche apenas se fijo. Su corazon latia con fuerza, ademas ahora si que tenia mucha mas informacion sobre Kevin de la que deseaba tener. Como que enganaba a su novia con su mejor amiga o que llamaba a su pene Senor Feliz.
